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26 de agosto de 2025

Desarrollar el optimalismo

Me encanta este concepto. Para mí, se trata de una actitud que implica ver siempre lo positivo, pero sin perder el contacto con la realidad.

Ya lo sabemos: "shit happens" (algo similar a nuestro "pasaron cosas").

En un mundo convulsionado, donde las redes sociales amplifican lo negativo hasta el hartazgo, ser optimista no es fácil, pero sí necesario.

Les dejo cinco consejos para sobrellevar los momentos difíciles y desarrollar el Optimalismo:

 Ajustá tus expectativas: La mayor parte de nuestro sufrimiento no proviene de lo que nos pasa, sino de la diferencia entre lo que esperábamos y la realidad. Se trata de tener presente la realidad que nos rodea, entender nuestros pensamientos y lo que sucede a nuestro alrededor, y estar preparados pero no expectantes.

 Jugá el juego a largo plazo: En un mundo donde todo parece requerir gratificación instantánea, el verdadero cambio y el éxito duradero son el resultado de pequeñas acciones constantes que se acumulan con el tiempo. Construir algo sólido, ya sea un negocio, una relación o una habilidad a largo plazo, requiere paciencia y una visión clara.

 Enfocate en lo que podés controlar: Una de las mayores fuentes de ansiedad es preocuparse por lo que está más allá de nuestro control. La clave está en concentrar nuestra energía en lo que sí podemos manejar.

 Aprender es más importante que tener razón: Una de las trampas más comunes en las que caemos es la necesidad de tener razón. En lugar de ver los errores como golpes a tu autoestima, deberías verlos como oportunidades para aprender algo nuevo.

 Eliminá lo innecesario y avanzá: Vivimos en un mundo donde se nos impulsa a hacer más, tener más, y ser más. Pero muchas veces, el verdadero avance no está en agregar, sino en eliminar y seguir adelante.


Autora: Cynthia Farber (Cynthia es empresaria, egresada y profesora del Posgrado en Management Estratégico)

1 de octubre de 2024

Optimismo realista e irrealista

En principio es necesario partir de qué entendemos por optimismo.

Optimismo es la esperanza de que lo que suceda es lo que tenemos como expectativa y que también en general sea positivo.

Cuando lo que esperamos no es positivo o satisfactorio solemos decir que estamos frente a sujetos pesimistas.


Esta pequeña introducción es la que normalmente usamos para identificar a las personas por la manera de ver con mayor frecuencia una u otra postura, sé es optimista o sé es pesimista.

Como ejemplo de la vida cotidiana cuando estamos con el tiempo justo para llegar a una función de cine y algún integrante del grupo dice “no vamos a llegar”, le endilgamos el “sos pesimista”. Otro ejemplo es cuando vamos a hacer un reclamo por la compra de un electrodoméstico y antes de ir pensamos en que no nos van a aceptar el mismo. Sobran los ejemplos y son abundantes cuando nos referimos a la expectativa de que vamos a ser mal atendidos en las oficinas de organizaciones que nos prestan servicios.

Podemos decir que este análisis está hecho a partir de las expresiones y comportamientos de los individuos y para algunos autores es una característica hereditaria.

En mi experiencia como consultor y coach podría comentar algunos casos en los que claramente hijos de optimistas son más optimistas que sus progenitores pero otros donde este fenómeno no se verifica. He visto hijos optimistas de padres pesimistas e hijos pesimistas de padres optimistas.

Esta primera definición ilustrada con ejemplos nos permite ahora dejar de lado a los pesimistas y ocuparnos de analizar dos tipos dentro del conjunto de los optimistas.

Estos son los optimistas realistas y los optimistas irrealistas también conocidos como ilusorios.

Hay numerosos estudios estadísticos acerca de ventajas o características de los realistas pero como todas las referidas a los seres humanos no son absolutas, no son blanco o negro. He seleccionado algunas de ellas por conocer personas que las poseen:
  • Son más longevos (estudios de la Universidad de Harvard).
  • Sus actitudes y comportamientos son consistentes con su optimismo realista.
  • Le dedican tiempo al análisis del contexto (Carl Honoré).
  • No niegan la existencia de hechos negativos y dificultades pero piensan y actúan no para eliminarlos sino para ver como los sortean.
  • Entienden los hechos negativos o dificultades como pasajeros y cambiantes para distintas situaciones.
  • Aceptan que los resultados no sólo provienen del contexto externo sino también de ellos mismos.
Vale la pena resaltar este último punto porque si siempre se piensa que nuestras desgracias se deben a causas externas la transformación a pesimistas es inmediata e irreversible.

