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18 de noviembre de 2025

La cocina no me apasiona


LA COCINA NO ME APASIONA.

Me enamora diariamente.

La pasión es el imán inicial, pero por definición la pasión no puede durar.

Es algo efímero.

Hasta es una trampa te diría.

La cotidianeidad es enemiga de la pasión, pero la constancia -en base al amor- hace de sostén en el vínculo que se genera.

¿Pero por qué es una trampa?

Es como esa frase falopa "hacé lo que amas todos los días y no trabajarás nunca en tu vida". Mentira. Si no laburás, no morfás.

La pasión motoriza, sí.

El enamorarse de algo (personas, momentos, lugares, etc.) viene después del shock de la pasión -que es un fuego de esos altos pero que se apagan en algún momento- en ese momento donde elegís quedarte "ahí"

Me apasioné escuchando a Dumas, me convencí cuando me salió bien la primera receta; y me enamoré perdidamente caminando el día a día en la vieja escuela de calle Olazábal.

Muchos días sin saber bien a qué iba, pero el amor es así generalmente, inexplicable.

Cuando encontraste algo que realmente es importante para vos, que te realiza y te colma, estás dispuesto a hacer un esfuerzo en el día a día por cosas que para los ojos de otro serían un garrón.

Pero puestas en perspectiva hacia adelante como un plan, te da la motivación suficiente para encarar con ganas, aunque sea difícil.

En el fondo, la cuestión es encontrar algo que sea importante y que sientas que tu día a día de laburo te está llevando un paso más cerca de eso.

Por eso me da risa cuando me dicen "el trabajo de cocinero..."

No no... yo no trabajo de cocinero.

YO SOY COCINERO.


Autor: Álvaro "Vasco" Aristizábal
Fuente: Twitter/X de Vasco Aristizabal

20 de julio de 2021

¿Por qué la Experiencia del Empleado tiene que ver con la HumanCompany?

Hace unos días leí un tuit de Marc Vigilante (director de Humannova) donde decía que la Experiencia del Empleado tiene que ser un objetivo en tu organización. El tuit conectaba a un artículo más desarrollado y, tras revisarlo, lo relacioné con el concepto de HumanCompany.  

Las HumanCompany no sólo deben ser capaces de diseñar entornos que importen y formar talentos productivos para lograr "engagement". Porque, sin ninguna duda, son los seres humanos los que hacen andar y crecer a las empresas. También las empresas, entendidas como HumanCompany, deben encontrar en el mercado laboral y en la sociedad global, personas que tengan como talento por lo menos tres capacidades que no se pueden comprar. Estas capacidades algunos las entendemos como dones. La primera es Iniciativa, tiene que ver con brotar el sentido de libertad para cambiar las cosas. La segunda es Creatividad, para generar las innovaciones tan necesarias para el desarrollo, la transformación y la sostenibilidad de los negocios en el futuro. Y la tercera es Pasión, para estar comprometidos a dar ese plus que nos permite seguir trascendiendo las rutinas y los problemas.

Recordemos que la pasión es algo intrínseco al ser humano. El colaborador apasionado necesita sentir autonomía, ese impulso de dirigir su propia acción; responsabilidad, un estado de independencia que nos involucra; y estar en su elemento, es decir haciendo lo que hacemos bien, nos hace bien y podemos hacer un bien (aportar valor y ser creativos). Esta pasión nos anima a actuar, a confiar en nosotros, a pensar distinto e ir más allá las ordenes, la experiencia y el statu quo.

Los mejores talentos generalmente son convencidos por las principales empresas del mundo, es parte de las competencias que debe manejar una gerencia de RRHH para competir en el entorno global. Por eso la forma de jugar a este juego para los que no tienen tantos recursos es con la Serendipia. No se trata sólo de buscar en agencias de empleo, universidades y redes profesionales como LinkedIn. Será difícil encontrar estos talentos, pero hay que estar ahí donde las cosas pueden pasar, abiertos en todo momento, porque en caso de aparecer, nos perderíamos la posibilidad de encontrarlos, aunque sea por casualidad.

En el artículo de Vigilante, también dice que el liderazgo centrado en las personas es el presente y futuro de las organizaciones. Aquí me permito hacer una diferencia con la frase. No creo que éste SEA el futuro, creo que DEBERÍA ser el futuro. Entre la primera expresión y la segunda hay una gran diferencia, y es la acción. Debemos hacer nuestra parte.

Sobre este tema quisiera detenerme y plantear un toque de atención. No me cabe duda que todo lo referido a dar importancia al ser humano, debería ser presente y futuro, pero existen muchos empresarios y dirigentes que no piensan así. Creo que ahí debemos trabajar, como educadores y decisores, para lograr persuadir que debemos cuidar tanto al ser humano como a su hábitat. Generar conciencia es una responsabilidad estratégica.

Ha habido un cambio importante, de la mano de las nuevas generaciones, en la integración de las personas a las empresas.

Antes el Expertise estaba puesto al servicio de la Empresa, es decir que la Institución buscaba Gente  para obtener Ganancias. El ser humano considerado como eslabón para que la empresa funcione, era un recurso más, como la materia prima, un "recurso humano".

Hoy, la Pasión está puesta al servicio de la Gente. Encontramos Individuos en busca de una Organización para producir Impacto y generar Valor para la sociedad. Hoy los talentos se cotizan y debemos como empresarios encontrarlos, convencerlos e integrarlos. Para esto además de serendipia, necesitamos valores y objetivos que combinen lo humano, lo social, lo ambiental. E incentivos para dar rienda suelta a la pasión por compartir nuestros dones con la organización.

Las búsquedas de gente que hagamos no deben basarse en que sepan hacer la tarea (pronto la reemplazará una tecnología), que sean obedientes (es mejor hacer lío, como dijo el Papa) o que tengan experiencia (hay una disrupción o un cisne negro a la vuelta de la esquina).

Vigilante dice que “Lo más importante son las personas que componen tu organización”, pero para que la misma se sostenga en el tiempo, nos deben importar de igual modo los clientes y la innovación. Para innovar necesitamos pensar en personas, a las cuales resolverles sus problemas, y trabajar con personas, que producirán las nuevas soluciones. En definitiva las grandes experiencias de los empleados y de los clientes dependerán de ser más humanos. Y ahí es donde HumanCompany puede hacer la diferencia. 

- Fernando Cerutti

29 de agosto de 2017

Mi sueño y un tercer renglón olvidado

Corría el mes de enero de aquellos años noventas que marcaron la vida de muchos argentinos. El sol estaba en su esplendor, la temperatura era muy agradable, plena época de vacaciones escolares y de piscinas repletas. Me encontraba subido a una escalera tratando de arreglar un toldo, principal producto de mi primer emprendimiento, una franquicia de una empresa mediana, nacional y pionera que se había atrevido a formar una cadena de franquicias. Me había hecho franquiciado después de haber pasado por la gerencia comercial durante un año.

Una nota en revista Panorama sobre mi emprendimiento

Todavía no sé cómo empezó todo, cuál fue el disparador, si el sol reflejado en el agua de la piscina de ese hermoso chalet, de un Country de la zona de Pacheco, si las sonrisas de los hijos de la dueña de casa, si las de sus amigas, si el clima de diversión, si la dificultad para poder arreglar el desperfecto del toldo, o la falta de pericia para hacerlo, no lo sé.

