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31 de mayo de 2010

Mundo Gratis

Internet, telefonía, cine, video, contenidos, bebidas, publicidad, salud, autos, etc, son algunos de los productos o servicios que hoy podemos acceder de forma gratis o a muy bajo costo.

Estamos entrando a un mundo donde se accede a negocios y a satisfacción de necesidades a través de bienes y servicios gratuitos. 

Por supuesto que también nuestras computadoras se acercan a lo gratuito al ser cumplidas sus funciones por los que eran aparatos de telefonía y funcionar con almacenamiento virtual, libre y trasladable a cualquier parte del mundo - no estoy hablando más allá de la General Paz, estoy diciendo el mundo -. Por supuesto que nuestras aplicaciones de escritorio también se suman a la tendencia: Google ofrece un procesador de texto, una planilla de cálculo, un programa de diseño, un chat. Todo esto en forma gratuita.

Además puedo ser parte de Twitter o tener mi micro blog sin pagar un solo dólar o directamente utilizar en forma gratuita los blogs prediseñados por Wordpress. Dar cursos en forma gratis con auspicio de empresas importantes, comunicarme internacionalmente a través de telefonía IP o viajar por avión a tarifas mínimas, son otros casos de este movimiento. Sin contar que, sin ser gratis, puedo comprarme un LCD para ver a la selección argentina por tan solo $122 por mes.

El disparador de esto fue Internet que expandió el poder de la digitalización y la virtualización, en algún lugar del ciberespacio se potenció el cambio que venía aplanando el mundo y se empezó a gestar el “Mundo Gratis”. Aquí la verdadera transformación se produce en la mente del individuo, donde lo “Gratis” se convierte en gratis (como dice Chris Anderson quien a partir de su libro me llevó a pensar sobre este tema), como algo que se da por sentado y sobre lo que nadie espera que fuese de otra manera.

Decía entonces que el cambio está en la mente, y dependerá de la flexibilidad de los modelos mentales qué tipo de negocio crearemos en nuestra nueva época. Debemos dejar de lado el concepto de parquímetro donde cada pedacito de servicio se factura como un sistema continuo y sistemático, donde un minuto un peso y dos minutos dos pesos, donde hay costos que el cliente tiene que pagar, porque como decía el autor lo “Gratis” pasó a ser gratis.

Por supuesto gratis no significa cero, gratis significa el uso estratégico de lo gratuito, nuevas manifestaciones del precio, formas alternativas de cobrar, disminución de los niveles generales de precios, competidores hipercompetitivos en costos, un grupo de clientes que pagan y bancan el sistema para el resto, etc. Gratis es un auto de U$S 2.000, como el Tata Nano de la India, computadoras más pequeñas a muy bajo precio funcionando con tecnología y software en la nube, gratis significa Wi-Fi libre en cualquier bar de nuestra querida ciudad al costo de un café, gratis significa leer todos los diarios por Internet, gratis es concurrir a un recital internacional sólo llevando un paquete de alimento no perecedero.

Se han abierto y siguen abriéndose grandes ventanas al Mundo Gratis para aquellos que cambien su forma de pensar y entiendan esta nueva dinámica, y aquellos que lo hagan serán los protagonistas privilegiados de una forma diferente de hacer negocios. Las amenazas están allí, los ejemplos exitosos también y las oportunidades están por crearse...


- Lic. Fernando Cerutti

 
Bibliografía: Anderson, Chris: Gratis. El futuro de un precio radical. Urano. 2010.


31 de agosto de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Casos

El debate sobre los modelos de negocio en la industria música sigue candente. Y no sólo se aportan comentarios sino también notas, que encaran el tema desde otras miradas, desde otras posibilidades, desde otras formas de negocios, lo cual es la esencia del pensamiento estratégico. A continuación dos interesantes artículos enviados por alumnos de nuestro Curso de Posgrado en Management Estratégico semanal: Gabriela Müller y Daniel Torrillo, contribuyentes asiduos. La discusión sigue abierta. Lic. Mariano Morresi



