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11 de septiembre de 2025

La Enseñanza y el Aprendizaje: dos caminos hacia el Saber

[A casi 7 meses de su partida y en el Día del Maestro, 
recuperamos este artículo de Fernando Cerutti, en su newsletter, sobre el Saber]


La noticia de que un instituto en Londres permitiría a adolescentes recibir clases sin la presencia de profesores "humanos", instruidos únicamente por una inteligencia artificial mediante realidad virtual, me incitó a reflexionar sobre este tema con mayor profundidad.

No existe educación sin aprendizaje, y para entender ambos paradigmas, debemos saber diferenciar cuál es el sujeto en cada uno. En el primero el eje es el profe, el educador; en el segundo, lo es el individuo demandante, el aprendiz. La enseñanza, que adquirió importancia durante la Revolución Industrial cuando la sociedad necesitaba formar personas que pudieran incorporarse al sistema productivo, ha sido un pilar funcional durante todo ese tiempo. El profe debía prepararse absorbiendo contenidos, técnicas y metodologías, para después intentar volcarlos en la mente del educando.

Pero, desde hace tiempo, la realidad ha cambiado. El individuo ya no debe limitarse a ser un receptor pasivo de información, debe desarrollar todo su potencial, ensanchando las habilidades y herramientas que considere va a necesitar en el futuro. Su futuro. En lugar de pensar en llenar su mente como si fuera un recipiente, debe pensar en la búsqueda constante de nuevos saberes, sabiendo que su mente jamás se saciará completamente.

Los mecanismos de influencia educativa se vinculan con el tipo de ayuda que el aprendiz recibe de su educador, maestro o mentor, para guiar su reflexión en torno a un contenido o idea. En palabras de Gerry Garbulsky, la diferencia radica en identificar quién es el verdadero dueño de la acción: ¿el maestro o el aprendiz?

Hoy nos encontramos en el paradigma del aprendizaje, y es probable que así sea por un tiempo más. Por lo tanto se debe permitir al educando mayor libertad para elegir las habilidades que desea incorporar. Y esto dependerá de sus propias necesidades o intereses (o su “elemento” en términos de Ken Robinson), y de su imaginación para prepararse para el porvenir.
Dichas incorporaciones no las obtiene de forma indiferente o aislada; deben ser buscadas con/en aquellos que, con su experiencia y sabiduría, le trasmitan más que simples conocimientos, y permitirle construir su propio saber, diferente al de sus colegas.
Aquí se hace necesario señalar una diferencia perceptible entre lo que representa un Profesor y un Maestro. El primero, inmerso en el antiguo paradigma, es un trasmisor de un conjunto de saberes y está dispuesto a enseñarlos; en cambio, el segundo, deja una huella indeleble en ese estudiante porque lo impulsa a más. Muchas veces los maestros se convierten en Mentores, no solo por sus conocimientos, sino por los saberes de vida que entregan, siendo tomados como ejemplo y guía ad-hoc al dejar un legado.

El verdadero aprendizaje no es un acto lineal, sino que suele incubar de forma subyacente un pensamiento crítico, integrador, estratégico y creativo, proyectado hacia el futuro. Para ello, es indispensable que esta incorporación de saberes provenga de la diversidad, al menos en términos cognitivos, ofreciendo perspectivas múltiples, incluso contradictorias. Solo así se forma una inteligencia propia, alejada de dogmas y del pensamiento único. Aquí es donde la inteligencia artificial y la realidad virtual pueden ser útiles: no para reemplazar, sino para complementar, ayudar y enriquecer el proceso.

Escena de "Be right back", capítulo de "Black Mirror"

Para concluir, y sin dejar a la tecnología afuera del sistema educativo, traigo a colación una reflexión que le escuchara a Santiago Bilinkis.
—Lo que nos potenciará y nos permitirá marcar la diferencia es la combinación: Inteligencia Humana + Inteligencia Artificial + Inteligencia Humana (IH + IA + IH) con una mirada holística—

15 de julio de 2025

Integrar las Humanidades en el ámbito empresarial

La integración de las Humanidades en el ámbito empresarial que plantea David Criado en el blog revela una serie de desafíos y oportunidades que merecen un análisis profundo.

En primer lugar, es evidente que las empresas están buscando respuestas en las Humanidades debido a la superficialidad de un pensamiento empresarial que parece haber perdido su rumbo. Sin embargo, la manera en que se está intentando llevar a cabo esta integración es, como bien señala Criado, más anecdótica que transformadora. Las empresas tienden a adoptar un enfoque superficial, buscando soluciones rápidas y efectivas que no abordan las raíces de los problemas culturales y estructurales que enfrentan.

