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3 de marzo de 2026

Administrar y emprender, dos mundos y liturgias diferentes

Aunque parezca contraintuitivo, administrar y emprender pertenecen a dos mundos diferentes y requieren de liturgias diferentes.

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Analizaremos las diferencias entre pensamiento gerencial y emprendedor. De lectura obligatoria para todas las escuelas de negocios y programas de MBA y posgrado.

Disclaimer: el paper de la Dra. Saras Sarasvathy: "What makes entrepreneurs entrepreneurial" y el libro "Little Bets" de Peter Sims, son la base de este hilo, los cuales destilé, tropicalicé y aderecé con mis incipientes conocimientos sobre management, emprendimiento y estrategia.

Uno de los mejores escritos que he leído sobre emprendimiento es el trabajo de la Dra. Saras Sarasvathy: "What makes entrepreneurs entrepreneurial?", el cual conocí en 2019 gracias a un tweet de @patrick_oshag.

A lo largo de este texto no usaré las palabras "efectual" ni "efectuación", tal como aparecen en el paper. Para sustituir efectual y efectuación opté por una solución sencilla: pensamiento emprendedor será sinónimo de ambas, sólo para este hilo.

En general, cuanto más temprana es la vida de una empresa, más domina el razonamiento emprendedor (efectual o efectuación); y cuanto más madura es la vida de empresa, más domina el razonamiento gerencial (causal o predictivo).

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El razonamiento gerencial (optimizador/eficientizador) es contrario del razonamiento emprendedor (experimental/iterativo), el primero se enseñan en la mayoría de los cursos de MBA y libros de negocios, el segundo se aprende probando y experimentado, haciendo pequeñas apuestas.

Un gerente es disciplinado, metódico, sistematizador, mapeador de procesos, experto en identificar cuellos de botella, busca el orden, la continuidad, institucionalidad y la mejora continua en los procesos. Esto sí se enseña en las escuelas de negocios y programas de MBA. 

Los rasgos del emprendedor: creativo, experimentador, desordenado, caótico, alocado y con alta agencia. Una persona súper extrovertida, disruptiva e irreverente. Capacidad para iterar, pivotar y prototipar. Esto no se enseña en las escuelas de negocios y programas de MBA 

Para contrastar el pensamiento gerencial (1er método) vs el pensamiento emprendedor (2do método), utilicemos las dos formas de preparar una comida, ambos métodos requieren que el chef sepa cocinar y de una cocina. 

Con el 1er método, el chef comienza con un menú específico, elija recetas, compra los ingredientes y luego cocina la comida en su propia cocina bien equipada. Cada paso es conocido y puede planificarse secuencialmente: el paso A, seguido del paso B, para lograr el resultado.

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Las escuelas de negocios y programas de MBA enseñan este enfoque de planificación procedimental, comienza con una meta predeterminada y utiliza un conjunto determinado de medios para lograr esa meta en el menor tiempo posible y con la forma más económica y eficiente. 

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Con el 2do método, un chef ingresa a una nueva cocina, sin tener un menú o saber qué ingredientes habrá allí. Luego, él tiene que hurgar en los armarios en busca de ingredientes y armar una comida, improvisando en el camino. El resultado puede ser genial o puede que no.

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El resultado con el 2do método es menos predecible que el del primero. Pero, lo más importante para los emprendedores no es tratar de evitar errores o sorpresas, es buscar aprender de ellos, al igual que los chefs ¡suelen llegar a nuevas recetas a través de la improvisación! 

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Ambas formas de cocinar son adecuadas. En situaciones conocidas y estables, el pensamiento gerencial, con planes y recetas, es efectivo. En situaciones desconocidas y emergentes el pensamiento emprendedor es mejor, porque la acción y experimentación superan a planes y recetas.

El pensamiento gerencial tiene su hábitat natural en sistemas lineales, donde causa y efecto son predecibles, si conoces las condiciones iniciales, puedes predecir el resultado final; con decisiones y actividades repetitivas, cuyo propósito es optimizar o eficientizar los recursos. 