Wal Mart es la nueva competencia de Apple en la música digital

La cadena minorista más importante de Estados Unidos comercializará temas musicales a bajos precios, junto con la empresa informática RealWorks. Su objetivo es hacerle competencia a Apple y a su tienda de canciones en iTunes, según publicó hoy la prensa estadounidense.
La cadena de supermercados Wal Mart y la empresa informática RealWorks llegaron a un acuerdo para comercializar música a bajos precios y hacerle competencia a Apple y a su tienda de canciones en iTunes, según publica hoy la prensa estadounidense.
La cadena minorista más importante de Estados Unidos comenzará a vender temas musicales a 94 centavos por unidad y contará con el acuerdo de RealWorks para distribuirlo a través de los teléfonos celulares de Verizon y en la cadena de televisión MTV.
Pese a que la estrategia es la competencia con la compañía fundada por Steve Jobs, ésta podría salir beneficiada si se hace fuerte el mercado de la venta digital, ya que es Apple quien lidera el negocio de los reproductores digitales con su popular iPod.
"Definitivamente la posibilidad de que se venda más música digital en más sitios beneficia a Apple", asegura Richard Greenfield, analista de Pali Research. "Obtienen muy poco dinero en las transacciones de venta de música, pero sacan mucho por la venta de los iPods", explica el experto al diario "Los Angeles Times".
La competencia abierta en el campo de la música digital pone de manifiesto la crisis que atraviesa el formato CD en su 25º aniversario.


Fuente: DPA, iEco + Clarín.com
http://www.ieco.clarin.com/notas/2007/08/24/01484771.html




La publicidad sale al rescate de la industria de la música

Las marcas están financiando contenidos, como la música, que los consumidores están cada vez menos dispuestos a pagar.
Microcentro de Buenos Aires,dos de la tarde del lunes 6 de agosto. La banda de rock Los Piojos ofrece un recital sorpresa y gratuito ante una multitud. Es para promocionar la venta de su nuevo CD, "Civilización". Londres, domingo 15 de julio. Prince, el cantante estadounidense, regala casi tres millones de CDs con la edición del tabloide británico The Mail. Busca impulsar la venta de entradas a una serie de 20 conciertos en la capital británica.
Es curioso el mundo del marketing de la música: unos regalan conciertos para promocionar ventas de CDs y otros regalan CDs para impulsar las ventas de conciertos. ¿Quién de los dos está haciendo lo correcto?
"Ambos ", responde Al Lieberman, un experto estadounidense en marketing del entretenimiento en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nueva York. Y esto ocurre porque las fronteras entre la música en vivo y la grabada están comenzando a borrarse. "Hoy se están produciendo CDs instantáneos al finalizar los conciertos,y se venden muy bien ", observa Lieberman, que dictó esta seana un seminario intensivo en la Universidad de Palermo.
El negocio tradicional de la música, dominado por los "cuatro grandes "(Sony-BMG, Universal, EMI y Warner Music) está en crisis desde que sus mejores consumidores, los jóvenes, descargan millones de canciones gratuitamente de Internet.
El pico de la venta de CDs en Estados Unidos se alcanzó en 2000, cuando se vendieron 942 millones de unidades por valor de 13.200 millones de dólares, según datos de la RIAA (Recording Industry Association of America). En 2006,se colocaron 615 millones (una caída del 35%)por US$9.100 millones.
Camilo Kejner, director para Argentina y Chile de Emi Music, dice que si esta tendencia continúa, la industria marcha hacia el abismo."Tenemos que encontrar un nuevo modelo de negocio o vamos a desaparecer ", dramatiza.
Parte de la solución Lieberman, que trabajó largos años en Grey Advertising antes de dedicarse a la academia,sugiere que este nuevo modelo debería incluir cada vez más a la publicidad . Durante décadas, la música fue financiada por las compras de los consumidores.
Pero ahora que circula gratis (aunque ilegalmente) en la Web, se resisten a pagar por ella. Por eso Lieberman dice que parte de la solución ya lo ofrece el branded entertainment, grandes marcas que patrocinan producciones musicales. En Nueva York, la cerveza Budweiser organiza desde hace tiempo conciertos gratuitos en el Central Park. En la Argentina están Pepsi Music o Quilmes Rock (aunque no son gratis).
"Los comerciales de televisión son otra fuente de ingresos para la música ",dice Lieberman, para quien la TV, lejos de estar en declinación, está expandiendo su audiencia."La gente hoy vive más años. Los jubilados miran televisión todo el tiempo,compran DVDs y pantallas de plasma de a millones ".
Pero si Internet ya era una pesadilla para las grandes discográficas, aún hay algo peor: la telefonía celular se está metiendo en el negocio."En Europa ya hay una empresa de telefonía celular que creó su propio sello discográfico", informa Mariana Martín, gerente de publicidad de Telecom Personal.
Con su potente canal de distribución (hay muchos más clientes de telefonía celular que de Internet y cada vez más gente escucha música en sus teléfonos), la telefonía celular se vé a si misma como potencial generadora de nuevos talentos musicales.
"Antes las bandas se hacían conocidas tocando en los clubs de barrio. Ahora lo podrán hacer en los portales Wap de los celulares ", pronostica la ejecutiva de Telecom.