Uno de los puntos más críticos es la falta de un compromiso real por parte de las empresas. Al acercarse a las Humanidades como si fueran un recurso más, se corre el riesgo de convertir este enfoque en una moda pasajera. La superficialidad del contacto con las Humanidades se traduce en una falta de comprensión de su verdadero potencial. Esto resalta la necesidad de una reflexión profunda y continua, en lugar de una serie de talleres puntuales que no generan un cambio duradero.

Además, la observación de que muchos titulados en Humanidades carecen de una experiencia empresarial sólida es esencial. Esto plantea un dilema: ¿cómo pueden los humanistas contribuir a la transformación empresarial si no comprenden completamente el entorno en el que intentan operar? La desconexión entre el mundo académico y el empresarial puede llevar a una simplificación de las ideas humanistas, que se reducen a herramientas superficiales, en lugar de ser vistas como una guía para cuestionar y redefinir la lógica operativa de la empresa.

Por otro lado, es crucial reconocer el papel de la educación en esta problemática. La devaluación de las Humanidades en el sistema educativo ha llevado a una falta de preparación en los graduados, quienes a menudo no poseen las habilidades críticas necesarias para desafiar el status quo en sus lugares de trabajo. Esta situación se ve agravada por un enfoque empresarial que prioriza la efectividad inmediata sobre el aprendizaje profundo y la reflexión, lo que limita la capacidad de las empresas para aprovechar verdaderamente el potencial de las Humanidades.

Finalmente, la propuesta de Criado de fomentar una cultura de reflexión y aprendizaje continuo en las empresas es fundamental. Esto no solo implica la inclusión de las Humanidades, sino también una reevaluación de cómo se llevan a cabo los procesos de toma de decisiones. Las empresas deben estar dispuestas a invertir en el desarrollo de una mentalidad crítica y humanista, lo que requiere un cambio en la forma en que se conciben la formación y la educación dentro del entorno empresarial.

En síntesis, la integración de las Humanidades en la empresa presenta un desafío significativo, pero también una oportunidad de transformación. Para que esta integración sea efectiva, es necesario un compromiso real y una voluntad de cuestionar las prácticas empresariales actuales. Solo así se podrá aprovechar el verdadero potencial de las Humanidades para enriquecer el pensamiento y la práctica empresarial.


Autora: Gladys Paiva (Gladys es Especialista en Gestión del Talento Humano, egresada de los posgrados PBA y PIDE)

13 de mayo de 2025

Las Humanidades en la empresa

Humanidades y Empresa.

Abriré un melón incómodo.

En los últimos años fruto del agotamiento de un pensamiento empresarial cada vez más superficial, falso y vacío de significado, las empresas buscan inspiración en las Humanidades.

Lo hacen fatal y podemos mejorarlo.

Lo que básicamente está ocurriendo es que la manera en la que las Humanidades están permeando en las empresas es meramente anecdótica.

Sé de lo que hablo. Conozco muchos casos y aproximaciones, y se que no se traducen en cambios reales. Y como me jode, trato de mejorarlo.

La manera en la que el mundo empresarial vuelve su mirada a las Humanidades y trata de extraer de ellas el fundamento del que el pensamiento empresarial carece, es absolutamente errónea y descentrada.


Trataré de explicarlo...

1) Las empresas acuden a las Humanidades de visita puntual y no con la intención de incorporar la mirada humanista en su lógica y funcionamiento operativo.

Es el postureo máximo llevado a estratos de la metafísica. Personas que hablan de cosas, se van y volvemos a lo de siempre

2) Por desgracia los niveles de lectura de la actualidad son cercanos a nulos entre titulados de Humanidades.

Titulados en psicología, filosofía, sociología, antropología o historia a menudo apenas tienen hábito lector y mucho menos una mentalidad indagativa. Es la diferencia entre un pensador (intelectual, autor con ideas propias) y un publicista (replicador o vendedor de relatos).

Lo que prima es lo último sin ninguna duda. Hay más licenciados en Historia, Filosofía, Antropólogos, que historiadores, filósofos, antropólogos

Digamos que la devaluación sistemática e intencionada de la educación universitaria está causando estragos, por lo que pretender meter las Humanidades en el mundo empresarial a base de contratar a titulados es una quimera absoluta.

3) Las personas que quieren introducir las Humanidades en la empresa tienden a creer que aquellas deben someterse a la absurda lógica de funcionamiento de ésta: efectividad inmediata, paquetización discursiva, dinámica publicitaria, obsolescencia de consumo. Y así nos va.