Pero sé, bien que sé... que subido al último peldaño de aquella escalera, desde donde se podía ver con otra perspectiva, al estilo de “La sociedad de los poetas muertos”, repentinamente, una pregunta retumbó en mi cabeza. Me hizo quedar unos segundos paralizado, una eternidad como lo percibí en ese entonces: ¿Qué estoy haciendo acá?


Arriba de una escalera, contando el momento del click

Inquieto por esa pregunta que me atravesaba, aseguré con una soga los brazos y la lona de aquel toldo, bajé de la escalera, saludé a la anfitriona, cargue mis herramientas en la camioneta y me fui de allí. Le aseguré que el día lunes, sin falta, vendría un técnico a resolver su problema.

Abandoné el country, llegué a mi negocio, guardé todos los elementos, cerré la puerta y me dirigí a mi hogar pensando mil cosas a la vez. Era un torbellino de ideas y preguntas: ¿qué quería que me deparara la vida dentro unos años?, ¿cuáles eran mis sueños?, ¿dónde quería llegar?, ¿cómo quisiera verme en el futuro?, ¿qué me gustaría que dijesen de mí? Sin saberlo esa tarde comenzaba a construir mi propio destino, mi propia visión, mi propio sueño.

Cuando llegué a casa me serví un trago, me senté en mi sillón preferido, tomé una hojita de papel y una birome que descansaban sobre el equipo de música. Me coloqué los auriculares y empecé a escuchar a Queen, sus “Greatest Hits”. Hasta el día de hoy sigo sin comprender, si fue la música, la penumbra, el alcohol, o la angustia de no saber qué vida quería para mí. Pero esa hoja de papel se empezó a llenar de respuestas de lo que quería ser en el futuro, cuando fuera grande, cuando fuera más grande. Y comencé a escribir cosas, algunas muy precisas y otras solo expresiones de deseos. De ahí salió esta lista, desordenada, como mi cabeza en esa aura de alcohol y música:

Quiero dar clases, escribir, divulgar el Management, conocer México, viajar a España, comprarme otro departamento, mudarme a un lugar donde pudiera ver el cielo, formar un equipo de investigadores del Management, conocer EE.UU., Europa, ser especialista en estrategia, armar una Consultora en Estrategia y Management, conocer París, el sur y el norte de mi país, encontrar el amor, enseñarle a mi hijo ciertos valores, ...

La lista llevó casi dos páginas, un par de copas y varios himnos de Queen.

Todo camino comienza con un primer paso, así que el lunes siguiente a primera hora fui a la Universidad de Belgrano con mi CV bajo el brazo. Por esas cosas de la vida se encontraba mi mentor de la Universidad de Buenos Aires. A las dos semanas estaba dando clase de Management, como lo decía el primer ítem de mi lista.

Pasaron los años, formé colaboradores, me asocié con ex-compañeros de facultad, creé mi consultora con mi mejor amigo, armé equipos, tuve clientes, empecé a viajar, conocí casi todo mi país del sur al norte, del este al oeste, viajé a Europa, me enamoré.

Hoy puedo decir que he logrado mis objetivos, soy un ser humano feliz, cada uno de esos deseos fueron cumplidos. ¿Seguro fueron cumplidos? El destino siempre nos guarda sorpresas.

Hace un mes viajé a Puebla, México, al decimotercer Congreso de Estrategia que organizó SLADE (Sociedad Latinoamericana de Estrategia) de la cual soy miembro y director internacional. Antes de viajar también me mudé, con todos los trámites y horas invertidas que eso significa, y durante la mudanza ocurrió algo. En una de las tantas cajas llena de esos recuerdos que uno nunca vuelve a ver pero que nunca los tira, desván de fotos viejas y papeles ajados por el tiempo. Fue ahí donde encontré una hojita de papel cuadriculado, escrita de los dos lados, los primeros renglones ordenados y los últimos muy desencajados con una letra temblorosa. La vi y la volví a tirar al fondo de la caja, y la caja al fondo del desván y me fui a dormir.

La noche me recibió con un corso de sueños y pesadillas. A la mañana siguiente me desperté inquieto, me levanté raudamente, ansioso por un desvarío demandante de lo encontrado la noche anterior. Mi curiosidad me urgía a descubrir que decía esa hojita de aquel cuaderno Gloria con aspecto de papiro o bollito de basura que había tirado nuevamente al fondo de la caja la noche anterior. La volví a buscar. La abrí. Mi corazón palpitaba y se aceleraba. La leí nuevamente, y hubo algo en esa lista armada con la nebulosa del alcohol y la semblanza de la música hacia veintipico años que me llamó la atención: en esa lista todo estaba cumplido, aparentemente, pero había algo que pasó desapercibido en la primera lectura. Por esas cosas de lo aleatorio de nuestra memoria y el azar del destino, algo se había extraviado en el recuerdo, oculto caprichosamente en el tercer renglón de esa lista: nunca había viajado a México.

Cuando llegué al aeropuerto de la ciudad de México no sentí nada inusual comparado con mis otros viajes. Tomé un micro hacia la ciudad de Puebla, donde se iba a desarrollar el congreso. Al arribar al hotel donde me hospedaba, fui rápido a preparar los últimos retoques de mi ponencia.

Al otro día tomé un taxi para ir al centro de la ciudad. En el camino le conté mi historia del tercer renglón al taxista, él me agradeció por elegir su país como último hito del camino de objetivos, y me dijo “usted no puede pasar por México y no conocer Cholula”. Qué bueno, me dije y bajé del auto. Al hacerlo me encontré con dos agentes y les pregunté por los lugares históricos que debía ver al ser mi primera vez en su ciudad. Les conté mi historia, y no solo me escucharon sino que me agradecieron y me acompañaron a la iglesia principal: la Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción. Más tarde conocí también la capilla del Rosario, la calle de los dulces y el paseo de los artesanos. Caminaba por las calles de esa tranquila ciudad, disfrutando de su belleza y su novedad para mí.

Nuevo día, nuevo taxi y partí hacia Cholula: recorrí sus calles, sus iglesias, sus pasadizos secretos, sus ruinas arqueológicas. Por último fui al centro del pueblo donde entré al convento de San Gabriel, de más de 400 años. Estaba repleto de familias, padres con sus hijos, bebes y ancianos, escuchando un sermón. Fue en ese momento donde en mí explotó la emoción domada. Mis ojos no pudieron contener más mis lágrimas y lloré, lloré de felicidad: había cumplido finalmente aquel sueño olvidado del tercer renglón de esa hojita de aquel cuaderno Gloria con aspecto de papiro o bollito de basura.

En el Convento de San Gabriel, el círculo va cerrando empujado por la emoción

Hacía veintitantos años que me había trazado un rumbo, había tenido un sueño, y sin darme cuenta estaba haciéndolo realidad en pleno corazón de México. Yo encontré el propósito, lo demás… lo demás fue solo pasión y vivir.

Fernando Cerutti


Nota: Fernando falleció en febrero de 2025. En este artículo lo recordamos. 

5 de enero de 2017

La Pasión en los negocios

Primer posteo del 2017 y volvemos a la pluma propia. Felicidades en este año en el que hay mucho por valorar y por lo que apasionarse. 