Tengo varios ejemplos de Gerentes optimistas irrealistas y rondan acerca de prometer o incluso de comprometerse al cumplimiento de proyectos o pedidos en tiempos más cortos que los que hasta ahora pudieron lograr.

Podríamos decir que son personas ineficientes o mentirosas cuando en realidad creen que van a poder cumplir y por eso se comprometen, pero frente al fracaso, al analizar el porqué, advierten que no han hecho un buen análisis de los datos de base.

Los optimistas irrealistas tienen esa característica, se emocionan con nuevas oportunidades o proyectos sin evaluar a fondo los riesgos y desafíos, no tienen en cuenta que muchas veces dependen de la actitud, del comportamiento y del grado de optimismo de sus colaboradores.

Tienen una visión excesivamente positiva y poco realista del contexto.

Podríamos extraer de nuestra memoria algunos ejemplos muy conocidos que han podido sortear enormes dificultades gracias a mantener un equilibrio entre distintas visiones (la parábola del medio vaso lleno y el medio vaso vacío) y a su optimismo realista:
  • Viktor Frankl: prisionero durante mucho tiempo en los campos de concentración. Su actitud y comportamiento mostraron claramente su optimismo realista a pesar de las innumerables situaciones adversas que tuvo que soportar como ser la muerte allí de su familia. Fue el creador de la logoterapia. Autor de “El hombre en busca de sentido”.
  • Hellen Keller: a los diecinueve meses de vida sufrió una grave enfermedad que le provocó la pérdida total de la visión y la audición. Después de graduarse en la escuela secundaria, ingresó en el Radcliffe College, donde recibió una licenciatura, convirtiéndose así en la primera persona sordociega en obtener un título universitario. A lo largo de su vida, redactó múltiples artículos y más de una docena de libros sobre sus experiencias y modos de entender la vida, entre ellos: “La historia de mi vida”, “Luz en mi oscuridad” y "El mundo en el que vivo".
  • Nelson Mandela: prisionero durante 27 años en penosas condiciones, el gobierno de Sudáfrica rechazó sistemáticamente todas las peticiones de que fuera puesto en libertad. Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica (1994-1999).
Todos creemos ser optimistas, la pregunta a hacernos es cuánto de ese optimismo es realista y cuánto irrealista o ilusorio, recordando que lo ideal es que ambos estén equilibrados.


Libros referenciados:
Honoré, Carl: "La lentitud como método". RBA Bolsillo.
Behar, Howard: "No es por el café". Empresa Activa.
de Bono, Edward: "Seis sombreros para pensar". Granica.
Frankl, Viktor: "El hombre en busca de sentido". Herder.


Autor: Rodolfo Danishewsky (Rodolfo es consultor y coach, profesor de la Diplomatura DBA)

14 de marzo de 2008

Historias: Una semana de trabajo y placer en Esquel

Hace unos días estuve en Esquel trabajando y me encontré con un personaje encantador y refinado. Escribí esta historia para mostrar que en esta vida se pueden hacer cosas, sólo hay que tener ciertas cualidades, y esas las hallé en Luis.
Les pido que traten de reflejarse en Luis y descubran sus propios puntos fuertes para emprender y se darán cuenta de las posibilidades a su alrededor. ¡Si van por Esquel no dejen de pasar por "Angelina", para saludarlo y disfrutar de su hospitalidad!


Mi amigo Luis “Un Hacedor”
Estoy en Esquel, son las seis de la tarde, y me encuentro disfrutando el comienzo de unas tardías vacaciones después de dar una charla para la Federación de Cooperativas del Chubut. Les quiero contar una historia. Estas dos últimas mañanas estuve hablando con el dueño de la hostería donde estoy hospedado. En principio pensé que su amabilidad se correspondía sólo con una buena manera de atender a los clientes, pero después sentí la necesidad de escucharlo, y hoy a la mañana ya tuve muchas ganas de preguntarle.

Pido disculpas por poner mis fotos y no las de Luis, pero no le he pedido autorización para hacerlo. De todas maneras quiero compartir con ustedes esta historia y también estos paisajes de mi país.