El pensamiento emprendedor, tiene su hábitat natural en sistemas no lineales, entornos adversos y complejos, llenos de fenómenos emergentes en múltiples escalas, los cuales no tienen un resultado determinista, en donde no puede predecirse su resultado desde el punto de partida. 

El razonamiento emprendedor tiene un sesgo natural hacia la acción como un proceso de aprendizaje; los buenos emprendedores deben improvisar y lidiar con la incertidumbre a través de la creatividad y experimentación para validar sus ideas, ¡las cuales en su mayoría fracasarán! 

El razonamiento gerencial tiene un sesgo natural hacia el análisis, lo cual provoca parálisis y rigidez organizacional, porque se privilegia la planeación vertical descendente, top-down, como una organización tipo militar. 

El pensamiento gerencial se enfoca en el rendimiento esperado a través de la explotación de los conocimientos conocidos y dominados para hacer predicciones, el pensamiento emprendedor enfatiza la desventaja aceptable para aprovechar y capitalizar oportunidades y contingencias. 

Gerente: "necesitamos aumentar las ventas en un 12% para el final del trimestre, ¿qué recursos excedentes tengo disponibles para hacerlo?" 

Emprendedor: "tenemos algo de capacidad libre el próximo trimestre ¿qué cosa nueva podríamos construir para agregar valor a la empresa?"

La mayoría de las historias empresariales exitosas son una serie de eventos fortuitos, donde los emprendedores saltan de cosas malas al azar a cosas buenas al azar antes de descubrir algo que funciona, aunque en eso proceso la mayoría de quienes lo intentaron no sobrevivieron.

Algunos emprendedores inician una empresa obsesionados con un problema o idea. Otros comienzan con sólo una vaga noción de que quieren administrar un negocio, cualquier tipo de negocio, nada más. Otros ni siquiera quieren iniciar una empresa, simplemente tropiezan con ella.

Lo anterior encaja con lo que dice @naval de la suerte:

  • Espera que la suerte te encuentre.
  • Apresúrate hasta que tropieces con ella.
  • Prepara la mente y sé sensible a las oportunidades que otros pierden.
  • Conviértete en el mejor en lo que hace.
Espíritu emprendedor según el escritor Gabriel Zaid: "Escribir, publicar, distribuir, es arrojar mensajes en botellas al infinito mar: su destino es incierto. Encontrarlos es igualmente incierto. Y, sin embargo, una y otra vez, se produce el milagro: un libro encuentra su lector, un lector encuentra su libro" 

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Es necesario desenredar habilidad y suerte del pensamiento gerencial y emprendedor; la clave de esa distinción es la retroalimentación. En el lado de la habilidad, el feedback es claro y preciso, porque existe una estrecha relación entre causa y efecto. 

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El feedback del lado de la suerte a menudo es engañoso porque la causa y el efecto están mal correlacionados en el corto plazo. Buenas decisiones pueden conducir al fracaso y malas decisiones pueden conducir al éxito, pues éstas involucran azar y tienen rasgos cambiantes.

El espíritu emprendedor se trata de navegar por la incertidumbre, la cual es imposible de predecir; por lo que el éxito es fortuito: nueva tecnología, cambios tecnológicos, de consumo y demográficos, que benefician a las empresas que se posicionaron en el momento adecuado.

El emprendimiento es aleatorio porque su éxito depende de oportunidades fortuitas o aleatorias: cambios ambientales fuera de tu control, por lo que la suerte juega un papel tan importante en su éxito. ¡El espíritu emprendedor es a menudo el acto de lo improbable! 

Los gerentes tienden a analizar los mercados y eligen los segmentos objetivo con los rendimientos potenciales más altos; los emprendedores exitosos parten de un grupo de recursos (tiempo, esfuerzo, dinero) y seleccionan ideas en función de la pérdida medida de esos recursos: 

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El ADN del pensamiento gerencial es la planificación cuidadosa y una posterior ejecución rigurosa; el ADN del pensamiento emprendedor es la capacidad de convertir lo inesperado en algo valioso, buscando oportunidades aleatorias a través de la experimentación y la opcionalidad.