Hay una nueva agenda en la dirección de los negocios. Más allá de lo que es la estrategia propiamente dicha, esta agenda se compone de nuevos temas, que ninguna organización debiera dejar de lado. Estos conceptos, se tornan imprescindibles para las empresas, que deben responder a un contexto cada vez más volátil y difícil de predecir. Estos elementos son: los valores (recuperación del concepto abandonado hace muchos años por las organizaciones), la ideología (volver a creer que las empresas se deben a la sociedad y no en sentido contrario), la adaptabilidad (tomar conciencia de la inestabilidad de los mercados y modificar permanentemente la estrategia de los negocios para que no mueran), la innovación (como la única manera de generar ventajas competitivas temporales para cada Unidad de Negocios) y por último la pasión (ese sentimiento que logra en las personas un desenvolvimiento distinto y potenciado). Hoy desarrollaremos este último: La pasión en los negocios. 

¿Qué es y porqué tenerla en cuenta dentro de las empresas? El sentimiento denominado pasión se identifica con la locura o el desenfreno por algo o alguien, como ocurre con el hincha de fútbol o un coleccionista de estampillas; lo cierto es que, si usted le preguntara a algunos de estos personajes: -¿Qué es la pasión para usted? seguramente les contestarán –¡Y una pasión es una pasión!- , haciendo una exhibición de redundancia inocente y apasionada. 

El caso del actor español Pablo Pineda, la modelo Aimee Mullins o el de tantos otros, demuestran cómo se puede resurgir de los abismos por medio de este sentimiento. Pero no solo hay que tocar fondo para ser un apasionado, existe la pasión en el que tiene una inclinación o deseo muy ávido por alguna cosa o persona, o también el que pone mucho entusiasmo en algo que se hace o se defiende. Todo lo anterior nos permite agregar un concepto más, pasión es ese sentimiento que experimenta una persona cuando sufre por encontrarse en un lugar, y quiere abandonar su statu quo, desde ahí podemos empezar a trabajar nuestra idea de lo que es la pasión en los negocios, desde el sufrimiento imaginativo por cambiar.

En un estudio que realiza anualmente Tower Watson, en el 2014, arrojó que sólo el 40% de los empleados están verdaderamente comprometidos con su trabajo. Esto equivale decir que más de la mitad de su gente está poco comprometida con el trabajo que realizan. Esto en sí es muy preocupante, pero también lo es que los directivos, gerentes o dueños no hagan nada al respecto, y continúen así como si nada ocurriese. ¿Es que no se han dado cuenta lo que esto significa? Pareciera que no hacen nada por indiferencia, pero no es así porque no ignoran el problema, lo que ignoran es que existe una directa relación entre el compromiso por el trabajo por parte de los empleados y los resultados de la empresa. 

Todavía hoy la búsqueda del personal se orienta hacia individuos dóciles, para mandarlos mejor, rápidos, para realizar las tareas, y hábiles, para hacerlas bien. Esto no estaría mal, si la meta es contratar a alguien para la línea de producción de Chevrolet o de Ford del siglo pasado, pues se lo hacía para tenerlo por 30 años. Y el arreglo era que dejara el cerebro en la puerta de la fábrica, lo que se necesitaba eran personas que trabajen 9 horas, sean apéndices de las máquinas y que al salir fueran a mirar TV y al otro día volver a empezar. Pero hoy se necesitan incorporar individuos con otras habilidades como la iniciativa (ser generadores de proyectos), la creatividad (que sepan construir cosas diferentes con la información que se consigue tan fácilmente en la red), y la pasión.

La pasión es el activo más importante para esta nueva era que nos toca vivir, y la forma de entenderla es explicar los caminos que convergen para que se instalen en las organizaciones la pasión de las personas y la pasión de la empresa.


La pasión de las personas

No existe nada tan fuerte que apasione a las personas como la motivación intrínseca. Esta auto-motivación encuentra en la autonomía, el elemento o vocación y el propósito, los condimentos necesarios para impulsar las mejoras de las capacidades y para desarrollar una actitud arrolladora.

1. La autonomía, produce en la gente un sentido de libertad que los impulsa a dirigir su propia acción, es en ese estado de independencia, donde los individuos son totalmente responsables de sus propios resultados. La libertad es tan difícil de explicar cuando se ejerce, y tan fácil de justificar cuando se la pierde. Es un estado donde retoza la creatividad, la imaginación y el desarrollo, pero también la responsabilidad. El ser humano necesita ser libre, porque cuanto más libre se sienta más se incrementará su responsabilidad. 

2. El elemento, término acuñado por Ken Robinson, significa vocación, es lo que se quiere como misión, es lo que gusta naturalmente. Allí podemos desarrollar la maestría de lo que se sabe hacer de la mejor manera. Esta habilidad se encuentra, se descubre, se tiene, y también hay que trabajar para forjarla. Tiene que ver también con las inteligencias múltiples: no todos tienen desarrolladas las mismas habilidades o preferencias, y a veces la sociedad los tilda de inadaptados porque no los puede encuadrar dentro de los conocimientos “normales” pero no por eso son personas con problemas o poco inteligentes. 

3. El propósito, ya sea personal o colectivo, está relacionado con los sueños, con los objetivos, pero de aquellos que están rodeados de compromiso. Son esos sentimientos altruistas que impulsan a arriesgarse en pos de ese logro. Es importante que los jóvenes, entiendan que jamás deben permitir que nadie les robe sus sueños, son suyos y no le pertenecen a nadie más. Existe la necesidad imperiosa en los individuos de encontrar su propósito para poder ser guiados por este, ya que el ser humano es el gran responsable de su destino.


Pasión por la gente

Existe un grupo de personajes en búsqueda de un empleador, como el excelente guion de Luigi Pirandello, una empresa que les dé oportunidades de desarrollar todo su potencial, que no es poco. Las organizaciones deben prepararse para recibir a estas nuevas generaciones y despejarles el camino para que se desarrollen y entreguen ese capital. Estas organizaciones deben tener en cuenta sus objetivos, alineados con su gente, y recuperar los valores.

1. Los objetivos, de la organización, se deben trasladar a los empleados para que formen parte de sus propósitos. Deben ser desafiantes, saltar el corto plazo, ser sociales y tener en cuenta a las personas y no solamente a las especulaciones financieras. Los objetivos deben ser transformadores y no especulativos: estamos en la era de la pos-competitividad, la vida no pasa solo por ser más grande, más rico, más rentable, las empresas deben transformar positivamente la sociedad en las que actúan. 

2. Los valores. En el 2008 se generó una de las más profundas crisis después de aquella del '30 pero ésta no fue una crisis económica, fue una crisis de valores donde individuos sin ningún tipo de consideración y sabiendo que el mundo explotaba igual siguieron para adelante. Las empresas quedaron inmersas en esa ideología que carecía de valores sensatos, por eso deben recuperar urgentemente la costumbre de trabajar con valores, no enunciarlos solamente, sino ejercerlos y respetarlos. Estos nuevos valores deben ser humanísticos, deben poner como eje principal en el desarrollo de la empresa al ser humano, ser integradores, estar relacionados con un fin común o con el imaginario colectivo de la propia firma, deben rescatar la responsabilidad social tratando de cuidar el futuro y pensar en las responsabilidades de las compañías que son generar trabajo digno, rentabilidad sustentable y riqueza genuina.

3. La serendipia. ¿Cómo hacer para quedarse con los mejores individuos, cómo se encuentran y cómo se los lleva a su organización? No es un camino fácil, pues existe mucha competencia y ruidos de información, pero hay que estar ahí, para cuando aparezca la oportunidad se pueda aprovechar. En síntesis hay que buscar y seguir buscando para tener más chances de hallarlos.