Luis fue maestro, es decir, es maestro pero ya no ejerce, y tiene una vida muy interesante que quiero relatarles para que puedan sorprenderse, como me pasó a mí. Es una historia de coraje, optimismo, propósito, humildad, responsabilidad, cooperación y pasión. De sortear cambios no planificados y de verdaderas bifurcaciones que destaparon caminos que nunca imaginó encontrar, en este mundo caótico de los negocios con reglas poco claras, alternativas complejas y poca planificación.
Nació en la Rioja, donde llegaron sus padres buscando tierras donde implantar su herencia del cultivo de la vid y la elaboración del vino, y al no poder hacerlo en Mendoza, acabaron en Chilecito, donde empieza a tejerse esta historia. Después del primario eligió el magisterio: ser maestro en aquellos tiempos era algo diferencial. Se recibió a los pocos años, y en recompensa por su flamante título su padre le regalo una moto. Fue entonces cuando Luis sintió que había obtenido un pasaje a la libertad y no esperó nada para surcar caminos llevando a cuestas su moto y ansias de aventura.
Muy cerquita de Esquel se encuentra Trávelin y en ese lugar prácticamente nacieron las tortas galesas en la Argentina.
Aquí estamos en "Naim Maggie" tomando sus tés tradicionales. 

Primero puso proa hacia la ciudad de Mendoza, como tiempo atrás lo habían hecho sus padres, luego siguió a San Rafael, General Alvear y como Mendoza le quedo chica saltó a La Pampa. Allí tomó conciencia de su primer punto de inflexión. Había llegado hasta Santa Isabel, un pueblo de menos de 1.500 habitantes. Estaba en medio de la pampa, ese viejo mar donde navega el silencio, y sin un peso en el bolsillo. Si bien no había tenido problemas la inmensidad lo apabullaba, no tenía nada, solo 19 años, una moto y … ahh… ¡un título de Maestro!
Empezó a buscar la escuela, la única, pero cuando la encontró se dio cuenta de que ya tenían maestro. Fue entonces cuando un estanciero del lugar le ofreció hacerse cargo de una escuela rural que nunca había podido abrirse. Un maestro rural es un maestro con mucha diversidad de conocimientos: debe cocinar, lavar, arreglar el baño, hacer de médico, de Mamá y de Papá, lo que se dice un “todo terreno”. Con el paso del tiempo y gracias a su pasión lo ascendieron como director y lo trasladaron a un internado en Esquel.
Su esposa Rita era una resplandeciente y novata maestra de ese colegio del sur y Luis un director cordial y experimentado. Se conocieron y se casaron, construyeron su familia, tuvieron hijos, y armaron una vida dándoles a los niños de esas escuelas y a los propios, amor y conocimiento.
Sus sueldos de maestros se ahorraban completos, como dice Luis: “no es que pagaran mucho, pero no había como gastarlo”. Por lo tanto durante todos esos años se hicieron de algunos ahorros y aprovecharon para comprarse un terreno y una casita en Esquel.
Cuando se jubiló Luis se preparó para “disfrutar” su retiro, ya tenía su casa y quería empezar a gozarla. Cuenta Luis: “El primer tiempo corte el pasto, pero enseguida el pasto estuvo cortado, entonces pensé en cortarlo con una tijera”. Aburrido, comenzó a cavilar qué podía hacer y le ofreció a una panadería sus servicios para la distribución del pan en los colegios rurales, usando una pequeña camioneta con la que contaba. Estaba nuevamente en carrera, le financiaron la primera compra, y salió rumbo a los perdidos colegios de la provincia de Chubut.
Luis sabía que las escuelas hacían el pan, pero también sabía que se puede comer toda la vida pan de panadería sin cansarse, pero pan casero todos los días aburre decididamente, por lo tanto el producto iba a andar muy bien. Empezó con muy pocas escuelas, con un pan bajo el brazo y apetencias de remontarse, pero pronto se le sumaron más y más, que luego le pidieron otros insumos, como aceite, fideos, yerba, etc. A medida que se agregaban productos para llevar, Luis cambiaba de movilidad: de una camioneta a una camioneta con acoplado, de un camión a un camión con refrigeración.
El boca a boca empezó a surtir efecto, y además de las escuelas ahora se sumaban las estancias cercanas, a las cuales comenzó a abastecer. Y fue de este modo como Luis encontró que había desarrollado un negocio: había una necesidad latente, productos y servicios disponibles, y clientes deseosos, sólo faltaba hacer el negocio, hacer que la gente le comprara. ¡Luis lo había hecho!
Un estanciero que albergaba a más de 25 familias en su hacienda a las que les debía dar de comer, y que tenía un corralón de materiales, le preguntó a nuestro personaje si se animaba a abastecer de mercadería su comedor. Luis aceptó y poco después también les entregaba el resto de productos que consumían sus empleados.
Durante 8 meses entregó y cobró todo religiosamente, pero el mes 9 no pudo cobrarle, tampoco el 10, pero Luis es muy responsable y siguió entregando, pero lamentablemente siguieron los retrasos hasta llegar a deberle más de un año. Entonces dejó de levantar pedidos, y tomó conciencia que ya no tenía a su principal cliente y ni tampoco las escuelas. ¿Había llegado la hora de retirarse definitivamente a cortar el pasto de su jardín con una tijerita? Luis no se desanimó, lo pensó, analizó y tomó una decisión.
Como este estanciero era propietario de un corralón, con mucha humildad y teniendo en su cabeza muy claro su propósito, se lo fue a ver. “No se preocupe, -le dijo-, no le vengo a cobrar porque sé que usted no puede pagarme, pero como tiene materiales págueme con ellos, pero a precio de costo”. Así fue como se trajo un cargamento de materiales para hacer 15 baños y algo más.
Primero intentó vender esos materiales en los comercios de la zona, pero el precio era muy bajo. Entonces, con el optimismo de siempre y el arrojo para desafiar los obstáculos, con responsabilidad y visión de servicio, decidió levantar, en aquel terreno comprado en la época en que trabajaba como maestro, una hostería. Ésta rescataría las costumbres de los argentinos: habitación y un buen desayuno, para tirar todo el día.
A partir de ahí fue creciendo y creciendo. Buscó cooperación en sus propios colegas, imprimió tarjetas y recorrió los principales centros turísticos, para hablar con los dueños de hosterías pidiéndoles que cuando pregunten por una buena hostería en Esquel recomienden “Angelina”, prometiendo que haría lo mismo con las de ellos. Hoy ya agregó tres departamentos al fondo con dos y tres habitaciones y se llena de clientes, pero de esos especiales: motociclistas que quieren dar la vuelta al mundo, esquiadores obsesivos por buscar las pistas más difíciles, empresarios que se internan para repensar sus negocios, escritores que persiguen la tranquilidad, poetisas, soñadores.