El éxito empresarial es una caminata aleatoria, por lo que es fácil dejarse engañar por la aleatoriedad, ya que todos los emprendimientos comienzan en el mismo punto, pero a algunos les irá un poco mejor o peor que el promedio porque se beneficiarán de suerte, azar o casualidad.

Por lo tanto, todo emprendimiento y estrategia empresarial es una caminata aleatoria y para no dejarse engañar por la aleatoriedad, los emprendimientos, startups y estrategias empresariales exitosas son caminantes y accidentes aleatorios que se beneficiaron a partir de sucesos fortuitos, ¡en lugar de ser poseedores de habilidades o recursos excepcionales! 

El pensamiento emprendedor tiene 3 ejes:

  1. Tome apuestas que sean aceptables para perder.
  2. Construya asociaciones con otras partes interesadas de modo que una pérdida accesible se distribuya entre sus socios.
  3. Acepte que debe improvisar cuando ocurren eventos azarosos.

No todas las incertidumbres son iguales. De hecho, la forma más sencilla en que podemos modelar los diferentes tipos de incertidumbres es a través del modelo estadístico clásico del futuro como una urna que contiene bolas de 2 colores diferentes.

En la urna del gerente hay 10 bolas rojas y 10 bolas verdes. En este caso, él puede calcular las probabilidades como un rendimiento esperado de $25 en cada sorteo, hay una probabilidad de 50-50 de ganar $50. Este es el modelo de un futuro arriesgado, pero predecible. 

En la urna del emprendedor con la que tiene que lidiar no hay un número determinado de bolas de colores conocidos. En cambio, contiene un número desconocido de bolas de colores desconocidos, pero el juego sigue siendo el mismo. 

Los emprendedores operan sin tal previsibilidad. La estrategia es sacar bolas al azar varias veces para que la distribución de bolas en la urna pueda descubrirse con el tiempo. Este es un modelo de un futuro incierto pero aprendible que se vuelve predecible con el tiempo. 

El pensamiento gerencial gasta enormes cantidades de capacidad intelectual y recursos para elaborar intrincados modelos financieros predictivos. El pensamiento emprendedor aplica la lógica del tecnólogo e inventor Alan Kay: “La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo” 

"Alguien que, a diferencia de un turista, toma una decisión oportuna a cada paso para revisar su horario o su destino, para poder absorber cosas en función de la nueva información obtenida. En investigación y emprendimiento, ser un flaneur se llama 'buscar opcionalidad'”. Nassim Taleb

La frase de Steve Jobs: "Mantente hambriento y mantente tonto" es el núcleo del emprendimiento y la estrategia. Y puede combinarse con lo dicho por Taleb.

"Cualquier prueba y error puede verse como la expresión de una opción, siempre que uno sea capaz de identificar un resultado favorable y explotarlo”

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Y como corolario, esta frase de @HoracioMarchand que resumen con nitidez el espíritu de este escrito:

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24 de septiembre de 2024

Confiar en la autoorganización

A partir de una frase de Nassim Taleb, recuperada por Pablo Quintela, me vienen a la memoria ciertos conocimientos que permiten que la diversidad cognitiva se conjugue transversalmente para generar un aprendizaje personal perenne. Quiero volver a proponerles que confíen en la autoorganización. 


AUTOORGANIZACIÓN
En las organizaciones, que son un sistema adaptativo de carácter social conformado por seres humanos interactuando dentro de un sistema complejo, la autoorganización ocurre frecuentemente. Esta se produce en la frontera del sistema cuando este se desplaza del equilibrio, y de forma espontánea individuos o partes del sistema crean coordinaciones entre sí o con su exterior en torno a un propósito o visión de futuro.

