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5 de noviembre de 2024

Seamos personas congruentes

Debes ser CONGRUENTE para CUMPLIR sueños.

La congruencia es un valor humano que realmente diferencia y hace grande a la persona que lo practica, es uno de los valores más buscados y menos encontrados en la humanidad. Una persona congruente marca la diferencia en una pareja, una familia, una empresa, el entorno social, tu comunidad, ciudad, país.


Los valores nos definen como personas, nos impulsan hacia el cambio, nos alivian cuando caemos, nos abrazan cuando fallamos, nos proporcionan conocimiento y crecimiento, nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos.

Los valores humanos trabajan directamente sobre nuestra autoestima. A través de ellos somos capaces de responder al “quiénes somos”, “qué priorizamos”, “qué valoramos en nuestra vida y qué no”. Así que son los valores los que nos facilitan construir nuestra identidad, sin lugar a duda podemos afirmar que los valores nos protegen y nos acompañan en nuestra madurez y crecimiento personal.

Pero ¿por qué sucede esto? Podemos decir que la congruencia es cercana a la coherencia, honestidad y sinceridad. La congruencia requiere de muchísimo autoconocimiento y no todo el mundo está dispuesto a auto-observarse y trabajar en su mejor versión posible porque es necesario transitar un camino doloroso de transformación que resulta muy incómodo.

La persona que es congruente no se contradice ni se justifica. Simplemente piensa algo y luego dice y hace aquello que piensa de una manera asertiva.

La congruencia es esa sensación de coherencia, y honestidad, que nos brinda nuestra fuerza interior, cuando todos nuestros «yoes» están de acuerdo, alineados hacia un mismo objetivo, hacia un mismo fin. Una persona congruente vive de acuerdo con sus principios, y toma sus decisiones alineadas a los valores que asume como propios. Estar alineados tiene la raíz en la ESCUCHA INTERNA. ¿Haz hecho alguna vez una pausa en tu vida para cuestionarte cosas? Inténtalo… descubrirás cosas que tal vez hoy no tengas la menor idea que están en tu interior, y te identifican, te definen, y hasta te condicionan!

La honestidad es una virtud con la cual llegamos a este mundo. El bebé recién nacido es el ser más feliz y honesto que puede haber. Nada lo condiciona todavía. En los primeros días de vida, son la inocencia y la pureza de sentimientos las que gobiernan los actos de ese ser humano. Sin embargo, esta virtud se desvirtúa a medida que empiezan a aparecer la angustia, el miedo, la envidia, la rabia, los celos, y demás sentimientos negativos con el paso del tiempo.

También hay quienes toleran una pérdida mayor de valores, que sobrepasan la raya de lo legal y lo ilegal, y por lo tanto, son personas que violan las leyes o la ética. La honestidad es una condición fundamental para las relaciones humanas, la amistad y la auténtica vida comunitaria. Ser deshonesto puede ser aparentar una personalidad que no se tiene para ganarse la estima de los demás, el mentir constantemente, etc. La honestidad es una cualidad que deseamos encontrar en los demás, pero una condición básica para encontrarla es primero poseerla. Por eso debemos practicarla y adquirirla como principio de vida.

También hablamos de congruencia cuando nos referimos a esa sintonía que existe entre nuestras acciones o comportamientos y nuestra forma de pensar. PENSAR – SENTIR – HACER

Las personas congruentes suelen generar mucha confianza en los demás, ya que no disimulan su estado interno. Saben escuchar lo que sienten por dentro y son capaces de aceptarlo, sin engañarse a sí mismos ni a los demás.

Iniciarse en el camino de la congruencia y trabajar en desarrollar cada vez mejor este valor humano, implica un pacto de honestidad y compromiso con uno mismo muy importante.

Ahora, diferenciemos honestidad de integridad.

“Honesto es hacer lo correcto cuando te ven, íntegro es hacer lo correcto cuando no te ven”. Entonces aquí mi pregunta… Del 1 al 10, ¿cuán íntegro/a eres en tu vida?

Si tomamos en cuenta que el ser humano promedio utiliza sólo entre el 3 y 5% de su consciencia para tomar decisiones, entonces ¿cómo podemos esperar que las personas en general sean personas congruentes cuando la mayoría de sus decisiones provienen del subconsciente, tomadas en piloto automático y una gran parte dominada por emociones y no por la conciencia?

La congruencia es el valor humano clave para desarrollar un buen liderazgo, comenzando en el auto-liderazgo. Y como líderes naturales que somos, todos deberíamos ser congruentes, sin embargo no es así.

Entonces, ¿por qué el ser humano es incongruente? Básicamente porque somos seres emocionales, y para crecer en inteligencia emocional y tomar decisiones más conscientes y menos emocionales, debemos aplicar la ley #1 del crecimiento personal: ser INTENCIONAL. Intencionales en la auto-observación, en la escucha activa de nuestro alma y cuerpo, intencionales en comprometernos con nuestro desarrollo y crecimiento personal, intencionales en crecer en nuestros valores humanos, en nuestra congruencia e integridad. Es un proceso que duele, porque implica una transformación… y ésta lleva tiempo, también implica mucha prueba y error, mucho aprendizaje, múltiples oportunidades de cambio y crecimiento. Y este mismo motivo es el que aleja a muchas personas del camino a una mejor versión, porque no están dispuestos a vivir con intencionalidad.

El problema de ser incongruente es la desconfianza que uno genera en los demás cuando actúa de manera diferente a como piensa, y cuesta mucho confiar en alguien que se muestra de manera opuesta a como realmente se siente, o en alguien que dice una cosa y hace otra, ¿cierto?

Es importante tener súper claro que el éxito nace en la congruencia. Por eso, cuando una persona quiere y se compromete a dar “todo” por cumplir lo que anhela, la probabilidad de lograrlo aumenta considerablemente. Para aquellos anhelos que sólo dependen de uno, la congruencia nos llevará a alcanzar ese deseo-sueño, y sólo depende de nosotros. Cuando en cambio nuestro anhelo involucra a otra parte, la congruencia será requisito para ambas personas. Y como bien dijimos al comienzo, es un valor humano muy buscado y muy difícil de encontrar en las personas lamentablemente, por la falta de autoconocimiento y desarrollo personal. Debe haber un compromiso de ambos y permanente en el tiempo.

