30 de abril de 2009

Olvidar la estrategia? Desaprendiendo y moldeando(se) estratégicamente

Ya el tiempo transcurrido era demasiado. Y aunque nos mantuvimos en contacto a través de los favoritos de delicious, no es lo mismo que el intercambio de ideas y la amplificación que permite el blog.

Un nuevo año de "Management Estratégico" se asoma. Acaba de terminar el Diplomado Internacional (del cual pronto estaremos subiendo imágenes e impresiones) y comienza en pocos días el Curso de Posgrado. Al mismo tiempo se acaba la excelente experiencia en Jujuy y se vienen nuevas aventuras en el norte argentino, Córdoba y Paraguay.

En este ocasión, de la mano del "consultor artesano" Julen Iturbe nos metemos en el núcleo de nuestra área de conocimiento. Como colega que es, Julen no tiene miedo en acometer contra la industria de la estrategia, contra el modelo prevaleciente de lo que debe ser la estrategia, sostenido por universidades, libros y consultores, y aprobado por empresarios y gerentes. Y después de hacer explotar el concepto, quedan flotando ideas con las que concordamos.

Estrategia es visión y trayectorias, se va moldeando en el camino a través del aprendizaje en tiempo real y la influencia política. Estrategia es caos y conversación y va siendo en la medida que se hace, entendiendo que el futuro es impredecible y no lineal y operamos bajo atractores y efectos mariposa en una red de jugadores y variables. Estrategia es "vamos para allá" (lo cual implica que no vamos para los otros lados y que "hoy" vamos para allá , pero seguramente cambiará el entorno y nosotros, y así podremos replantearlo) Estrategia es "llevamos esto" (las competencias centrales que permiten ir moviéndonos entre el negocio actual y los que oteamos próximos) Estrategia es "somos nosotros" (estas personas que hoy se hacen responsables de un rumbo en el que creen, porque hay ciertas ideas - valores, visiones- que los unen)

No hay un final, sino un norte y rastro. No hay información más valiosa que lo que podamos aprender al hacer y reflexionar analógica e intuitivamente sobre lo que vamos haciendo. La estrategia no sale de matrices, manuales y planes, a lo sumo podrán complementar el proceso comunicativo y de pensamiento colectivo. Hay modelos mentales con los que nos sentimos cómodos, que permiten evadir el miedo, que posibilitan sentirnos en control, pero eso no significa que estemos en la ola y surfeando, quizás el mar se nos fue hace rato o la tabla viene lentamente quebrándose.

Caos, incertidumbre, excepciones, inestabilidad, errores, irracionalidad, contradicciones, conflictos, oscuridad, paradojas y anomalías, podrían ser los síntomas de la "gripe managerial", pero en realidad son la lógica de los sistemas complejos que son las personas, los equipos, las empresas, los mercados, los países y todos los juegos que jugamos. En el fondo se trata de un desaprender continuo que nos va moldeando estratégicamente.

Esperamos que estas reflexiones sirven para abrir nuevas discusiones.


- Mariano Morresi




Idea radical: olvida la estrategia y disfruta

Tiempo que no llegaba una idea radical al blog. Vamos con la estrategia, el maná de la consultoría, el “arte de dirigir las operaciones militares”, que dice la RAE.

La fuerza de los acontecimientos me lleva a creer cada vez menos en la estrategia empresarial. Ya sé que muchos consultores vivimos de estos asuntos. Sin ir más lejos, yo mismo tengo proyectos en marcha de este estilo. Pero tenemos que hacer un ejercicio de conciencia y separar el grano de la paja. Las cosas han cambiado y no se trata tanto de analizar cuanto de hacer. El camino se hace andando y aunque siempre venga bien un descanso reparador, no por ello las nubes dejan de avanzar o las olas de llegar a la orilla.

Si tuviera que buscar un símil para definir lo que entiendo por estrategia la primera imagen que me viene a la cabeza es el surf. Olas hay muchas y poco podemos hacer por generarlas (aunque ya hay generadores de olas). Lo importante es seleccionar la adecuada y reutilizar su fuerza afilando nuestras habilidades para mantener el equilibrio y girar hacia donde mejor convenga con el fin de avanzar. Si me apuran, lo que quedaría como estrategia pudiera seguir teniendo dos componentes: uno global que busca disponer de una visión suficientemente amplia del estado de la mar en la zona en la que vamos a surfear y otra más concreta centrada en nuestras competencias nucleares para acompañar, que no dominar, a la ola.