ATRACTORES
Otro elemento importante para que se produzca la autoorganización es el concepto de atractor. Es interesante explicarlo teniendo en cuenta dos aspectos. Desde el punto de vista de la dinámica de sistemas, es hacia donde tiende un sistema luego de observarlo en movimiento por un tiempo determinado (su kairós propio). En segundo lugar, en las organizaciones, su atractor esencial debería ser el propósito, visión o rumbo. Estas dos observaciones nos permiten "controlar" o "predecir" una posible tendencia en el comportamiento del sistema en el futuro, cambiando esos atractores ahora, en el corto plazo, siempre tenderá a prevalecer la autoorganización.

FRACTALES
La tercera variable que ayuda a la autoorganización es la formación fractal, descubierta por Mandelbrot. Esta geometría incluye la autosimilaridad y define que a todos los niveles de la naturaleza se produce un comportamiento que presenta formas diferentes donde ninguna es igual a otra, pero son similares entre sí. La cultura empresarial tiene forma de fractal, porque está compuesta por comportamientos entre personas que se orientan por un lado con los atractores, definidos más arriba, y por los valores efectivos como elemento aglutinante interno.

Resumiendo y tratando de hacer una analogía entre el comportamiento de la Naturaleza y las Organizaciones, podemos decir que ambas son sistemas con una inestabilidad limitada; esta limitación al comportamiento caótico se mantiene en el tiempo hasta que interviene el ser humano. Además, podemos predecir que, en el corto plazo, sin intervención exógena, el comportamiento de cualquiera de los dos sistemas (naturaleza y organización) será autoorganizado.

En el corto plazo:
NO A LA INTERVENCIÓN, Y SÍ A CONFIAR EN LA AUTOORGANIZACIÓN.

En conclusión, tanto en la naturaleza como en las organizaciones, la autoorganización es un fenómeno inherente que permite la adaptación y el crecimiento hacia ciertos órdenes esenciales. Al reconocer y respetar estos procesos naturales, podemos facilitar un desarrollo más orgánico y sostenible, confiando en la capacidad intrínseca de los sistemas para encontrar su propio equilibrio y propósito.


28 de marzo de 2020

La Ética de la Precaución

Nassim Nicholas Taleb es un pensador que hemos traido en varias ocasiones a este blog y nuestros programas. El riesgo es su terreno natural y cómo lidiamos con él su preocupación. Dos premisas clave que suele tratar para referirse a los riesgos son la ética y lo sistémico y a ellas recurre para escribir un breve paper salido los últimos días. En tiempos de pandemias, qué decisiones son éticas para uno y para los demás, qué es racional y qué es irracional, conviene sobre-reaccionar o tomar decisiones bien sopesadas una vez que se muestre más información. 

La traducción a continuación viene a destacar el valor de la ética de la precaución y cómo nos protegemos a nosotros y al mundo actuando más allá de nuestros beneficios inmediatos y de lo que hoy sería racional.




La ética de la precaución: riesgo individual y sistémico

 

Las decisiones precautorias no escalan. La seguridad colectiva puede requerir una evitación excesiva del riesgo individual, incluso si entra en conflicto con los propios intereses y beneficios del individuo. Puede requerir que una persona se preocupe por los riesgos que son relativamente insignificantes.

Asuma el riesgo de una epidemia viral multiplicativa, incluso en sus primeras etapas. El riesgo para un individuo de agarrarse el virus es muy bajo, más bajo que otras dolencias. Por lo tanto, es "irracional" entrar en pánico (reaccionar inmediatamente y como prioridad). Pero si ella o él no entran en pánico y actúan de manera ultraconservadora, contribuirán a la propagación del virus y se convertirán en una fuente severa de daño sistémico.

Por lo tanto, uno debe "entrar en pánico" individualmente (es decir, producir lo que parece una respuesta exagerada) para evitar problemas sistémicos, incluso cuando la recompensa individual inmediata no parezca justificarlo.

Está dañando a otros al no "sobre-reaccionar".

Esto sucede cuando el riesgo sistémico es pequeño para el individuo pero común a todos, mientras que otros riesgos idiosincrásicos de un individuo dominan su propia vida. El riesgo de un accidente automovilístico puede ser mayor para un individual, pero menor para la sociedad.