Logrando eso, seremos no sólo capaces de transmitir nuestros valores, sino que seremos capaces de mantener un diálogo interno de comprensión, cariño y compasión con nosotros mismos, ayudándonos sin duda a describirnos desde el quiénes somos con mayor rigurosidad, honestidad y satisfacción.

Déjame preguntarte… ¿qué pasaría si dices lo que realmente sientes como si no importara el qué dirán? ¿Qué pasaría si haces lo que realmente quieres como si nadie te fuera a juzgar?

Ser congruente supone un GRAN esfuerzo y esto es lo que la mayoría no está dispuesto a hacer, por eso a menudo conocemos personas que nos terminan desilusionando. Y hasta solemos desilusionarnos con nosotros mismos cuando tomamos conciencia de nuestra propia incongruencia.

Por eso, escuchemos a nuestra alma, cuerpo, emociones, y aprendamos a ser más congruentes. Como es adentro es afuera. Algunas preguntas sobre las que te invito a reflexionar con un simple ejercicio, son: ¿Cómo está mi auto? ¿Cómo está mi casa? ¿Mi habitación? ¿Mi escritorio? ¿Mis cajones? Estas respuestas son un fiel reflejo de cómo está mi desorden mental. El mero reconocimiento de las emociones consiste en decidirnos a ordenar nuestros sentimientos buscando el bien de los demás, además del propio.

Nuestro “termómetro” como sociedad y como individuos se mide a través de nuestros valores.

Tal vez pienses y encuentres mil argumentos para justificar ese desorden físico que observaste con las preguntas de recién. Sin embargo, eso es resultado de tus emociones y por ende tus pensamientos. La actitud que elegiste tener, tiene como resultado ese desorden en el plano físico. Sin embargo hay algo positivo en esto… y es que TÚ tienes el poder de ELEGIR la actitud que tendrás de ahora en más. Por eso cuando TÚ CAMBIAS, todo cambia. Esa elección lleva menos de 1 segundo. Cada día tiene 86.400 segundos, así que piensa en esta abundancia de oportunidades que tenemos para cambiar lo que no nos hace bien ni felices… 86.400 oportunidades cada día… ¿Muchas o pocas? ¡TÚ ELIGES, siempre!

Aprender a ser congruentes en las pequeñas cosas ordinarias te harán alguien extraordinario en el tiempo.

Veamos diferentes ejemplos donde la congruencia queda en jaque:
  1. En épocas de campañas electorales los políticos suelen prometer cosas que el pueblo necesita y desea, y, una vez electos, tienen el gran desafío de cumplir lo que prometieron.
  2. Una persona que quiere bajar de peso y reconoce la necesidad de cambiar hábitos, necesitará elegir mucho mejor en su toma de decisiones cotidianas. Cuándo tiene la oportunidad de crecer en el valor de la congruencia? Cuando piensa y siente que debe comer saludable, y debe elegir si hacerlo o no en cada oportunidad de alimentación que tiene.
  3. Alguien que no desea ir a un cumpleaños, a una cena o a una fiesta, elige no ir, sin la necesidad de inventar una excusa. Recordemos que la persona que es congruente no se contradice ni se justifica.
  4. Si quieres que tu hijo hable bien, cuida tu vocabulario y vigila tu tono de voz. Si quieres que tu hijo sea responsable, ocúpate de las cosas que están bajo tu responsabilidad porque el 70% de su aprendizaje será lo que te vea hacer a ti.

Si tienes hijos, es importante que sepas esto: los niños oyen con los ojos. Si quieres que tu hijo aprenda el valor de una vida sana, practica deporte con él y deja de fumar. Predica con el ejemplo, y recuerda que tú eres su modelo. Si quieres que tu hijo sea feliz, sé feliz. SI quieres que tu hijo comparta tiempo de calidad contigo, y te confíe sus preocupaciones y alegrías, procura de hacerlo primer tú.

Ése es el mejor ejemplo de congruencia que le puedes dar. Los niños aprenden un 30% de las palabras, y un 70% de lo que VEN en los demás.

Ser congruente es vivir acorde a tu escala de valores. SI tu familia está en tus prioridades, actúa de manera íntegra y congruente.

Otras formas de identificar el nivel de incongruencia de las personas es a través de estas reflexiones… ¿El trabajo que realizas está alineado con lo que eres? ¿O sientes que ése no es tu sitio pero sigues ahí? ¿Eres feliz con tu pareja y estás viviendo el tipo de relación que quieres o te conformas aunque sientes que ya no es lo que deseas? Estas incongruencias de un nivel más profundo son las que identificaba Rogers con infelicidad y depresión.

OJO! El miedo a no estar a la altura de las demandas de nuestro entorno (familia, pareja, amigos, trabajo), el miedo a decepcionar, el miedo a fracasar, el miedo a ser incongruentes con nuestros propios valores, e incluso, el miedo a no compartir los mismos valores con aquellos que son importantes en nuestras vidas, nos puede paralizar en nuestro propio desarrollo de valores:
  • Cuando le prometes algo a alguien… o a tí mismo… ¿lo cumples al 100% o a veces no llegas a ese nivel?
  • Cuando te propones hacer ejercicio, por ejemplo 100 abdominales al día… ¿los logras o abandonas antes?
  • Cuando te propones salir a caminar 30 minutos al día, ¿regresas a los 20 o una vez cumplidos los 30?
  • Cuando te planificas la agenda del día con anticipación, ¿te aseguras de cumplir con todos los compromisos o te acostumbras a procrastinar y sólo haces lo que crees “poder”?
  • Cuando quieres enseñarle lo mejor a tus hijos, ¿te preocupas y ocupas en enseñárselo con tu ejemplo?
  • Cuando quieres recibir amor, ¿te aseguras de brindarlo en la misma proporción ó lo condicionas?
  • Cuando quieres honestidad y transparencia de los demás, puedes decir que tú la brindas de igual forma?
  • Cuando deseas mucho algo, mucho de verdad… ¿actúas de manera congruente para lograrlo ó te auto saboteas?