Fuente: iEco + Clarín.com
http://www.ieco.clarin.com/notas/2007/08/24/01485125.html

1 de agosto de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión




Alberto Daniele, alumno de nuestra edición de los martes del Curso de Posgrado en Management Estratégico, y que aquí lo vemos trabajando en la resolución de un caso junto a un par de compañeras de estudio, nos mando una nota de Enrique Pinti.
El artículo está escrito en esa forma carismática y rápida que es costumbre del cómico, pero describe sarcásticamente como el mercado se crea, muchas veces, por la creación de deseos, .. o mejor dicho ... ¿por la creación de necesidades?. Solo dejo planteado el tema, espero sus comentarios. Lic. Fernando Cerutti


Cambalache - Lo barato sale caro

El mercado, nombre de guerra del viejo y no siempre amable "comercio", dicta sus leyes tiránicas en medio de las idas y venidas de un mundo previsible y al mismo tiempo imprevisto. Sus aspectos más frívolos o intrascendentes generan seudoinocentes millones o billones de ganancias o pérdidas; de ahí la importancia mediática que siempre han tenido la moda, la estética y la vidriera de los ricos y famosos diciendo a los pobres y anónimos sus reglas y manías desde la alfombra roja de una feria de vanidades, mezcla de poder y patetismo esnob.

Así, lo que nació como prenda de trabajo de esforzados campesinos y obreros que necesitaban una tela fuerte y resistente a cortaduras y que, al mismo tiempo, los protegiera de las inclemencias del tiempo con más contundencia que el clásico pantalón, se convirtió, en la segunda mitad del siglo XX, en el "moderno blue jean", destinado a los paseos y salidas deportivas, a los picnics estudiantiles y al baile juvenil con el rock and roll como bandera. Era, de todos modos, una prenda algo más barata que un buen pantalón de vestir, mantenía su línea clásica y sobria que se resistía a dejarse influir por modas pasajeras. Pero, a finales de los 60, y sobre todo en las décadas siguientes, el pudoroso vaquero se hizo oxford, con pinzas, sin pinzas, bombilla, tubo, ajustado, holgado, con botamanga floreada, sin botamanga, talle alto, tiro bajo, elastizado y de cualquier color. Todo esto convirtió al viejo, querido y modesto pantalón de laburo en una prenda de alta costura, cara, carísima, extravagantemente onerosa y, más que nada, con marca, esa mágica etiqueta por la que mucho piojo resucitado es capaz de matar. Pero los mandatos del rey mercado exigieron más y más del "pobre jean" y crearon el "jean pobre", o sea, tener dinero suficiente como para pagar un altísimo precio para parecer pobre. Es decir, como soy rico me hago el pobre y achico la brecha entre clases que los gobiernos acentúan, pero, eso sí, si el pobre quiere parecer rico va a tener que dejar un ojo de la cara para adquirir algo parecido a un buen traje, y si quiere seguir pareciendo pobre va a tener que gastar como un rico, a menos que se avenga a comprar uniformes de trabajo. Y rezar que no se pongan de moda en alguna alocada pasarela y también los mamelucos y trajecitos de mucama se conviertan en la vestimenta preferida de Paris Hilton.

La hamburguesa, comida de pobre, se convierte en estas latitudes en un plato de lujo; la pizza, salida alegre de la miseria napolitana que consistió en un poco de pan, sobras de queso y una gotita de tomate, hace rato es comida de restaurante y cuesta caro.

En fin, el mercado no se conforma con fabricar y cotizar "lo caro", sino que se empeña en encarecer lo barato, sofisticar lo simple y venderlo al precio que la moda exija.

En 1870, un pobre vaquero viste un vaquero pobre y en medio del desierto trata de asar una hamburguesa hecha con carne de descarte. En 2007, un niño rico con un vaquero roto y desteñido paga con su tarjeta platinum un combo de hamburguesa hecha con carne de descarte y una gaseosa dietética, mientras piensa qué lindas serán sus próximas vacaciones en una isla pobre, sin luz, gas, agua potable y aire acondicionado, donde sólo tienen acceso los millonarios más exclusivos que quieren darse el gusto de pagar por lo más barato como si fuera lo más caro. ¡Eso es justicia social!

Autor: Enrique Pinti (autor, escritor y artista argentino)
Fuente: Revista La Nación, domingo 29 de julio