En tales condiciones, se vuelve egoísta, incluso psicopático, actuar de acuerdo a lo que se llama comportamiento "racional": hacer nuestros propios e inmediatos rankings de conflicto de riesgo con los de la sociedad, incluso genera riesgos para la sociedad. Esto es similar a otras tragedias de los comunes, excepto que hay vida y muerte.

En breve terminará dañándose a usted mismo al ignorar estos riesgos "irracionales".

Además, hay un trade-off de corto vs largo plazo para el riesgo idiosincrásico. A la larga, hay una convergencia entre idiosincrásico y sistémico: su riesgo aumenta si todos los demás están infectados y los riesgos de supervivencia por otras enfermedades caen.

Por ejemplo, durante una pandemia que mayormente perdona a individuos jóvenes y sanos, una emergencia independiente que normalmente sería rutina puede convertirse en intratable debido a la falta de recursos. Incluso más, en condiciones de ruptura social severa, muchos riesgos adicionales surgirán para todos los agentes que no pueden ser reducidos al riesgo inicial de infección a corto plazo para el individuo.

En el brote actual de COVID-19, tales efectos se puede observar por una inundación completa de hospitales y sus UCIs a medida que se producen brotes locales. Este y otros umbrales menos visibles cambian la dinámica de la pandemia a medida que se superan. Inicialmente, los riesgos pequeños se amplifican y producen riesgos nuevos e imprevistos a medida que el contagio produce impactos en todo el sistema.
 
La precaución escala de forma convexa para pequeños riesgos idiosincrásicos interdependientes que terminan siendo dinámicamente muy grandes a nivel sistémico.

Por estos motivos, el curso prudente y ético de acción para todos los individuos es promulgar la precaución sistémica a escala individual y local. El quiebre de la separación de escala que un contagio multiplicativo induce conecta al individuo con el colectivo, haciendo que todos sean potenciales portadores y fuentes de riesgo.


Autores: Nassim Nicholas Taleb y Joseph Norman
Fuente: New England Complex Systems Institute, School of Engineering, New York University https://www.academia.edu/42223846/Ethics_of_Precaution_Individual_and_Systemic_Risk

14 de julio de 2016

Las respuestas antifrágiles como redundancia

¿Qué necesitamos para afrontar el caos en un mundo de organizaciones efímeras? ¿Es acaso obligatorio superarnos y mejorar? ¿Ser cada día más eficientes e incrementar nuestra calidad? ¿Hay que ser más cuidadosos, más precavidos? ¿Necesitamos más respuestas a los dilemas o cuestionarnos las preguntas desde las cuales partimos? 

Puestos a navegar la complejidad y con ausencia de certezas, tendremos las espaldas mejor cubiertas con opciones que con cartas salvadoras. Lo que parece ineficiente, por diferente y por variado, puede ser lo más sensato. Seremos menos vulnerables en la medida que aumentemos nuestra opcionalidad: de productos, de clientes, de competencias. Seremos más adaptables de acuerdo a cómo aprendamos a lidiar con el estrés, probándonos ante el error y la desilusión. Lo inevitable es que las cosas fallen y que quien sea frágil esté más expuesto al daño. Taleb habla de antifragilidad como una condición de estructura/comportamiento en los sistemas caóticos en los cuales nos bamboleamos. 
A continuación un fragmento de "Antifrágil" sobre la utilidad de la redundancia, una capacidad para construirnos en la complejidad (las negritas son nuestras y agregamos enlaces para profundizar algunos términos). 