No te sientas mal si concluyes que no eres una persona congruente. Simplemente toma conciencia que tienes en tus manos la oportunidad de CAMBIAR y "CREser" a una mejor versión. Sólo lleva 1 segundo, cada vez que lo quieras intentar… ¡Sólo así lo lograrás!

Para ir cerrando esta hermosa nota que me encantó desarrollar y compartir contigo, quiero sugerirte que si eliges ocuparte de tu desarrollo personal, procura hacerlo con una guía… Busca un profesional que trabaje en su propia congruencia y te acompañe en tu camino, porque esa es la congruencia de la enseñanza y es la mejor manera de aprender. El psicólogo estadounidense Carl Rogers hablaba de la congruencia como una de las características principales que han de tener quienes se dedican a promover el crecimiento de las personas.

Entonces para finalizar, te invito a compartir esta nota con amigos y familiares. Y por último, aprovecho para darte las gracias por tomarte el tiempo de leerme.

Te espero en mis redes sociales para darle más valor a tu vida: Facebook + Instagram + LinkedIn

Cariños, Geral


Autora: Geraldine Guzzo (Geraldine es egresada del Posgrado en Management Estratégico)

23 de julio de 2024

aznaifnoC

La relaciones personales y laborales se construyen en confianza mutua. Trascienden, están protegidas, son sanas y honestas, se desarrollan en un caos de inercias positivas entre dos, e irradia hacia el todo conectado, en este espacio de tiempo en presente infinito todo puede pasar. Lo importante para el otro, debería ser importante para uno y viceversa. :)

Ahí va…

... llegó el día en que Pedro debía presentar los hallazgos de un análisis que se le había pedido. Impecable como siempre, puntual y muy profesional prepara la reunión. El jefe paraguayensis, no terminaba de acomodarse y enfocarse en el tema, cuando se dio cuenta que se le pasó alertarle algo. Le preguntó sobre el origen de la información, ésta, indispensable para armar la base de datos y el posterior análisis, podría impactar en la lectura y provocar una miopía. Fue un error mío, pensaba en su interior. Terminó de presentar, agarró su smartphone, fue a la aplicación calculadora e hizo algunos cálculos en silencio. Notó, que Pedro se incomodaba, entonces Pedro le pregunta: ¿desconfías de mí "Jefe", por eso controlas?. El "Jefe Paraguayensis" le respondió con otra pregunta: ¿Por qué pensás que desconfío de vos Pedro?. Estás buscando un error acaso, afirma Pedro. Le contestó el Jefe: ni sí, ni no.

Le comentó que se olvidó de mencionarle que debía tener cuidado de dónde sacaba la información, estaba asegurando la consistencia del hallazgo, para que su trabajo no esté mal y se exponga innecesariamente, o cometer errores que podemos evitar. Qué, justamente porque confiaba en él, quería ayudarlo y más aún porque no le pasó toda la información y era responsable de eso.
Mencionó: si puedo ayudar a que te luzcas con un control, lo seguiré haciendo.
A partir de ahí, toda su relación fluyó con otro sentido, se basaba en la confianza mutua, cada uno estaba a servicio del otro... [fragmento incompleto, basado en una historia real]

En nuestros estilos de liderazgos paraguayensis incipientes, tenemos una creencia arraigada y ésta trabaja en un paradigma de mando-control.

Frases como: "el ojo del dueño engorda el ganado" traduce nuestra impotencia gerencial en impactar en las personas trabajadoras que están bajo nuestra responsabilidad, ayudarlos a que puedan alcanzar consciente y consistentemente un alto nivel de desempeño, se desarrollen como profesionales y personas, por encima del mero control y el "seguimiento".


Controlar no significa tener el control.

Ocurre algo mágico, cuando la persona consciente y responsablemente logra aceptar su rol, su impacto y su contribución en el todo conectado.

En las últimas décadas, nos hemos enfocado en diseñar métricas, sistemas y procesos súper elaborados para encontrar errores, culpables y en el mejor de los casos posibles riesgos latentes.

Surgieron así, controladores que controlan a los controles que controlan a los controladores que controlan a las personas que hacen la tarea o deberían hacerlo.

Ya sé, siempre se hizo así y funcionó…

Pero, ¿Existen otras maneras de gestionar?

Estas otras maneras, podrían permitir a las personas trabajadoras a potenciarse mutuamente, logrando un movimiento positivo, armonioso, virtuoso y evolutivo.
Suena utópico pero, acaso no somos primero personas y de esto se tratan las empresas.
Los controles son necesarios, el exceso de los mismos no garantiza la mejor manera de hacer las cosas, solamente buscan asegurar que, aquello que diseñamos como "standard o normal" se cumpla, nos da una falsa tranquilidad que estamos indemne de cualquier “situación”, le otorga más poder del que debiera a la burocracia y a personas que quizás no lo pueden manejar.
Si le damos la tarea a un 🐁, y ésta es cuidar el 🧀 , cualquier cosa puede pasar… no debería pero podría. Quizás es hora, de replantear si la tarea es pertinente. 🤖

Así de simple y de complejo.

Por otro lado, los managers paraguayensis podríamos estar atrapados en un cerco, similar a esos que se les pone a las plantas para que no se escapen. Definitivamente nos enamoramos de nuestros diseños, nuestro amigo EGO nos obnubila, nos genera una falsa seguridad.

Pero pensemos nuevamente en la sugerencia, ya que en Paraguay no tan profundo inclusive, vemos ganado vacuno paseando por las calles, similar a lo que ocurre en la india, con sutiles diferencias que, en Paraguay todo bicho que camina va camino al asador.
La palabra mágica es “gestión”, es muy rara, pero de tanto en tanto se pueden visibilizar algunos ecosistemas en donde esta palabra prospera, pasa que en algunas ecosistemas tienen sustitutas.
Pero, la confianza y el control no son antónimos, trabajan en consonancia para que mejore la gestión de riesgos, por ejemplo.