Creo que las horas que, en general, se destinan a los procesos de reflexión estratégica son una trampa. O quizá son simplemente una forma de generar un estado de ánimo colectivo de que “controlamos el barco”. Pero es mentira. Porque mañana por la mañana pueden cambiar las condiciones de la mar y tu sesudo análisis no es sino la carta de navegación que te puede conducir al abismo.

No, la estrategia ya no es lo que era. No como fin. Ahora su papel tiene que ver con el proceso de construcción de ese estado de ánimo colectivo. Ahí puede seguir desarrollando su papel de pegamento para el colectivo de proyectos individuales que acoge en su seno. Esos proyectos son mucho más poderosos, uno a uno, que el conjunto. Porque la suma de las partes diluye responsabilidad. Aunque sea cierto que en ocasiones añade compromiso, en líneas generales, el tamaño disfraza ineficiencias por doquier. Son pequeñas lagunas que encuentran sin mayores problemas su hueco en el sistema de gestión de la empresa.

Me parece mucho más sano concebir el proceso de reflexión estratégica como un simple proceso de aprendizaje individual y colectivo. Un momento (mejor: una sucesión de momentos) donde adquirimos mayor conciencia sobre lo que sucede, donde descubrimos las poderosas relaciones causa-efecto entre nuestros actos y los resultados del conjunto, donde aprendemos de nuestros negocios. Es, como tal, una conversación mientras seguimos caminando, sin perder la mirada al frente. En ese proceso también tenemos que aprender a convivir con las nuevas reglas del mundo del siglo XXI. Me refiero a la información como la más valiosa de todas las materias primas con que trabajamos en las empresas.

La sucesión de momentos de aprendizaje colectivo en que se transforma la estrategia la desvincula del resultado final. Porque como tal sucesión es difícil que podamos hablar de “final”. ¿Final de qué? De nada, de un proceso que no acaba. Pues entonces no es final.

Parece más sano realizar sesiones de reflexión periódicas, rápidas, ágiles, centradas en descubrir si las condiciones de la mar han cambiado o si hay alguna competencia nuclear fundamental para nuestro negocio que debamos incorporar porque, si no, corremos el riesgo perder el equilibrio. Es importante hacer fluir información, dispersarla por los recobecos de nuestra organización y dejar que las cosas sucedan. La gente cuando sabe qué está pasando toma sus decisiones… claro que siempre que tenga capacidad de tomarlas, que es otra de las tristes limitaciones de los sistemas actuales. Si no tengo capacidad de decidir, me paro, espero, que alguien ya la tomará por mí. Mientras tanto, las condiciones de la mar han cambiado y nos engulló la ola. Perdimos la oportunidad porque quien mejor sabía de aquella ola era quien estaba allí al lado. Sólo tenía que tener la autorización de surfearla.

Así que cuando buscamos el horizonte estratégico, en realidad estamos buscando una cierta fuerza común para manejarnos en la incertidumbre. La estrategia reduce artificialmente la incertidumbre, le coloca collar y bozal y piensa que el perro se amansa. No, tan sólo es la ridícula forma en que limitamos las opciones. Claro que cuando decimos “incertidumbre” es sinónimo de “amenaza”. No pensamos que la incertidumbre es un estado permanente sino que es algo contra lo que luchar. Datos y más datos contra la incertidumbre. Pero, insisto, sirven para calmar las conciencias de forma artificial. Las aguas seguirán bajando revueltas aunque nuestra reflexión estratégica incorpore decenas de tablas y gráficos. Esa información se mueve y nosotros tenemos que dispersarla porque si se queda en el informe final de poco habrá servido.