En realidad de lo que se trata es de lo contrario:
  • Cuestionar el funcionamiento de la empresa sin paralizarla
  • Introducir la toma ilustrada de decisiones
  • Practicar una cultura argumentativa del aprendizaje
Es decir, largo plazo, desestigmatización del error, pensamiento ordenado para superar la improvisación continua que prima hoy en las empresas, y en definitiva tiempo de calidad para la reflexión dedicada y fundada desde el conocimiento de la conducta y el pensamiento humanos.


Para todo ello hacen falta buenos guías y esto se traduce en presupuestos económicos dedicados a educar y no a formar, a fomentar la reflexión práctica y no la teoría inútil y la doxografía inaplicable.

Lo que nos lleva al siguiente punto.

4) Los titulados en Humanidades suelen tener escasa o nula experiencia empresarial directa, suelen haber sufrido y conocido en sus propias carnes muy poco el funcionamiento real de una empresa. 

De modo que acuden a las empresas y son incapaces de cambiar nada. Se mueven en lógicas académicas que están muy alejadas del pragmatismo empresarial, y cuando intentan camuflarse en este último acaban reduciendo el amplio potencial de la visión humanista a colecciones simplistas de herramientas o modelos mentales que el empleado percibe como algo curioso durante unos minutos pero que olvida en su operativa diaria.

Lo que a su vez lleva a convertir a las Humanidades en un ejercicio de pijos, en un lujo al que acceden mandos intermedios o ejecutivos que quieren ir de cultos reuniéndose en convivencias en las que hablan de libros que han leído o conceptos aplicables a su empresa mientras los sueldos continúan estancados, la carrera profesional seguirá siendo inexistente y la lógica mainstream de mercado se impondrá siempre cuando estén sentados en su despacho.

5) Las empresas se acercan a las Humanidades como quien va a comprar pescado a la Galería del barrio.

Quieren cursos, conferencias, charlas, y tontean con algunas sesiones pero pasan como de la mierda de comprometerse de forma continuada con un nuevo enfoque.

De nuevo esto es fruto de una lógica empresarial que es por naturaleza acrítica, inercial y tiende al conservadurismo en el fondo y la mutación de las formas.

No es que los decisores empresariales quieran joder a nadie, es que no saben funcionar (contratar, actuar) de otro modo.


Así que surgen empresas proveedoras de servicios humanistas (lo que coño sea esto que cada cual lo entienda) y se dedican a generar 'experiencias humanistas' y otras gilipolleces similares que son compradas como crecepelo o bálsamos de fierabrás pero que no son más que placebos para una operativa y una dinámica de funcionamiento empresarial que enferma a quienes la lideran, genera tensiones y conflictos por encima de lo humanamente asumible, y promueve una visión polarizada de la producción en la que prima el individualismo y la supervivencia voraz.

6) La empresa ha girado su atención a las Humanidades no solo porque el pensamiento empresarial es vacío (los sistemas de gestión son una de las mejores invenciones de la Humanidad pero la lógica empresarial con que se aplican es lamentable) sino porque en realidad estamos ante un intento de complementar la educación ilustrada que el sistema educativo ha dejado de dar fruto de diferentes movimientos magmáticos en la ideología, la filosofía y la sociedad de nuestra época que han desvestido de autoridad a la educación y otorgado preminencia a la dinámica del actual mercado.

Las empresas tratan de parchear la educación que no traen de serie sus empleados.

Y esto que comento es un melón inmenso del que se habla muy poco y me encuentro a diario.

Y resulta que la riqueza de las Humanidades no se puede reducir a la lógica de contratación esporádica de un departamento de Formación o de RRHH.

La mentalidad y manera de ser que una persona no ha aprendido en toda una vida no la va a aprender en un curso jamás.

De modo que se impostan o simulan procesos de transformación empresarial donde solo hay catálogos de cursos o formaciones puntuales con tal o cual gurú.

Digamos que la estructura y modelos de contratación empresarial no suelen casar con la infraestructura y alcance necesarios para modificar mindset y culturas.

¿Qué hacer ante esta confluencia de barreras?

Me van a permitir que no caiga en el mismo error que denuncio y les de una respuesta fácil

Si quieren saber cómo aprovechar el potencial de una visión ilustrada en su empresa, me dedico a ello familia.

Léanme, o llámenme y hablamos.