Ahora bien, si los controles son solamente para buscar errores y evitar entre otras cosas la deshonestidad de las personas, tampoco la estrategia es segura 100%. Igual siguen habiendo deshonestos, ha upei. 🧏🏼♂️

La confianza no es dejar de controlar, pero controlar para confiar ¿es pertinente?

A mi, me generó la duda ¿y a vos?

Como muchos de los misterios en la vida, las respuestas a muchas de las preguntas no hechas, podrían pasar por cuestiones simples pero complejas, como el equilibrio y la consciencia del impacto que tenemos en el todo conectado.

Que la fuerza te acompañe en tus gestiones de la confianza, ahí podría estar una aproximación a la verdad verdadera.

Primero confío, luego gestiono y finalmente controlo.


Autor: Carlos Ignacio Ramírez Benítez (Carlos es egresado del Posgrado PIDE)

20 de diciembre de 2023

Cuando el exceso de confianza tiene un costo de 135 millones de dólares



😐 Cuando el exceso de confianza tiene un costo de 135 millones de dólares.

Corrían los primeros días del mes de septiembre de 2003. La empresa Lockheed Martin tenía a cargo la integración del satélite NOAA N Prime, un satélite meteorológico de la serie NOAA, luego conocido como NOAA-19.

El satélite NOAA-19 en proceso de ensayos, requería ser volteado 90°en su carro manipulador, para alcanzar un instrumento de microondas. Operación comúnmente realizada sin ningún tipo de riesgo.

Sin embargo, aquel 6 de septiembre de 2003, las cosas no sucedieron como se esperaba.

Al iniciar la operación de volteo, el satélite cayó al suelo sufriendo daños importantes en su hardware.

¿Qué sucedió? Ganó la confianza por sobre la disciplina.

- Un primer equipo de trabajo preparó las pruebas de vibración, incluyendo la colocación de los pernos que sujetaban el satélite a su carro manipulador.

- Un segundo equipo retiró los pernos para utilizarlos con otro propósito. Esa extracción no quedó documentada.

- El primer equipo regresó al satélite sin advertir que los pernos fueron removidos, y continuó con su prueba para la cual debía colocar el satélite en forma horizontal.

- Al alcanzar sólo los 13° de inclinación, el satélite cayó al suelo.

¿Pero no existen procedimientos de chequeo en la construcción de un satélite?

Por supuesto que sí. Sin embargo, el comité de investigación de incidentes de la NASA comprobó que el inspector firmaba los documentos de verificación sin inspeccionar, confiando en el equipo ejecutor. Tal era el exceso de confianza, que incluso la función del especialista en Seguridad no era cubierta en los ensayos, y además la planificación de las tareas era muy pobre.

La NASA y su contratista estaban demasiado confiados y complacientes debido a los éxitos pasados. La operación de inclinación, realizada ya numerosas veces, era considerada como rutinaria. Nada podía malir sal.

Pero todos olvidaron aquella ley de los años 40, que el ingeniero aeroespacial Edward Murphy acuñó en medio del programa espacial americano: "todo lo que puede salir mal, saldrá mal". Y así fue.

¿Qué podemos aprender de este suceso?

Tal lo publica la NASA en su informe, la primera lección aprendida es que el desempeño exitoso en el pasado no predice el éxito en el futuro. Incluso el esfuerzo más extraordinario realizado en el pasado no garantiza que los esfuerzos futuros se sostengan con el mismo nivel de alta calidad.

👉 Entonces, a no dormirse en los laureles... El desempeño exitoso se trabaja continuamente. Las recetas que funcionaron bien se vuelven a utilizar, pero también se revisan. Nada es inmutable en el tiempo.

Que la confianza no te encandile.


Autor: Pablo Quintela (Pablo es egresado del Posgrado en Management Estratégico)

8 de febrero de 2009

¡Crisis! ¿Crisis de qué?

Suena reiterado el comentario de varios clientes y alumnos: "¡Este año por la crisis vamos a bajar los gastos y suspender las inversiones!" Me gustaría invitarlos a que analicemos una propuesta sobre cómo deberían comportarse los empresarios frente al fenómeno que estamos atravesando.

¡Crisis! ¿Crisis de qué?

Propongo un debate lo más virtuoso posible para sacar de cuajo el opinismo y tratar de aportar algunas ideas para que los empresarios y profesionales que nos leen se puedan llevar alguna reflexión que los impulse a tomar decisiones más inteligentes.

Es importante partir de una premisa: “Las empresas nacionales no tienen problemas de mercado, tienen problemas de gerentes; las empresas nacionales no tienen problemas de estrategia, tienen problemas de estrategas. Y las soluciones a sus problemas están muy cerca de sus hombros: en su cabeza”, como escribía hace un tiempo en la Revista Fortuna (y en versión más completa aquí).

La crisis es una amenaza pero también es una oportunidad, la crisis produce desconfianza pero también una nueva confianza, la crisis abre un camino de innovación y también de enfoque, la crisis nos deja sin destino claro pero también a nuestros competidores. Por lo tanto es un momento para aceptar la complejidad y no quedarse quieto, es un punto de inflexión donde la inacción es la peor consejera, ya que se produce un círculo vicioso donde más desconfianza genera menores ventas y esto genera de nuevo más desconfianza y así sucesivamente.

Los negocios tienen un comportamiento cíclico, a toda reactivación le sucede una recesión y viceversa, por lo tanto me permito reflexionar: si hoy estamos en crisis (¿estamos? ¿quiénes? ¿desde cuándo?), ¿qué vamos a hacer cuando el ciclo de recesión se termine y empiece el de reactivación? –¿Se acuerdan del 2001?

Veamos por ejemplo este supuesto: "Como vamos a entrar en crisis, las PyMEs se verán favorecidas porque lógicamente el consumidor se va a alejar de las primeras marcas porque son más caras y estará más proclive a probar otras opciones más económicas."