Otra cuestión que me tiene atrapado es la expectativa que generan estos procesos. En general, se espera la llegada del nuevo redentor. Como consecuencia de la reflexión vendrá a la tierra un conjunto de estrategias que nos permitirán ser competitivos hasta que llegue el siguiente momento de reflexión. Una vez que las estrategias han sido explicitadas habrá que predicar la buena nueva al resto de la organización. Documento en una mano y cargados de fe en la otra explicaremos a nuestra plantilla cuál es el camino que conduce a la tierra prometida. Hay que seguir el manual de instrucciones que hemos confeccionado. Primero A, luego B y luego C. No nos puede faltar ningún tornillo: las piezas encajan al usar las herramientas correctas y seguir los pasos minuciosamente. No hay pérdida, todo queda explicado en el manual. Lástima que los manuales de instrucciones nunca se entiendan y que casi siempre nos acaben sobrando (o faltando) piezas.

La fe mueve montañas y habrá quien esté cargado de argumentos para contradecirme. Por supuesto, la cabezonaría puede con cualquier manual de instrucciones. Si nos hemos gastado una pasta en contratar a un consultor para que nos acompañe en el proceso, el manual de instrucciones cuesta demasiado como para despotricar de él. Así que, tras análisis de éxitos y fracasos, tras análisis interno y análisis externo, tras incorporar las mejores fuentes de información, el manual de instrucciones dice que las estrategias son, por este orden, tal, tal y tal. A partir de aquí el equipo directivo (que no el resto de la empresa) cuenta con la guía para pilotar la nave durante los próximos cuatro años. Si llega gente nueva, no hay problema, el guión ya está escrito, los actores y actrices pueden cambiar.

Sé que la lógica dice que la estrategia serena y da confianza. Pero también sé que si la miras demasiado y te la crees a pies juntillas, aumenta el riesgo de fracaso. Demasiadas ranas se han cocido sin oponer resistencia porque la temperatura del agua cambiaba poco a poco. Eran cambios reales, pero el manual decía que no, que había una forma mejor de hacer las cosas. Ya le dedicamos tiempo, ¿te acuerdas? Tiempo y dinero, poderosas razones para hacer caso a lo que dijimos entonces.

Miro mi humilde negocio de consultoría artesana. ¿Tengo estrategia? Son cinco años largos y la actividad ha ido mutando, ha fluido hacia ¿donde yo quería? En parte sí, en parte no. El viaje continúa y se abren puertas. Tan importante es decir que sí como decir que no. Pero a cada paso ves puertas nuevas y la reflexión es constante. Miras a tu alrededor y ves otras personas, otros negocios. En la medida en que dejes que corra el aire por el interior de tu organización estás mejor preparado para cambiar. ¿Hacia dónde cambiar? Deja fluir la información y olvida la estrategia.

Ritmo, ritmo, cadencia, las piernas sueltas, no le metas demasiada carga, la mirada al frente, no busques abajo en los pedales, respira bien, controla tu respiración, concéntrate en el movimiento de tus piernas, las rodillas arriba. Vale, es mi clase de spinning. Pero lo mismo me da: olvida la estrategia. O si quieres acepta la única posible: disfruta con tu negocio, disfruta con lo que haces, disfruta dando pedales y mira lo bonito del paisaje que vas encontrando.



Autor: Julen Iturbe-Ormaetxe
Fuente: Consultoría artesana en red

28 de febrero de 2009

Una crisis de management, no de economía

En varios artículos anteriores ya veníamos sobrevolando con una mirada de management al tan mentado escenario de crisis:
Como fueron muy interesantes los comentarios brindados en el blog y privadamente, decidimos intentar dar una vuelta más de tuerca al asunto. Seguimos creyendo que esta crisis no tiene que ver con la bolsa, la economía o las finanzas, allí sólo se ven sus primeras consecuencias. Hay una forma de entender los negocios y de manejarlos, que en el fondo es una forma de entender la vida y de manejarse, que ha llevado a una escalada muy peligrosa. Y en un momento la torre de cartas ya tenía sostenes muy débiles para seguirse manteniendo en pie. Quizás aquí sea donde realmente podamos ubicar al management 2.0.

A esta sensación que se enriqueció por los comentarios de los amigos y lectores, se sumaron dos autores que también han estado pensando sobre el tema. Uno es Gary Hamel, del cual ya hemos posteado algunas notas. Y otro es uno de los más brillantes estudiosos del management, Henry Mintzberg.