Puentes

El objetivo es unir estas dos ramas de análisis: la pasión vista desde la empresa y desde el propio individuo. Para lograrlo se debe pasar del paradigma del expertise puesto al servicio de la empresa donde la institución utiliza a la gente para maximizar la ganancia para los accionistas, al otro paradigma dónde la pasión se pone al servicio de la gente. En este caso es el individuo el que elige a la organización para producir el impacto social a través de la innovación. Como vemos, cambia la importancia del concepto, en el segundo paradigma se pone al individuo por delante, en cambio en el primero es la institución la protagonista.

¿Se podrá construir este puente, podrán las organizaciones practicar la responsabilidad con todos sus jugadores, es decir ser socialmente responsable empezando por el producto y servicio que comercializan, siguiendo con su gente y luego al resto de la comunidad, y no solo los clientes, sino con competidores, proveedores, universidades, sindicatos, estado, sistema financiero, etc.? ¿Podrán las organizaciones empoderar a la gente para que ellos puedan tomar sus propias decisiones y auto convencerse de delegar/compartir esa toma de decisiones?


Se viene una revolución, lo diferente viene marchando. Primero, las organizaciones están sumergidas en un contexto cruel, siendo el comportamiento cada vez más volátil y caótico, y no perdona. Se está llevando puestas a aquellas que al no saber qué hacer se quedan dando vueltas y no llegan a entender cuál fue el terremoto que las sacó del juego. Segundo, los empleados tienen al alcance de un click todas las herramientas de colaboración puestas en la Web, listas para ser usadas en solo unos minutos. La era del conocimiento ya se está yendo y hoy eso no genera ventaja competitivas, por lo tanto se empieza a gestar la innovación como el motor de competitividad de estos tiempos. Tercero, como si esto fuera poco, las nuevas generaciones (Y, Z, Alfa), las generaciones de la redes sociales, vienen con un bagaje de sueños, ilusiones e inquietudes que están ávidos de encontrar (serendipia) una empresa que les permita aplicar todo este potencial y en cierta manera las están obligando a cambiar porque si no chau revolución.

En definitiva lo que apasiona ahora es el desarrollo de cada una de las personas para descubrir su propio elemento, lo que quieren y cómo lo quieren. Deberán buscar un propósito en la vida para que alimente su devenir y que alguna vez se produzca el imaginado milagro de la serendipia y encontrarse con la organización que los acurruque y mime y no se conviertan en zombies laborales. Y las empresas están en el mismo camino, deberán permitir cada vez más la autonomía de los jóvenes, es su propia libertad la que está en juego y es un bien muy valioso para negárselo. Me imagino un futuro con organizaciones flexibles lleno de individuos libres trabajando por proyectos, sin jefes que sean espadas sobre sus sus cabezas. Deberán prepararles su lugar con alicientes que permitan a los equipos generar resultados mediante incentivos que crezcan y sean jugosos. Y por último, debemos tomar el compromiso de revolucionar el Management, que no es otra cosa que hacer Management para el hoy con proyección futura, puro Management, y dejar de lado conceptos que en otros tiempos fueron excelentes pero ahora corren otros vientos, de más libertad, más sueños, en definitiva más necesitados de pasión.


Lic. Fernando Cerutti


Nota: Fernando falleció en febrero de 2025. En este artículo lo recordamos. 

12 de octubre de 2012

Pastas con Magia… “al fondo”. Un juego de paradojas.

Don Chiquino combina de forma gourmet los siguientes ingredientes: Originalidad, Experiencia y muy buenas Pastas. 

El visitar Esquel es en sí mismo una paradoja, sus contradicciones la hacen verdadera, su tranquilidad es provocativa. Es un acto de magia, aunque no quiero ni me atrevo descifrar cuál es el truco para lograrlo.

–Señor, señor, ¿dónde podemos ir a comer la mejor pasta?

La respuesta no se hizo esperar:

–A lo de Chiquino, por Ameghino saliendo hacia la ruta. 

Y fuimos hacia allí… pero… no lo encontramos y volvimos a preguntar a otras personas del lugar.

–Ahí a mitad de cuadra. ¡Al fondo! –nos contestaron. 


Llegamos a una rampla como si fuera la entrada de un garaje, donde en una de las paredes laterales se lee “Don Chiquino. Pastas con magia. Pase al fondo”. Entramos y luego de atravesar el patio, que ya dejaba entrever un lugar para hacerse preguntas, llegamos… ¡al fondo!. Allí nos recibió una escultura de un “Piel roja” [sí, leyeron bien] tallado en madera al lado de un pupitre viejo reacondicionado de una escuela provincial. Al abrir la puerta del salón, vimos listones de madera donde la gente pincha papeles, servilletas y otro enseres con frases sobre como lo han pasado, y ya no queda lugar, por lo que los mensajes se superponen y confunden de autor. 

Este restaurante es para aguzar los sentidos, pues el decorado sale de lo esperado. Lo primero que me llamó la atención fue un mapa, dibujado milimétricamente indicando cada relieve, accidente y paraje, donde las rutas están súper indicadas como así también su incipiente división política, pero no es de Chubut como ameritaría el lugar… ¡es de Australia!. 


También noté un arado mancera, que se contrapone a una lámpara a kerosene y una bigornia cerca de un apero criollo, mezcladas con fotos de Mar del Plata y trampas para zorros con cercos hechos no hace mucho tiempo, también techos a medio terminar, vasos y bozales, sifones y cueros de Ñandú; se hacía imposible retener la innumerable diversidad de elementos. 


Paradojas y Popurrí 

Uno trata de sacar una radiografía, de tejer historias de cada uno de eso elementos, saber el por qué del lugar que ocupa cada uno, o tratar de encontrar explicaciones de aquello que nuestros ojos observan y no pueden razonar. 




Esta decoración tiene una tilde casuística, nacida en el galpón de Chiquino, el abuelo de Tito, hace muchos años, una fuente inagotable de piezas, llaves, maderas y destornilladores que era un mundo en sí mismo, una gran juguetería con herramientas para que jueguen los adultos. 

Nos recibió el dueño, Tito, y nos señaló el lugar donde podíamos sentarnos y nos preguntó si estábamos bien. Luego de nuestro consentimiento desapareció yéndose hacia el otro salón. 

En ese otro salón, extensión del gran éxito de este negocio, tiene un pequeño mostrador que no se usa y una escalera que no conduce a ningún lado. Las mesas están bien separadas: 

–Es importante no escuchar la conversación de los demás mientras uno comparte un delicioso plato de pastas. Tengo 21 mesas y las ocupan tres personas en promedio... Este es mi mercado. –nos diría Tito después. 

La carta es muy simple, la comida también. En una página están todas las pastas. ¿Por qué Pastas?: –Por mi limitación –cuenta Tito–, sólo sé hacer pastas. –(Explicación simple pero concreta y lógica)–. Cuando era joven siempre me pedían que hiciera Sorrentinos, y de tanto hacerlos me hice especialista entre mi entorno de amigos. Mi hijo me dice que agreguemos más productos, –me contará al otro día–, pero… me costó mucho armar el concepto “Don Chiquino. Pastas con Magia”, es marca registrada, creo que intenta ser un concepto. 

En la otra página están las salsas, los vinos y los postres. ¡Simple! Y se terminan las hojas del menú, para qué más si el espectáculo aparecerá después, ni bien la cerremos y nos dispongamos a hacer el pedido. 