Es interesante este supuesto porque obedece a un modelo mental reactivo insertado en nuestro mercado que, por ejemplo, también propone lo siguiente: “si no vendo, entonces hago publicidad, si hago publicidad el cliente responde y compra más y... problema solucionado”. ¿Pero qué pasaría si el producto o servicio que vendemos es defectuoso o si no podemos responder a los pedidos eficientemente? Luego de un tiempo de demora lógico no sólo no se venderá lo mismo sino que se dejará de vender porque se comunicó un mensaje equívoco y se quebró una promesa.

En crisis la gente no cambia de marca automáticamente, esto puede ocurrir en el mediano y largo plazo, lo que hace la gente es comprar algo “posicionado en su mente” como más eficiente. Por lo tanto el posicionamiento ayudará más a aquellas empresas que lo tienen y no a las que no lo tienen. Las PyMEs que no construyeron un posicionamiento, una marca, una identidad y eso es algo que debería haberse hecho en los últimos años, no tendrán la posibilidad mágica de vender más.

El contexto de crisis acerca al consumidor a las marcas que representan confianza, y ese es un camino especialmente positivo para muchas PyMEs, por su proximidad con el cliente.

En épocas de crisis se necesita hacer algo, “barajar y dar de nuevo” como decía Jauretche, es un momento de cambios radicales y como tales algunas PyMES tienen ventajas y desventajas. La principal desventaja pasa por el modelo de pensamiento de sus dueños y gerentes.

Pero tienen varias ventajas y las deben aprovechar, como poseer poca estructura que les permite ser más flexibles para tomar decisiones rápidas, tan necesarias en estos contextos. Otra ventaja es la cercanía con el cliente, “conversar” con ellos, comunicarles las buenas nuevas y responder ágilmente a sus nuevas demandas. Los menores costos fijos hacen que se puedan variar ciertas acciones sin tener que soportar el peso de la burocracia. También surge la oportunidad de innovar con bajo apalancamiento financiero, esto es hacer marketing sin recursos, llegando a sus clientes con inteligencia y con sinceridad produciendo un verdadero ida y vuelta que apueste a la continuidad comercial.

Si las PyMEs se dejaron llevaron por el crecimiento de los últimos años sin buscar eficiencia e innovación, les será más difícil ofrecer las excelentes combinaciones de calidad-precio que demandan estos tiempos. El ser consciente que los modelos mentales deben tener sintonía con el nuevo contexto es propio de un empresario estratégico, aunque, ahora más que nunca, no debe olvidarse de cuál es su visión que lo ha llevado a hacer negocios y armar su empresa. Lamentablemente para varias PyMEs el negocio se ha definido desde el producto que venden, y así es difícil cambiar dinámica y prospectivamente junto al mercado. Gestionar estratégicamente una empresa tiene que ver con el timing para encajar dinámicamente competencias y oportunidades, y esto significa que las cosas siempre van a cambiar y lo mismo deberíamos hacer con nuestros paradigmas, nuestras capacidades, nuestros modelos de negocios, nuestro gerenciamiento y nuestras operaciones.

Por último, entonces, digo que en esta profecía autocumplida ("se viene la crisis...") la crisis llegará, pasará y seguirá, pero lo recomendable para nuestros directivos es el movimiento, el cambio genético, parafraseando lo dicho por el padre del management Peter Drucker: “La solución para los momentos de crisis es trabajar para la búsqueda sistemática de la innovación”... y para los otros momentos también.

Gracias
Esperamos sus comentarios para juntos construir entendimiento.

Fernando


ACTUALIZACIÓN:
Eduardo nos mandó una poesía de Julio Cortazar muy oportuna para el tema de la Crisis: "Me caigo y Me levanto".
Me gustaría compartirlas con ustedes: https://guillermovilaseca.com.ar/2010/10/22/me-caigo-y-me-levanto/

1 de diciembre de 2008

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión

La exploración errática de la web lleva a encontrarnos con muy gratas y apreciables experiencias. Una de ellas ha sido redescubrir a Eduard Punset, un científico catalán que desde hace mucho tiempo viene haciendo grandes aportes en la construcción del conocimiento. Punset es abogado, economista, escritor, académico y divulgador científico, y cuenta con un gran programa en la televisión española, "Redes", que recomendamos aprehender vía YouTube o su propia página.

En esta ocasión, Punset se dedica a hacer una introducción al tema de la elección de los jefes, relacionado a la evolución y la evaluación del liderazgo.

Excelente oportunidad para seguir reflexionando y vincularlo con las palabras del psicólogo y consultor Eduardo Krestol, profesor del curso de posgrado en Management Estratégico: "Con el desarrollo del trabajo de conocimiento, el jefe suele saber menos que muchos de sus subordinados. Si se sigue haciendo lo que éste ordena y tal como lo ordena, no es de extrañar que perdamos el 80% del potencial productivo de los trabajadores."

- Mariano Morresi


¿Quién elige al jefe?

Están obteniéndose los primeros resultados de experimentos científicos sobre los liderazgos en la historia de la evolución. ¿Quiénes aparecieron primero, los seguidores o los líderes? ¿Han cambiado perceptiblemente las cualidades y defectos de los líderes? ¿Siempre fueron elegidos o impuestos al margen de lo que pensaban los seguidores? ¿Cuál ha sido el peso del sexo en la condición de líder o jefe? ¿Quién manda ahora, si manda alguien? En tiempos de crisis, ¿quién es mejor que mande, hombres o mujeres, jóvenes o personas de edad? Todo el mundo querrá conocer los primeros resultados de esta búsqueda e investigación, pero –con toda seguridad– los accionistas y dirigentes de empresas más que nadie.

Caben pocas dudas de que lo primero que se formó fue la manada. Y cuando el grupo ya estaba constituido, nuestros antecesores abordaron la ardua tarea de designar un líder o un jefe. Es importante constatar la trascendencia que la gente da a lo que podríamos llamar su conciencia social; es decir, la idea de pertenencia a un grupo, colectivo, manada, nación o país.