En el siguiente video que linkeamos, y que a continuación hemos traducido las partes más suculentas, Mintzberg se refiere a por qué piensa que esta es una crisis de management, dónde piensan que estuvieron los desmanejos y los escenarios de presión que llevaron a estas explosiones financieras y sus rebotes mundiales. Nosotros tampoco podemos evitarlo, vemos el mundo a través del paradigma del management y continuamente aparecen modelos mentales en conflictos con escenarios cambiantes, pensamiento socio-ambiental a largo plazo y sentido comunitario. Y aunque para los argentinos suele ser cómodo identificarse con la crisis, sería muy bueno hacer genética la creatividad, no sólo usarla como válvula de escape, y hacer genético el cambio, no sólo considerarlo como retracción, ajuste, achicamiento e imposibilidad.

Invitamos a un cuestionamiento interno y externo y una acción transformadora diferente, para aprovechar esta "crisis", para provocar crisis, para revolucionar las crisis. Y así no temerle a la incertidumbre, la complejidad, el error, la excepcionalidad, el desconocimiento, los conflictos y el caos.

- Mariano Morresi


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Una crisis de management, no de economía

Yo tengo un lente de management a través del cual veo las cosas. Realmente pienso que este es manifiestamente un problema de management, más que un problema económico o financiero. Si mira el tema de las sub-prime, hay dos cosas que son señales de que el management anduvo mal. Una es la naturaleza de corto plazo en la forma en que la gente se ha manejado. La lógica era redacte esas hipotecas lo más rápido que pueda, cóbrelas y lárguese de allí, lo cual es una perspectiva de muy corto plazo con gente que se está manejando mal. Esto se debe en parte a que no se preocupan por el largo plazo y en parte a que no se preocupan por sus propias instituciones o clientes, se preocupan sólo por sí mismos. Luego, ellos vendieron esas hipotecas sub-prime a gente que no estaba haciendo sus deberes, que no estaban dirigiendo sus empresas. Si mira las cosas que esta gente compró es tan absurdo. La gente no estaba dirigiendo sus empresas. No estaban dirigiendo sus empresas, en el sentido de darse cuenta cuan malas eran estas cosas que estaban comprando y menos en el sentido de que la gente en sus empresas no estaba lo suficientemente despierta o consciente o alerta, o incluso remotamente interesada en darse cuenta de lo mala que era esta basura. Así todo era el corto plazo, y todos están bajo presión y todos están alcanzando sus objetivos para cada período de corto plazo y de este modo no estaban dirigiendo. Es un problema de management de principio a fin, y no un problema bancario o financiero. Pienso que esta actitud hacia el management impregna la economía entera, al menos para las corporaciones públicas que tienen que alcanzar esas ridículas necesidades de corto plazo. La idea del precio de la acción maximizando el valor del accionista es una de las peores cosas que han pasado alguna vez a la economía norteamericana porque maximizar el valor del accionista significa inflar el precio del capital real rápido y no preocuparse por las consecuencias a largo plazo.

Debemos enfocarnos en la creación de instituciones, instituciones fuertes, a través de lo que prefiero llamar "sentido de comunidad". En los EE.UU. particularmente han hecho un gran alboroto sobre el liderazgo, se ha convertido en una obsesión absoluta. Todo es liderazgo, liderazgo, liderazgo. No es coincidencia que cuanto más alboroto hacen los norteamericanos sobre el liderazgo, peor es el liderazgo, ya sea corporativo, político u cualquier otro. Su liderazgo es terrible en los últimos años y con todo este revuelo sobre el liderazgo. El liderazgo es acerca de la individualidad, es acerca de mí. Incluso si el liderazgo está diseñado para motivar e integrar a otras personas y comprometerlas, está todavía el individuo conduciéndolo. Entonces muéstreme un líder y le mostraré todo tipo de seguidores y ese no es el tipo de organizaciones que queremos. Ese no es el modo en que podemos construir cosas. Pienso que tenemos que poner más énfasis en el "sentido de comunidad", que es la idea de que las corporaciones y otras organizaciones, cuando funcionan bien, son comunidades. La gente se cuida entre sí, se preocupan unos de otros, trabajan para todos y para la institución y sienten orgullo por la institución. Consigues eso en organizaciones jóvenes como Google u otras así porque están creciendo, son energéticas, pero en las viejas organizaciones lo destruimos. Todo el achicamiento (down-sizing) ha destruido el sentido de comunidad; ha destruido el sentido de pertenecer porque nadie sabe cuando van a despedir al próximo. Muchos de los despidos no ocurrieron porque las empresas estaban entre la espada y la pared, ocurrieron porque no estaban logrando tantas ganancias como antes. Entonces, la gente está manejando la “bottom line” como si fuera la “top-line”; estiman cuanta ganancia se supone que logren y luego corren despidiendo gente para alcanzarla. Por supuesto esto tiene un efecto tremendo en la empresa. Por un lado, la gente que se está yendo son los que llevan la cultura, son los portadores de la cultura y llevan mucha información de la organización. Han sido entrenados por años y tienen experiencia. De repente están fuera y todo eso se pierde. De este modo se ha destruido el sentido completo de comunidad. Pienso que la peor cosa de la economía norteamericana actual no es lo que ha pasado, es la total depreciación de tantas corporaciones públicas, que simplemente se están yendo por el desagüe. La economía norteamericana es pavorosamente débil y el famoso management estadounidense es absolutamente disfuncional ahora, con el énfasis total en el liderazgo y el cortoplacismo. El management es terrible y no recomendaría a nadie en ningún lugar que copie el management y el liderazgo que se han vuelto populares.