No había terminado de hacer el comentario cuando Tito me dejó 6 maderos y un comentario imperativo: –Tenés que armar un barrilito con todo esto –y dando vuelta la cara le encarga una adivinanza a mi mujer–: ¿qué fruta se mira el espejo y no se reconoce?1 –y se va. Al rato regresa, nos interrumpe y nos dice: –¿Vos sabes que mi abuelo Chiquino nos reunía alrededor de la mesa y nos decía que en la cocina uno debía saber cuando utilizar la magia y cuando no? –y seguidamente mete un puñado de sal en su puño cerrado, que luego de abrirlo desaparece, pero hace aparecer la sal en la otra mano y la tira vaya a saber adonde. 

Mientras seguía enfrascado en armar el barrilito, Tito me entregó un típico juego de alambres donde hay que separar las piezas, entonces abandoné el barrilito y me puse manos a la obra, pero muy pronto me olvidé del tiempo, de la carta, y de estar levantándome para observar alguna que otra artesanía. Al rato mi mente volvió a quedar orientada sólo a armar el famoso barrilito con los seis pedazos de madera, y mi mujer empezó a reír porque descubrió, al fin, el nombre de la fruta. Los dos perdimos el hilo del tiempo y la espera se transformó en deleite. Seguramente se preguntará ¿y el pedido? A quién le importaba a esta altura del juego el pedido, si ese maldito barrilito no aparecía por ningún lado, si estaba sumergido en la experiencia de poder resolver algo que mágicamente se había transformado en lo más trascendental en ese momento, como si un pase de la varita hubiera transformado lo importante en secundario y viceversa. 




–Permiso, te dejo el plato y estos clavos, trata de separarlos, mirá que te voy ganando tres a cero. 

Me entregó el plato de tallarines caseros al que desplacé para observar el nuevo intríngulis que me había traído, absorto hasta que mi pareja me dijo: –se te va a enfriar la comida, luego continuas. Recién ahí tomé contacto con el plato, que se transformó en una experiencia gourmet por el sabor, el aroma y la presentación de los ingredientes. Les cuento: parece ser que el clima de Esquel es muy seco y por eso las pastas adquieren una consistencia que las hace únicas, realmente espectacular. 

La magia y el entretenimiento aparecen en “Don Chiquino” en su primer local de Esquel, como necesidad, cuenta Tito: –Era un agujerito que no sabía cómo taparlo, los nenes mientras esperan la comida crean un estado de caos en la mesa, por momentos es molesto comer con los pibes. Un día me acerqué a una mesa con dos corchos y dos fosforitos, ¡muy limitado, muy limitado! –expresa como arrepintiéndose de lo que hizo, y reflexiona sobre su impronta creativa y exitosa. 

“No sólo te admiro sino que te envidio, porque sin ser mago trabajas todos los días de mago”, le dijo alguna vez el gran maestro René Lavand, uno de los tantos ilustres que pasaron por el restaurante. –Le hice un truco de cartas, que me enseñó mi abuelo, con las dos manos, y Lavand me respondió, con un sesgo de tristeza, “ese truco no lo puedo hacer porque necesito las manos”. Se llama “Pastas con Magia” por él. 



Este negocio es diferente porque se vive la experiencia de la magia y el entretenimiento, es como disfrutar de un espectáculo, y además uno se come unas buenas pastas. La experiencia es el esparcimiento, la diversión, el desafío de separar dos pedazos de alambre o la sorpresa de ver aparecer el As de Pique en el bolsillo del tapado de tu pareja, es esto y mucho más, incoherencia en la decoración, una sinrazón de la ubicación, y un popurrí en lo que se vive. 

Este es un negocio que nace en la cabeza de Tito, estoy convencido que no fue taxativamente de esta manera, pero está bueno creer que hubo un sueño, un viejo sueño de poner un restaurante en el sur, que empezó a hacerse realidad en agosto del 89 cuando llegó a Esquel con el dinero justo para alquilar un local. Empezó haciendo Sorrentinos porque cuando trabajaba en Mardel un amigo le regaló el primer molde para hacer Sorrentinos. Le faltaba todo lo demás, hasta la máquina para hacerlos, y con dinero prestado la compró de una fábrica de pastas que se cerraba y surgió el primer local: “Sorrentería Don Chiquino”. 


Tito es un loco, pero un loco distinto, un loco protagonista: –Si no nos acompaña un poco de locura, ¡uno es playito!2 –dice. En los negocios hace falta una dosis de locura creativa para poder hacer. “La mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver más allá” cantaba Sui Generis inspirados en José Ingenieros.

Don Chiquino no hace publicidad, entonces ¿Por qué viene la gente, por qué te recomienda?

–Este negocio nace porque mi papa era viajante, vendía en los pueblos, un tipo muy trabajador. Yo lo acompañe una vez a vender a un pueblo, cuando llegamos me dijo “antes de empezar vamos a reservar la comida”. Era una casa de familia, cuando llegó a la hora del almuerzo entramos y encontramos otros viajantes y una señora gorda que oficiaba de cocinera y anfitriona nos sirvió un plato espectacular, pero lo que más me gustó, fue su preocupación porque todos ahí tuviéramos lo que queríamos: ¿está bien de salsa?… ¿querés que te lo caliente?... ¿un poquito más de pollo?. ¿Qué papel cumplía Rosa? Era la esposa, la madre, la abuela; cuando un turista sale de su casa está solo –y depende de las organizaciones para sobrevivir entonces “Don Chiquino” viene a reemplazar la comodidad de su casa–. 



¿Qué le damos? –me dice que se trata de una experiencia–. Atención personalizada como si lo conociéramos de siempre, le cuento un cuento, le doy una bienvenida agradable, en definitiva lo acompaño, le doy entrada para que me cuenten su historia. Si yo lo paso bien él también lo pasa bien. Yo me cargo de energía con lo que hago. Luego de un rato logro que las mesas empiecen a comunicarse entre ellos y los clientes hablan entre sí, en ese momento dejo de ser un restaurante para convertirme en un pedacito de su casa.







Un escrito que está por ahí, dejado por un comensal, dice “Don Chiquino es un lugar donde los grandes juegan como chicos y lo chicos piensan como grandes” 


Don Chiquino: Ameghino 1641, Esquel - Facebook



1Haciendo un comentario puede intentar responder la adivinanza o preguntar la respuesta. 

2Sin profundidad, sin contenido.


Fernando Cerutti


Nota: Fernando falleció en febrero de 2025. En este artículo lo recordamos. 