A los científicos –muy al contrario de los literatos–, no les ha importado tanto la conciencia social como la individual. Varios premios Nobel siguen en ello. Ahora se dan cuenta, sin embargo, de las tremendas implicaciones de que un individuo decida pertenecer a un grupo. Lo importante es que el individuo en cuestión perciba que está requetebién en el colectivo elegido. Ahora bien, a lo largo de la evolución, este sentimiento puede cambiar, y cambia. Aviso para navegantes: ¿y quién elige al jefe? ¿Quién decide quién manda?

Está claro que hace dos millones de años los jefes eran elegidos por sus seguidores, porque se suponía que de algunas cosas sabían mucho más que otros. A los líderes los elegían sus seguidores y lo hacían para una tarea determinada como cazar, negociar con otros o regular los movimientos migratorios. Se era elegido para gestionar una cosa en particular.

Hace unos doce mil años esta situación cambió radicalmente con la consolidación de las sociedades agrarias. La generación de un excedente económico indujo la imposición de un jefe no tanto porque sabía cómo administrar un excedente, sino cómo fabricarlo. Los ricos crearon la nobleza y la realeza y de ahí salían los jefes, que mandaban sensible o despóticamente, según su entender. Esa situación duró hasta hace menos de 400 años, con la llegada del pensamiento científico por oposición al dogmático o revelado. Desde entonces se ha iniciado una vuelta paulatina a los cánones de antaño, en el sentido de que se busca a quien más sabe de una cosa y los seguidores vuelven a elegirlo.

Aunque no siempre es así. Muy a menudo sigue mandando gente que sabe mucho menos que sus seguidores y que no han sido elegidos. Ahora bien, se está comprobando que cuando alguien manda sin el consentimiento de una buena parte de sus seguidores, las cosas no funcionan. ¿Y qué pasa con el género? Los experimentos efectuados indican que se prefiere a los hombres cuando se trata de gestionar intereses entre colectivos distintos, como puede ser la guerra o el territorio. Se prefiere, en cambio, a las mujeres cuando se trata de negociaciones en el seno de los grupos: reparto de tareas o gestión de subgrupos. En situaciones de crisis se prefiere a los jóvenes para que innoven. Si todo va bien, en cambio, se confía más en los adultos maduros. Lo curioso es que en uno y otro caso las equivocaciones son raras. En casi un 80 por ciento la gente atina a la hora de fiarse de alguien. No se equivoca, y por ello reacciona con mucha virulencia cuando sí ocurre.


Autor: Eduard Punset
Fuente: http://www.eduardpunset.es/blog/?p=149

1 de octubre de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión

Retomando el tema de "Negociación" tratado hace algunas semanas en el Curso de Posgrado en Management Estratégico, de la ciudad de Buenos Aires, nuestra colega Gabriela Müller nos acercó este interesante artículo. Negociación, comunicación y confianza aparecen como criterios para la toma de decisión generadora de resultados donde ambas partes pueden beneficiarse. Cuestionar los paradigmas cambiando su validez contextual genera soluciones. - Mariano Morresi


Imitar los gestos del otro es de mala educación, pero puede ser útil para negociar

Una investigación conjunta de profesores de Stanford Graduate School of Management, Northwestern University e INSEAD reveló que la imitación del lenguaje corporal de la otra parte de una negociación puede servir para generar un marco de confianza que predisponga a los negociadores a compartir información vital y colaborar en la búsqueda de una solución win-win.
Para probar su hipótesis, los investigadores formaron 31 parejas de estudiantes de MBA que debían participar en el experimento de una negociación para la compra de una estación de servicio. De acuerdo con las instrucciones, el trato parecía imposible: el precio más alto que el comprador estaba dispuesto a pagar era significativamente inferior al precio mínimo que el vendedor podría aceptar.
No obstante, existía un factor capaz, en principio, de destrabar las conversaciones. El comprador necesitaría un gerente de la estación tras la compra. El vendedor, por su parte, necesitaría un empleo después de la venta (¿y qué mejor alternativa que quedar como gerente de su antiguo negocio?).
Así, si el vendedor pudiera mantener su puesto como gerente de la estación, la perspectiva de obtener un salario podría hacerle reducir sus pretensiones hasta alcanzar el precio máximo que el comprador estaba dispuesto a pagar.
Pero claro, la situación no era tan sencilla. El vendedor podía sentirse incómodo de revelar su voluntad de seguir como gerente (incluso, podía pensar que revelar aquella información podía empeorar su situación estratégica sobre la mesa).
Ahora bien, ¿cómo puede el comprador acceder a esta información vital para el éxito de la transacción?
Los investigadores dieron, a la mitad de los estudiantes que oficiaban de compradores, la instrucción de imitar el lenguaje corporal del vendedor (sentarse en la misma posición, imitar los gestos de sus manos, etc). A la otra mitad, le ordenaron no imitar el lenguaje corporal.
Y los resultados parecen concluyentes: en 10 de los 15 casos en que hubo imitación del comportamiento, se llegó a un acuerdo. Mientras tanto, sólo hubo trato en 2 de los 16 casos en que no había imitación del comportamiento. En otras palabras, la imitación del lenguaje corporal de la otra parte, ceteris paribus, parece incrementar las probabilidades de alcanzar un acuerdo.
¿Cómo se explica el fenómeno?
Las negociaciones suelen desenvolverse en ambientes de alta presión, donde deben tomarse decisiones rápidas en un marco de información incompleta. Cuando hay mucho en juego, surgen incentivos para la competencia, el ocultamiento de información y la desconfianza. Y esos factores suelen obstaculizar los resultados win-win.
El ejemplo de la estación de servicio parecía una negociación simple donde se discute un solo asunto (el precio). Sin embargo, en este marco restringido, las posibilidades de alcanzar un acuerdo eran nulas porque los precios exigidos de compra y venta jamás podrían igualarse.
No obstante, en el fondo, el esquema simple podía convertirse en uno complejo incluyendo la necesidad del comprador de contratar un gerente y la voluntad del vendedor de tener un empleo después de la venta. Poner estos factores sobre la mesa era clave para que las partes pudieran acordar una situación de win-win. En este punto, la imitación del lenguaje corporal podría haber creado el marco de confianza necesario para que las partes manifestaran sus verdaderos intereses y motivaciones.
En definitiva, señalan los investigadores, la imitación de los gestos de la otra parte a la hora de negociar, en vez ser una muestra de mala educación, puede convertirse en un factor central para la generación de confianza, la transmisión de información y, en última instancia, la vía hacia resultados positivos para todos.