Angelina y su hermoso salón de los desayunos. En la parte de atrás se observan las sillas y las mesas donde desayunábamos, Al ver la foto todavía recuerdo sus olores y sabores.
Un lugar para descansar y disfrutar.


Tengo una definición de Luis que me dio mi esposa: “Luis es un hacedor de cosas, es servicial, tiene pasión por agradar, y cada conversación es una clase”. Tuvo el coraje para hacerse camino con sus 19 años, siendo un optimista de la vida, siendo humilde al relacionarse con colegas de otras hosterías. Se ha posicionado como un empresario de pensamiento abierto y dinámico, busca asociarse para lograr el mejor servicio, trabaja para entidades de esquí de Europa, para eso tuvo que conocer las pistas de alta competencia del Cerro Bayo y de La Olla de Esquel. Y todo esto para sentirse bien dando un servicio esencialmente distinto y seguir enseñando por la vida.
Hoy estoy escribiendo desde esta hostería, una de las mejores de la región, donde los desayunos son exquisitos y muy famosos. En su salón se mezclan exclusivas tortas galesas, apetitosos jamones, delicatesen saladas, riquísimas mermeladas de frutos autóctonos y un café italiano que es un placer saborearlo. Hoy no hay lugar, y para la próxima temporada alta ya tiene reservado el 80% de la capacidad.
Emprender: se necesita optimismo, mucho coraje, un propósito en la mente, abundante humildad, asumir los desafíos con responsabilidad y pasión, buscar la cooperación de otros, para poder lograr un sueño que haga realidad nuestro futuro. ¡Así es mi amigo Luis!

Fernando Cerutti
Esquel, 23 de febrero de 2008


Nota: Fernando falleció en febrero de 2025. En este artículo lo recordamos.