19 de agosto de 2008

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión

Los conceptos de diversidad y desarrollo siguen dando vueltas por nuestra cabeza. El debate provocado en las últimas clases, y la aparición de diferentes alternativas para estimular la diversidad y así las capacidades de respuesta de la empresa, motivaron a que busquemos nuevas miradas para el tema. Gabriela Müller, nueva integrante del equipo de Management Estratégico, nos acercó esta interesante nota. En este caso el autor, Ricardo Czikk, nos lleva desde el arte a los negocios, logrando atractivas analogías para emprendedores, toma de decisiones y desarrollo profesional.
Esperamos las ideas que les despierte este artículo y el tema - Fernando Cerutti


La diosa Fortuna junto al placer de la obra: la toma de decisiones profesionales con alma de artista

Las obras de los artistas reflejan la vocación puesta en juego, la pasión de quien decide volcar sus energías en algo que es un fin en sí mismo. Y, en los tiempos que corren, los profesionales podrían aprender mucho de los artistas en la toma de decisiones laborales...
Por estos días, en Buenos Aires genera gran afluencia de público la exposición del escultor Auguste Rodin. En el Museo Nacional de Arte Decorativo queda sellada una relación que el artista tuvo con los Errázuriz, antiguos dueños del palacio que hoy forma parte del "paseo de los museos".
El mismo Rodin escribió en "Mi testamento": "El mundo sólo será feliz cuando todos los hombres tengan alma de artistas, es decir, cuando sientan el placer de su labor".
Felicidad, alma de artistas y placer de la labor, tres conceptos que nos retrotraen al tema planteado en el primer artículo de esta serie: el fin de la carrera laboral.
Decíamos que la nueva dinámica del mercado de trabajo nos obliga a reemplazar el viejo concepto de "carrera profesional" por un término más adecuado como "trayectos o trayectorias profesionales".
En este marco, hemos observado en las siguientes notas, que los "Amarres" del profesor Edgar Schein se refieren a la claridad y autoconocimiento necesario en cuanto a preferencias, competencias y valores personales a la hora de tomar decisiones laborales.
Ahora bien, las distintas etapas del desarrollo profesional plantean diferentes desafíos.
En la primera fase, el individuo ensaya acerca de sus preferencias y la construcción de competencias adecuadas a la realidad del mercado, siendo la especialización funcional la marca central de la inserción laboral.
En una segunda fase, para aquellos que deciden emprender un camino gerencial o empresarial, se abre un período de desespecialización creciente.
Las capacidades críticas del éxito se modifican. Las habilidades funcionales específicas pierden peso a medida que se incrementa la importancia de factores como las habilidades interpersonales, emocionales, de toma de decisiones y gestión de equipos.
Así, es altamente probable que aquello que fue clave del éxito en la primera etapa, ya no lo sea en la segunda.
En la tercera fase, el desafío radica en aportar sabiduría antes del retiro y en visualizar horizontes cada vez más amplios.
Ahora bien, más allá de este patrón habitual de elecciones, ¿somos realmente dueños de nuestro destino laboral? ¿La adquisición de habilidades directivas generales nos permitirá acceder a los puestos que deseamos (y conservarlos)?
Es evidente que las decisiones profesionales se encuentran fuertemente determinadas por los vaivenes del mercado.
Por ejemplo, una investigación de la escuela de negocios de Stanford destaca el impacto de la buena o mala fortuna sobre la trayectoria de una persona.
Los jóvenes graduados de MBA en un año de crecimiento económico lograban una trayectoria más exitosa que quienes comenzaban su recorrido en medio de una recesión.
Como dice el sociólogo Zygmunt Bauman, vivimos una era de relaciones laborales "líquidas", signadas por la "managerización" de la conducción empresaria que privilegia la rentabilidad para el accionista sobre cualquier otra prioridad.
En este marco, sostiene Bauman en una nota publicada en la revista Ergo, los puestos se parecen cada vez más a un contrato de alquiler. Su ocupante circunstancial puede ser desalojado sin demasiadas explicaciones cuando cambie el humor del mercado.
Terminar con la idea de "carrera" implica pensar en una identidad laboral que se construye en las sucesivas elecciones personales y no a partir de la empresa en la que se trabaja.
En definitiva, Rodin sostenía que el placer que da la tarea es la base de la felicidad.
Y el placer obtenido en el trabajo parece ser una brújula bastante segura que permita al profesional tomar decisiones ajustadas a sus preferencias, sin dejar su destino expuesto a los caprichos de la diosa Fortuna.
En los tiempos que corren, ésta parece una buena consigna para pensar en la trayectoria profesional, una consigna que se logra con "alma de artista", lo que requiere (paradójicamente) mucho trabajo.


Autor: Ricardo Czikk. Psicólogo y Máster en Educación. Profesor de Posgrado Psicología (UBA)
Fuente: Materia Biz. http://www.materiabiz.com/mbz/capitalhumano/nota.vsp?tok=1219147562233&nid=37860

31 de marzo de 2008

Management Estrategico = Espíritu curioso - Reflexión

Mario Stefani es un ex alumno de nuestro posgrado, pero además es un empresario exitoso de una metalúrgica y que posee una particular forma de ver la realidad que lo rodea.

El observa el mundo desde el lógico razonamiento del Ingeniero y con una mirada muy creativa y diversificada (muy parecida al holandés Maurits Hendricks) producto de su experiencia diaria por la actividad de su empresa.

Nos ha mandado esta nota del diario La Nación y como bien él dice, mucho de lo que este entrenador habla, lo hemos hablado el año pasado en el curso
.





Exitos de laboratorio

El holandés Maurits Hendricks convirtió al seleccionado de varones de España en una potencia; aplica para el equipotécnicas de otras disciplinas

En tiempos en los que el deporte español de equipo vive momentos de gloria, medalla dorada a nivel mundial en básquetbol y handball en el mismo ciclo, el holandés Maurits Hendricks quizá sea el N° 1 de los seleccionadores que tiene España. Probablemente, porque de chico admiró a la naranja mecánica de Cruyff, posee el gen del ganador y un liderazgo extraordinario. Hace seis años tomó una interesante generación de jugadores, subidos al lomo de Santi Freixa y Pol Amat, y con la misma fe que aquellos 300 espartanos les tenían a Leónidas en la Batalla de Termópilas, estos muchachos creen que van a dominar el mundo.

A partir de la asunción de Hendricks al cargo del seleccionado masculino de hockey, España pasó del ranking N° 11 a convertirse en una potencia, tras los títulos en el Champions Trophy 2004, el Europeo 2005 y la medalla de bronce en el Mundial 2006. Hoy, es el cuarto equipo del mundo y candidato en los Juegos de Pekín 2008.

Doble medallista de oro con los varones de Holanda en Atlanta 96 y Sydney 2000 -primero como asistente y luego como entrenador-, la mente de Hendricks (47 años, nacido en Amsterdam) maquina ideas y conceptos sin pausa. Como lo demostró en una charla para técnicos en el Cenard, hace unos días.

-Usted está considerado uno de los DT más importantes del hockey mundial. ¿Cómo se define?
-Cuando estoy solo me tomo un tiempo para considerar todas las facetas que hay en el deporte y no paro nunca. Cada vez más, vemos que el secreto está en los detalles, y si uno no tiene la pasión de meterse dentro e investigar, no llegará a mucho. No dejo de indagar, porque siento una obligación para con mis atletas de estar bien preparado. Además, me encanta entender a las personas. Siempre debés darte cuenta que, a fin de cuentas, dirigís a seres humanos, y es importante saber relacionarte.

-¿Cuál es su método?
-Uno de los grandes retos es encontrar soluciones por dónde se pueda. El peligro de trabajar en un deporte olímpico es fijarte demasiado en lo tuyo, en la técnica y la táctica, y no reparar en todo lo que hay más allá. En verdad, uno puede aprender de cualquier cosa.

-¿Por ejemplo?
-El ballet. En la preparación de unos Juegos Olímpicos tenía muchas preguntas sobre estiramientos musculares, en donde entra en juego la relajación y la tensión. Entonces me fui a ver una compañía de danza moderna muy famosa en Holanda, la Nederlands Dans Theater, y observé que los bailarines siempre estiraban en parejas. Esto provocaba que no sólo elongaban músculos, sino que también tenían un contacto táctil con un compañero sin que fuera sexo. Así, me pareció interesante que mis jugadores tuvieran sesión de estiramientos de a dos, aparte de ayudarse en la técnica. Hay posiciones que desde afuera parecerían muy raras, pero no lo son. Son dos hombres procesando una sesión de entrenamientos de manera bestial.