Fuente: MateriaBiz
http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?tok=1187361244644&nid=32132

27 de septiembre de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión

Para aquellos que no pudieron encontrar el libro, que dado que está agotado son la mayoría, hice una búsqueda para traerles información sobre el tema de "marca personal" que desarrollara el prof. Barbero, y que se encuentra basado en las ideas de Tom Peters. El plus es que esta reseña se encuentra comentada por el filósofo argentino Alejandro Rozitchner. Esperamos que lo disfruten. - Mariano Morresi.


Tom Peters: “Usted como marca 50”.

¿Qué es este libro?
Este libro es una serie de 50 capítulos breves en los que el autor ayuda a pensar y organizar el trabajo desde el punto de vista del interés del trabajador. Sí -dice-, es verdad que el mundo del trabajo ha cambiado enormemente, y que la forma en la que se organizaba y concebía el trabajo hace unas décadas es ahora completamente inadecuada. Pero en vez de lamentar este cambio hay que saber enfrentarlo y aprovecharlo. Hoy en día la seguridad laboral no existe, y pertenecer a una empresa ya no puede ser un plan de vida, todo cambia rápidamente. Hoy en día lo mejor es transformarse uno en una marca, en un trabajador independiente, aun cuando uno forme parte de una empresa.

¿Por qué es necesario hablar de este libro?
- Porque es una excelente guía concreta y amena que ayuda a pensar la propia situación laboral, porque hace observar la situación de dificultad laboral actual que atravesamos hoy con ojos de posibilidad. Ese enfoque permite que uno le encuentre la vuelta a una situación que de otra forma puede ser muy asfixiante.
- Además, me interesa sacarle el jugo filosófico a este autor. Es un autor práctico, que pertenece al mundo de la literatura de negocios pero también al universo de libros de auto ayuda. Ya hemos hablado de ellos: la gente culta los critica y los considera poco serios. Los lectores que quieren vivir los adoran, porque saben que resultan muy útiles. En este tipo de abordajes de la realidad, si uno los piensa en profundidad, encuentra muchas puntas para una comprensión filosófica del mundo muy valiosa.

Citas del libro desarrolladas

Cita 1, Pag 64: Yo soy mis proyectos
Dos cosas me llaman la atención, en esta frase:
a) La idea de que uno puede considerarse siempre como persona capaz de desarrollar proyectos, que forma parte de lo propio de ser una persona el tener proyectos. Uno puede tal vez ni siquiera planteárselo, como si siempre fueran otros los que llegan a ese nivel de despliegue de sí mismos. Pero hacer proyectos es simplemente “proyectarse”: formular un deseo hacia delante, pensando y dando forma a los pasos por los que podemos lograr su concreción. La posición más frecuente, la de la mayor parte de las personas, es la que se limita sólo a formular los deseos, como diciendo sería lindo que sucediera tal cosa. Al transformar el deseo en proyecto uno está diseñando la forma en que lo va a concretar.
Podríamos decir que el deseo se manifiesta en primer lugar como necesidad o anhelo y que ese primer momento tiene dos posibilidades inmediatas: seguir por el camino de la fantasía o seguir el camino del proyecto.
En tanto fantasía el deseo se dirige hacia un sector interno de la personalidad, sin consecuencias, o con consecuencias meramente internas y no llega a permear las vivencias de esa persona. En tanto proyecto se propone dar forma al mundo y llegar a poder ser vivido.
b) La idea de que uno es sólo lo que logra poner en movimiento en la realidad, que uno es esos deseos que logra actuar, y no aquellos deseos que quedan en el mundo de la fantasía. Ser es proyectar los deseos en formas externas, pensar su desarrollo, cuidarlo, hacerlos avanzar. Ser es acto y no potencia. No hay potencia si no se verifica en actos.
Es decir: lo que uno “puede” hacer sólo es visible en lo que hace. Si no logra darle forma real esa posibilidad es pura retórica y fantasía. No es malo fantasear, pero madurar las fantasías es volverlas proyecto.

Cita 2, Pág. 161: Esta es mi vida. Pienso hacer de ella que cuente, que valga la pena. Pienso convertirla en algo memorable. Pienso darle todo de mí. Y pienso… convertir en arte… lo que hago en el área de contabilidad… o de los sistemas de información; en el área de ventas… o en la de servicio al cliente. Yo soy “usted como marca”. Soy un artista.
Puede resultar raro que un pensador que trabaja sobre temas de management y empresa hable de arte y lo ponga en la base de una forma de enfocar el trabajo. Creo que hay que notar, en este párrafo, varias cosas:
a) que el punto de partida es que se trata de la vida propia, es decir, que no se está hablando de una cuestión abstracta o secundaria, el foco está puesto donde corresponde y cae como una advertencia: estamos vivos, esta vida es tuya. No quiere esto decir necesariamente que la hayas inventado (es parte del fenómeno más amplio de la vida en su conjunto), pero esta porción de vida está en tus manos.
b) “Darle todo de mí” quiere decir no andar por la vida sin conciencia, sin darse cuenta de que la actitud propia es la que determina cuál va a ser el contenido de esa vida, su estilo, su carácter. Darle todo de sí a la vida propia es
c) La idea de ser una marca es la de poner el énfasis en sí mismo de manera de abrir el espacio cerrado de la personalidad. Uno suele creer que no tiene chance de poner en juego lo que uno quiere porque las circunstancias lo pueden. La visión de Peters, su lucha, aquello en lo que trata de entrenarnos, es en luchar contra este supuesto. Aun si el espacio que poseemos parece pequeño en realidad se trata de una oportunidad para desplegar el arte de ser uno.
d) La idea de que somos artistas, de que el que se asume como “marca” –es decir como dueño de su propia empresa de vivir- no lo hace asumiendo una actitud capitalista o enajenada sino precisamente decidiendo ser un artista de su situación. Ud como marca es un artista porque toma muy en serio su sensibilidad, sus gustos, sus deseos, y los hace entrar en el ámbito laboral, por pequeña que sea su chance, de manera de poner a circular sus valores y su forma de ver las cosas. Ese giro, volverse marca, hacer que la propia manera de ver las cosas importe, es el que hace que una persona resulte valiosa y que pueda entonces desarrollarse laboralmente.