Para agregar algo, parte del problema es toda esta falsa separación entre management y liderazgo. La idea de que de alguna manera son los héroes los que hacen todo el liderazgo, y que todos los demás hacen el trabajo sucio como directivos. Nadie quiere un directivo que no sea líder, y nadie debería querer un líder que no sea directivo. Un líder que no sea directivo no sabe lo que está pasando.

(…)

Están desconectados de todos salvo de la bottom-line y los números.

(…)

Hay muchos roles para los ejecutivos, pero uno grande es liberar la energía que naturalmente existe dentro de su propia gente. Son guardianes de la organización. Seguro que hay un elemento de estrategia, y un elemento de dirección y uno de toma de decisiones, pero mucho tiene que ver con energizar o liberar la energía que la gente tiene naturalmente. No es difícil de hacer si se los respeta. Podríamos usar un gerenciamiento mucho más modesto.

(…)

No soy un gran fanático de los mercados públicos para conseguir capital en el mercado de acciones del modo actual. Pienso que ha sido horriblemente disfuncional, muy cortoplacista y superficial. Analistas ingenuos y sin experiencia fueron dictando a los directores corporativos sobre qué deberían hacer, al menos con respecto a achicamientos y cosas como esa. Pienso que esto es absolutamente disfuncional. Hay muchas maneras más de largo plazo y sostenibles de obtener capital a través del capital paciente, con inversores del tipo de Warren Buffet, a través de cooperativas. Hay negocios asombrosamente exitosos de cooperativas como Mondragón en el País Vasco que tiene algo así como 80.000 empleados y es totalmente una cooperativa. Hay muchas otras maneras de estimular y fomentar al sector privado sin esta forma chiflada de capitalismo en la que estamos trabados.


Fuente (video y texto): The Globe and Mail. Reportonbusiness.com, 28 de Octubre de 2008, Entrevista de Karl Moore.
http://www.theglobeandmail.com/servlet/story/RTGAM.20081028.wtalkingmanagement1028/BNStory/robAtWork/

11 de febrero de 2009

Webs y blogs para emprendedores y nuevos negocios

Luego de trabajar últimamente fuerte en el apoyo a emprendedores y en la construcción de nuevos negocios, reunimos y actualizamos información útil sobre estos temas, con el fin de armar una nueva metodología de aprendizaje y desarrollo. Así aparecieron nuevos referentes en el entrepreneurship, la evaluación e inversión en nuevos negocios e incluso emprendedores que inspiran desde su lugar.
La siguiente es una compilación de sitios web y blogs que entendemos importantes para buscar información, recoger otras miradas y motivarse como emprendedores actuales y potenciales.
El listado intenta ser lo más exhaustivo posible, se encuentra en orden alfabético e incluye únicamente fuentes en castellano. Se aceptan modificaciones y sugerencias.
- Mariano Morresi






ACTUALIZADO: 08/06/12 (incluye sitios desactualizados pero con archivos destacables)