Lic. Fernando Cerutti
 

Las respuestas antifrágiles como redundancia

Cuando escuché "postraumático" en aquella visita a Londres tuve una especie de revelación. De repente caí en la cuenta de que estas respuestas horméticas antifrágiles solo eran una forma de redundancia y en mi mente convergieron todas las ideas sobre la madre naturaleza. Y es que a la naturaleza le gusta tener las espaldas bien cubiertas.
Los niveles de redundancia son la propiedad fundamental de la gestión de riesgos de los sistemas naturales. Todos los seres humanos (puede que los contables también) tenemos dos riñones; en realidad, contamos con repuestos y con una capacidad extra para muchas cosas (como los pulmones, el sistema neural, el sistema arterial), mientas que los diseños humanos tienden a ser sobrios y a presentar, por así decirlo, una redundancia a la inversa: la historia demuestra que tendemos a endeudarnos, algo que es lo contrario a la redundancia (guardar cincuenta mil en el banco o, mejor aún bajo el colchón, es redundancia; deber al banco una cantidad equivalente, estar endeudados, es lo contrario de redundancia). Aunque la redundancia es ambigua porque da la impresión de desaprovechamiento si no ocurre nada fuera de lo normal, ese algo fuera de lo normal casi siempre acaba sucediendo.
Además, la redundancia no es necesariamente cobardica: puede ser muy agresiva. Por ejemplo, si mantenemos un stock muy abundante de fertilizantes por si las moscas, y se produce una escasez de ellos por unos problemas en China, podremos vender los excedentes a un precio muy elevado. O si tenemos reservas extra de petróleo las podremos vender con grandes beneficios en caso de crisis.

Y resulta que se aplica exactamente la misma lógica a la sobrecompensación: no es más que una forma de redundancia. Las cabezas que le brotan a la Hidra parecen ser tan redundantes como los dos riñones del ser humano y como la capacidad de soportar un estresor extra. Si ingerimos 15 miligramos de una sustancia venenosa nuestro cuerpo se puede fortalecer y prepararse para ingerir 20 o más y hacerse más fuerte en general. Estos 5 miligramos más de veneno que podemos soportar son como las reservas extra de productos vitales o necesarios, como tener más efectivo en el banco o más alimentos en el sótano. Y volviendo a lo que impulsa la innovación: las cantidades extra de motivación y de fuerza de voluntad que, por así decirlo, surgen de los contratiempos, también pueden verse como una capacidad extra no muy diferente de una provisión extra de víveres.
Necesariamente, un sistema que sobrecompensa se está excediendo en cierta medida porque acumula más fuerza y más capacidad en previsión de un resultado peor o en respuesta a una información sobre la posibilidad de un peligro. Y, claro está, esta capacidad o fuerza adicional puede acabar siendo útil por sí sola por puro oportunismo. Hemos visto que la redundancia es oportunista, por lo que esta fuerza extra se puede usar con algún provecho incluso en ausencia de peligro (...) no es defensiva, es más una inversión que una simple prevención (...) lo que llaman "ineficiente" suele ser muy eficiente.
El hecho es que nuestro cuerpo descubre probabilidades de una manera muy sofisticada y evalúa riesgos mucho mejor que el intelecto. Por citar un ejemplo, los profesionales de la gestión de riesgos buscan en el pasado información sobre el llamado peor escenario y la emplean para calcular riesgos futuros: este método se llama "prueba de estrés". Toman la peor recesión histórica, la peor guerra (...) como referencia para calcular con precisión el peor resultado futuro. Pero nunca se dan cuenta de esta incongruencia: cuando ese peor escenario sucedió, superó al "peor escenario" de su época.
He llamado "problema de Lucrecio" a esta fallo mental en honor al filósofo y poeta latino que escribió que el tonto cree que la montaña más alta del mundo es la más alta que ha visto él. Creemos que el objeto más grande cualquier clase que hemos visto o del que hemos oído hablar es lo más grande que puede existir. Y hace miles de años que caemos en esta trampa.
(...) Si el ser humano libra la última guerra, la naturaleza libra la siguiente. Nuestro cuerpo es más imaginativo en relación con el futuro que nosotros. Pensemos en cómo se entrenan quienes practican halterofilia: el cuerpo se excede en su respuesta al esfuerzo y se sobreprepara (hasta un límite biológico, claro) haciéndose más fuerte.


Fuente: Taleb, Nassim Nicholas: Antifrágil: Las cosas que se benefician del desorden. 2013. Paidós.