Cita 3, Pág. 151: Invite a un diseñador a cenar o almorzar. Ud. como marca es un diseñador.
La idea de Peters es que el diseño no es un añadido al contenido, una forma seductora de presentarlo, sino que es parte de lo más esencial de cualquier proyecto o realidad. ¿Cómo pensar esto?
a) Quiere decir que lo estético no es meramente estético. El recorte que solemos hacer entre lo sustancial y lo accesorio permite que se nos escape el sentido fundamental de las cosas, porque, como también dice Nietzsche en otros términos: lo más profundo es la piel. Es decir, lo que consideramos superficial no lo es tanto. La belleza de un diseño es el objeto mismo y no un añadido posterior o secundario.
b) Si uno entonces encara sus proyectos a partir de una actitud que tome en cuenta la belleza o el diseño de los mismos logrará poner en juego fuerzas de la personalidad que si hubiera tenido una actitud más “sobria” o “racional” no hubiera logrado mover.
c) Esta perspectiva es el desarrollo de una sensualidad general en el arte de vivir, y pone al diseño, al atractivo concreto, cuidado y artístico, de cualquier cosa en el primer plano que le corresponde.

Cita 4, Pág. 168: Una identidad claramente diferenciada es el activo más valioso de cualquier persona o empresa. Si la “identidad” es algo que funciona para BMW… funciona para usted… Si usted la cultiva. Intensamente.
El tema de la identidad es un tema abusado en las retóricas políticas y culturales, y sobre todo en las llamadas político-culturales. Se considera que la identidad es, por ejemplo, reconocer la presencia en uno de ciertos contenidos que objetiva y racionalmente deberían formar parte de ella. Por ejemplo: si uno nació en Latinoamérica debe tener una cierta identificación con las identidades indígenas. O si uno nació en Argentina debe reconocer como parte de su identidad al tango y al folclore. Y al peronismo, digamos. Pero esto es cerrarle las puertas a la libertad del ser, que no elige qué rasgos siente como propios o no. Es decir, la identidad es ser lo que uno naturalmente es, y no lo que una historia racionalmente observada dice que debería ser.
Cultivar la intensidad intensamente es, según la propuesta de Tom Peters, llegar a desplegar quién es realmente uno al punto de volverse reconocible y ser querido por ello. Tal vez podamos comprender esta idea pensando en su opuesto, que sería el intento de no resultar identificable, o sea, tratar de desaparecer, de ser igual a los otros, de uniformizarse. El cultivo de la identidad propia no es asumir banderas, es dedicarse a conocerse a sí mismo y sacar de sí una serie de gustos y preferencias y deseos que son real y profundamente auténticos. La identidad es cuestión de autenticidad, de autenticidad explorada y puesta en juego. Peters piensa que si uno realiza esta operación resultará necesariamente original y reconocible, y el mercado laboral buscará precisamente esos rasgos propios. Tener éxito en el mundo del trabajo, es decir, tener trabajo y tener clientes (cliente es todo aquel que busca la riqueza que uno produce, así se trate de oyentes, alumnos, compradores, seguidores, etc) tiene que ver con llegar a ser uno plenamente uno (ese es el concepto de Ud como marca) y a ser capaz de mostrar esas características profundamente personales.

Cita 5, Pág. 171: Recuerde: una marca es “un signo de confianza”.
De la manera más directamente comercial podemos pensar que la confianza que inspira una marca (o también la que no inspira, según el caso) tiene que ver con la garantía de calidad que los procesos de confeccionar esos productos lleva aparejada. Pero desde el punto de vista de Ud como marca debemos agregar otro aspecto, que es que la primera confianza que aparece en la marca es la que expresa quien desarrolla su identidad y sus proyectos. Inspira confianza quien confía en sí, porque sostiene con su propio valor y su propio coraje el desarrollo de esas cosas de sí mismo con las que pretende alcanzar al otro.
Una marca es entonces la asunción plena de la confianza, al punto de asumir el nombre propio como un emblema en el intercambio con los demás.

Conclusión:
Ud como marca 50 es un libro que ayuda a sus lectores a desarrollarse laboralmente. El truco es que el desarrollo laboral tiene que ver con el desarrollo humano, espiritual, personal, del individuo del que se trate.
Aunque pueda parecer una literatura liviana y excesivamente mercantilista se trata de un camino espiritual expresado de manera concreta y útil.
Este libro es un ejemplo perfecto de una obra moderna: supera las distinciones y los géneros tradicionales para poner en papel una descomunal fuerza de vida y una gran inteligencia.

Autor: Alejandro Rozitchner
Fuente: Bienvenidos a mi - Columnas en el programa "Cuál es?"
Bibliografía: Peters, Tom: Usted como marca 50. Atlantida. 2000

18 de julio de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión

Aunque se ha convertido en una especie de clásico de la web, aún hay personas que no lo han visto y no está mal divulgar pensamientos tan inteligentes y disparar lo que se genera en cada uno de nosotros cuando lo escuchamos.
Se trata del discurso de Steve Jobs, presidente de Apple, en la ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford, en 2005.
Agradecemos a quien nos hizo conocer este documento, y quien nos lo recordó para postearlo en el blog: Manuel Parma, alumno del Diplomado Internacional en Management Estratégico.
Esperamos que lo disfruten (y sus comentarios)

Mariano Morresi