-¿De dónde más extrajo cosas?
-Un día visitamos la fábrica de Ferrari en Maranello, en donde se entrenan los equipos de Fórmula 1. Allí me llamó la atención los entrenamientos en boxes. Es un equipo de doce personas que cuenta con cinco segundos para cambiar las ruedas y llenar el tanque de nafta. Y en ese breve lapso nadie puede dar un paso equivocado, porque se rompe la dinámica del team. Como esos cinco segundos no son nada, hay que entender exactamente cuál es tu tarea, pero, al mismo tiempo, saber qué función cumplen los demás. Esto lo aplicamos luego para la mecánica de los córners cortos, en donde intervienen siete jugadores y deben resolver la jugada en dos segundos.

-Usted vive en Barcelona y es vecino de Frank Rijkaard...
-Sí, justamente el fútbol es otra fuente de estudio porque también se juega 11 contra 11. Cada conjunto tiene un ritmo de juego ideal, que se mide en la cantidad de pases que hace por minuto. Si intenta jugar más rápido o más lento, su estructura puede tambalear. Esto es aplicable al hockey.

-¿Cómo logró convertir a España en una potencia en el hockey?
-Comenzó a partir de una cuestión mental: fue hacerles creer a los jugadores que eran capaces de hacer más. Parecen sólo palabras, pero el objetivo fue que se sintieran aptos para lograr más de lo que ellos imaginaban antes. Este no es un proceso de un par de semanas, sino que demanda mucho tiempo.

-¿Cómo fue su primer contacto con los jugadores españoles?
-Los llevé a la cumbre más alta de los Pirineos, a 2800 metros de altura. Cuando llegué a lo más alto empecé a entonar el himno nacional de Holanda con la mano en el corazón. Claro, fue una situación muy extraña, porque canté en medio de un silencio total. Busqué provocar en ellos una reacción y resultó complicado, porque el himno nacional español no tiene letra. Intenté transmitirles lo que significa jugar para su país y qué es ser un equipo. Y que hay que tener voluntad para querer superar los límites y no sólo quedarte en lo que ya sabés hacer.

-¿Cómo fue el siguiente paso?
-Sentir y vivir la derrota. No existen victorias importantes en la vida sin haber sufrido derrotas importantes. En el deporte, se extrae mucho más de una caída que de un triunfo. Muchas veces, a la gente le cuesta considerar un tropiezo de manera positiva. El gran peligro es meterse en un espiral negativa en lugar de decir: «Bueno, hemos fallado en un par de cosas. ¿Cuáles fueron?». Y que cada uno se detenga a analizarlo.

-La Argentina se quedó fuera de los Juegos Olímpicos. ¿Cuál es la receta para salir del pozo?
-Extraer el aprendizaje de esta frustración y no taparla con una manta. Es sacar provecho del momento doloroso y reconocer qué errores se han cometido. Pero en pos de la recuperación, en el deporte no existen caminos cortos ni milagros. El éxito se prepara y se entrena. Ganar es planificar.
Autor: Gastón Saiz
Fuente: La Nación
Reflexiones:
La primera pregunta nos sorprende con la palabra "Pasión". Imprescindible atributo para todo líder. Me acuerdo cuando cierta vez estuve en el negocio de protección solar, el primer tiempo caminaba mirando hacia arriba para poder ver la marca del producto y luego qué tipo del negocio lo había adquirido. ¡Nos hacemos fanáticos del lo que hacemos!

La segunda reflexión habla de buscar afuera cualquier excusa para transformar un conocimiento de otras disciplinas y aplicarlo a la nuestra. ¡Un emprendedor debe hacer esto permanentemente! En nuestro curso hablamos de la necesaria Diversidad de Conocimiento que la brindan los profesionales de distintas disciplinas.

El tercer pensamiento que menciona es "hacerles creer", esto tiene que ver con la motivación y con la Visión como uno de los disparadores de la voluntad de hacer y de poder hacer. Por eso lo del Himno español, la sensación de pertenecer. Es la adrenalina en pos de lograr un titulo como equipo, y no como un logro personal. Se busca un reconocimiento institucional. De equipo, de comunidad. Haciendo una analogía, para un país este es el concepto de “Nación”. Para reflexionar: ¿Tenemos un mismo concepto de "Nación" compartido por la mayoría de nuestra compatriotas?.

Y por último, el entrenador rescata la necesaria tranquilidad de aprender de la derrotas, aprender de los errores. Sacarse el mote de culpable, los miembro de una Organización no son culpables, son “responsables”, y la responsabilidad trae aprendizaje y convencimiento de trabajar por nuestro equipo, la culpa sólo trae mezquindad.

Mario, ¡Muy buena la nota! Esperamos que se retroalimente.


Fernando Cerutti
Buenos Aires
Argentina

14 de marzo de 2008

Historias: Una semana de trabajo y placer en Esquel

Hace unos días estuve en Esquel trabajando y me encontré con un personaje encantador y refinado. Escribí esta historia para mostrar que en esta vida se pueden hacer cosas, sólo hay que tener ciertas cualidades, y esas las hallé en Luis.
Les pido que traten de reflejarse en Luis y descubran sus propios puntos fuertes para emprender y se darán cuenta de las posibilidades a su alrededor. ¡Si van por Esquel no dejen de pasar por "Angelina", para saludarlo y disfrutar de su hospitalidad!


Mi amigo Luis “Un Hacedor”
Estoy en Esquel, son las seis de la tarde, y me encuentro disfrutando el comienzo de unas tardías vacaciones después de dar una charla para la Federación de Cooperativas del Chubut. Les quiero contar una historia. Estas dos últimas mañanas estuve hablando con el dueño de la hostería donde estoy hospedado. En principio pensé que su amabilidad se correspondía sólo con una buena manera de atender a los clientes, pero después sentí la necesidad de escucharlo, y hoy a la mañana ya tuve muchas ganas de preguntarle.

Pido disculpas por poner mis fotos y no las de Luis, pero no le he pedido autorización para hacerlo. De todas maneras quiero compartir con ustedes esta historia y también estos paisajes de mi país.

Luis fue maestro, es decir, es maestro pero ya no ejerce, y tiene una vida muy interesante que quiero relatarles para que puedan sorprenderse, como me pasó a mí. Es una historia de coraje, optimismo, propósito, humildad, responsabilidad, cooperación y pasión. De sortear cambios no planificados y de verdaderas bifurcaciones que destaparon caminos que nunca imaginó encontrar, en este mundo caótico de los negocios con reglas poco claras, alternativas complejas y poca planificación.
Nació en la Rioja, donde llegaron sus padres buscando tierras donde implantar su herencia del cultivo de la vid y la elaboración del vino, y al no poder hacerlo en Mendoza, acabaron en Chilecito, donde empieza a tejerse esta historia. Después del primario eligió el magisterio: ser maestro en aquellos tiempos era algo diferencial. Se recibió a los pocos años, y en recompensa por su flamante título su padre le regalo una moto. Fue entonces cuando Luis sintió que había obtenido un pasaje a la libertad y no esperó nada para surcar caminos llevando a cuestas su moto y ansias de aventura.
Muy cerquita de Esquel se encuentra Trávelin y en ese lugar prácticamente nacieron las tortas galesas en la Argentina.
Aquí estamos en "Naim Maggie" tomando sus tés tradicionales. 

Primero puso proa hacia la ciudad de Mendoza, como tiempo atrás lo habían hecho sus padres, luego siguió a San Rafael, General Alvear y como Mendoza le quedo chica saltó a La Pampa. Allí tomó conciencia de su primer punto de inflexión. Había llegado hasta Santa Isabel, un pueblo de menos de 1.500 habitantes. Estaba en medio de la pampa, ese viejo mar donde navega el silencio, y sin un peso en el bolsillo. Si bien no había tenido problemas la inmensidad lo apabullaba, no tenía nada, solo 19 años, una moto y … ahh… ¡un título de Maestro!
Empezó a buscar la escuela, la única, pero cuando la encontró se dio cuenta de que ya tenían maestro. Fue entonces cuando un estanciero del lugar le ofreció hacerse cargo de una escuela rural que nunca había podido abrirse. Un maestro rural es un maestro con mucha diversidad de conocimientos: debe cocinar, lavar, arreglar el baño, hacer de médico, de Mamá y de Papá, lo que se dice un “todo terreno”. Con el paso del tiempo y gracias a su pasión lo ascendieron como director y lo trasladaron a un internado en Esquel.
Su esposa Rita era una resplandeciente y novata maestra de ese colegio del sur y Luis un director cordial y experimentado. Se conocieron y se casaron, construyeron su familia, tuvieron hijos, y armaron una vida dándoles a los niños de esas escuelas y a los propios, amor y conocimiento.
Sus sueldos de maestros se ahorraban completos, como dice Luis: “no es que pagaran mucho, pero no había como gastarlo”. Por lo tanto durante todos esos años se hicieron de algunos ahorros y aprovecharon para comprarse un terreno y una casita en Esquel.
Cuando se jubiló Luis se preparó para “disfrutar” su retiro, ya tenía su casa y quería empezar a gozarla. Cuenta Luis: “El primer tiempo corte el pasto, pero enseguida el pasto estuvo cortado, entonces pensé en cortarlo con una tijera”. Aburrido, comenzó a cavilar qué podía hacer y le ofreció a una panadería sus servicios para la distribución del pan en los colegios rurales, usando una pequeña camioneta con la que contaba. Estaba nuevamente en carrera, le financiaron la primera compra, y salió rumbo a los perdidos colegios de la provincia de Chubut.
Luis sabía que las escuelas hacían el pan, pero también sabía que se puede comer toda la vida pan de panadería sin cansarse, pero pan casero todos los días aburre decididamente, por lo tanto el producto iba a andar muy bien. Empezó con muy pocas escuelas, con un pan bajo el brazo y apetencias de remontarse, pero pronto se le sumaron más y más, que luego le pidieron otros insumos, como aceite, fideos, yerba, etc. A medida que se agregaban productos para llevar, Luis cambiaba de movilidad: de una camioneta a una camioneta con acoplado, de un camión a un camión con refrigeración.
El boca a boca empezó a surtir efecto, y además de las escuelas ahora se sumaban las estancias cercanas, a las cuales comenzó a abastecer. Y fue de este modo como Luis encontró que había desarrollado un negocio: había una necesidad latente, productos y servicios disponibles, y clientes deseosos, sólo faltaba hacer el negocio, hacer que la gente le comprara. ¡Luis lo había hecho!
Un estanciero que albergaba a más de 25 familias en su hacienda a las que les debía dar de comer, y que tenía un corralón de materiales, le preguntó a nuestro personaje si se animaba a abastecer de mercadería su comedor. Luis aceptó y poco después también les entregaba el resto de productos que consumían sus empleados.
Durante 8 meses entregó y cobró todo religiosamente, pero el mes 9 no pudo cobrarle, tampoco el 10, pero Luis es muy responsable y siguió entregando, pero lamentablemente siguieron los retrasos hasta llegar a deberle más de un año. Entonces dejó de levantar pedidos, y tomó conciencia que ya no tenía a su principal cliente y ni tampoco las escuelas. ¿Había llegado la hora de retirarse definitivamente a cortar el pasto de su jardín con una tijerita? Luis no se desanimó, lo pensó, analizó y tomó una decisión.
Como este estanciero era propietario de un corralón, con mucha humildad y teniendo en su cabeza muy claro su propósito, se lo fue a ver. “No se preocupe, -le dijo-, no le vengo a cobrar porque sé que usted no puede pagarme, pero como tiene materiales págueme con ellos, pero a precio de costo”. Así fue como se trajo un cargamento de materiales para hacer 15 baños y algo más.
Primero intentó vender esos materiales en los comercios de la zona, pero el precio era muy bajo. Entonces, con el optimismo de siempre y el arrojo para desafiar los obstáculos, con responsabilidad y visión de servicio, decidió levantar, en aquel terreno comprado en la época en que trabajaba como maestro, una hostería. Ésta rescataría las costumbres de los argentinos: habitación y un buen desayuno, para tirar todo el día.
A partir de ahí fue creciendo y creciendo. Buscó cooperación en sus propios colegas, imprimió tarjetas y recorrió los principales centros turísticos, para hablar con los dueños de hosterías pidiéndoles que cuando pregunten por una buena hostería en Esquel recomienden “Angelina”, prometiendo que haría lo mismo con las de ellos. Hoy ya agregó tres departamentos al fondo con dos y tres habitaciones y se llena de clientes, pero de esos especiales: motociclistas que quieren dar la vuelta al mundo, esquiadores obsesivos por buscar las pistas más difíciles, empresarios que se internan para repensar sus negocios, escritores que persiguen la tranquilidad, poetisas, soñadores.

Angelina y su hermoso salón de los desayunos. En la parte de atrás se observan las sillas y las mesas donde desayunábamos, Al ver la foto todavía recuerdo sus olores y sabores.
Un lugar para descansar y disfrutar.


Tengo una definición de Luis que me dio mi esposa: “Luis es un hacedor de cosas, es servicial, tiene pasión por agradar, y cada conversación es una clase”. Tuvo el coraje para hacerse camino con sus 19 años, siendo un optimista de la vida, siendo humilde al relacionarse con colegas de otras hosterías. Se ha posicionado como un empresario de pensamiento abierto y dinámico, busca asociarse para lograr el mejor servicio, trabaja para entidades de esquí de Europa, para eso tuvo que conocer las pistas de alta competencia del Cerro Bayo y de La Olla de Esquel. Y todo esto para sentirse bien dando un servicio esencialmente distinto y seguir enseñando por la vida.
Hoy estoy escribiendo desde esta hostería, una de las mejores de la región, donde los desayunos son exquisitos y muy famosos. En su salón se mezclan exclusivas tortas galesas, apetitosos jamones, delicatesen saladas, riquísimas mermeladas de frutos autóctonos y un café italiano que es un placer saborearlo. Hoy no hay lugar, y para la próxima temporada alta ya tiene reservado el 80% de la capacidad.
Emprender: se necesita optimismo, mucho coraje, un propósito en la mente, abundante humildad, asumir los desafíos con responsabilidad y pasión, buscar la cooperación de otros, para poder lograr un sueño que haga realidad nuestro futuro. ¡Así es mi amigo Luis!

Fernando Cerutti
Esquel, 23 de febrero de 2008


Nota: Fernando falleció en febrero de 2025. En este artículo lo recordamos.