Autor: David Criado

30 de abril de 2020

Da Para Más: Entrevista a Mariano Morresi sobre estrategia en contexto de covid-19

El recientemente creado Podcast "Da Para Más" convocó a Mariano Morresi para una entrevista sobre estrategia, negocios y gestión en el actual contexto de covid-19 y aislamiento.
Este podcast es una iniciativa de nuestro colega y egresado Martín Machado, basado en Uruguay y con horizontes internacionales. Este fue su segundo episodio, que se transmite en Spotify y YouTube.

En los links de abajo pueden escuchar la entrevista a Mariano Morresi, coordinador del equipo de Management Estratégico, consultor en Puro Management, y coordinador de la Fundación Denuo.  

Inicialmente describieron el momento en Argentina y las sensaciones personales. Luego entraron al tema de la  educación en este contexto y los cambios en las instituciones, profesores, alumnos y didácticas. El centro de la charla fueron las claves del Management en tiempos de coronavirus y el desafío de hacer nuevas estrategias. Analizaron si existe “la estrategia de la estrategia” y si las empresas tienen que redefinir su visión. Conectado a esto también revisaron cómo planificar con el factor incertidumbre  y cómo se altera la toma de decisiones. Cerraron conversando sobre el cambio cultural, el liderazgo de equipos remotos y la nueva importancia de la confianza. Por último Mariano recomendo libros, lecturas y fuentes de información para este momento. 

Pueden escuchar este episodio del Podcast "Da Para Más" a continuación:

Spotify



YouTube



Para seguir los nuevos capítulos de esta iniciativa de aprendizaje y comunicación, conéctense en Twitter, YouTube, Spotify.

18 de abril de 2018

Líderes de nuestro destino

Como ex-presidente de la Sociedad Latinoamericana de Estrategia (SLADE), Eduardo Dalmasso es un referente en el pensamiento y la construcción estratégica. Siempre preocupado por el lado humano y social de las organizaciones y el desarrollo del potencial de cada persona, su mirada abarca una profunda reflexión y crítica sobre las instituciones. Es Doctor en Ciencia Política y tiene una larga trayectoria como docente en carreras de Grado y Posgrado en universidades del país y del exterior. Actualmente es coordinador académico de un prestigioso Diplomado en Liderazgo Estratégico en la UNC. Ha escrito varias libros y numerosos artículos. Como prestigioso colega, queremos compartir este artículo donde reflexiona sobre la necesidad y el deber de autoliderarnos para luego poder liderar. La realidad política y social es un tema que no escapa a sus interés, dado que el contexto es fundamental para los cambios y porque allí es donde pueden lograrse los grandes impactos que creen ejemplo general. 



Líderes de nuestro destino


“El jinete pasa a toda velocidad, pasa como el viento.
¿Adónde vas tan deprisa?, le pregunta el monje zen. No lo sé, ¡pregúntaselo a mi caballo!, responde el jinete.”
Cuento de la tradición zen.


La poca extensión del cuento es inversamente proporcional a la reflexión que se puede hacer del mismo. ¿A quién le pertenece la responsabilidad del camino que elegimos cada día? ¿Qué implica la toma de decisiones cotidiana? ¿Quién o qué podría ocupar el lugar del caballo en nuestras vidas? ¿Estamos conformes con eso? Si no lo estamos, ¿cuesta salir del conformismo en busca de nuestros sueños?

En general, en mi experiencia, encuentro muchísimas personas que pasan por la vida sin tener conciencia reflexiva de lo que realmente quieren o, lo que es más importante, sin saber qué tipo de desarrollo personal los nutriría integralmente; para lograr, de esa manera, despertar esas energías, que yo denomino “energías de la alegría”. ¿Por qué? Porque cuando nuestro cuerpo, espíritu y mente se armonizan, el mundo con toda la incertidumbre que éste acarrea en su complejidad, nos parece un lugar apropiado para transitarlo con fuerza vital. Esto nos permite desarrollar la creatividad y la firmeza necesaria para transitar lo que denominamos “estados de naturaleza”.

En otras palabras, la primera condición de un liderazgo auténtico y sano (no neurótico) es aprender a liderarnos a nosotros mismos. Es posible conducir de otra forma, pero sería sin la alegría del espíritu y difícilmente lograremos auto realizarnos. De ello, el desafío del cuento zen, con el que iniciamos nuestro pensamiento sobre cómo nos construirnos como líderes de nuestro propio destino. De esa manera, poder guiar responsablemente a otros seres humanos con firmeza, pero con el respeto y humildad necesarios, si es que hablamos de liderar y no meramente de mandar, acaudillar o conducir.


Educación de los dirigentes

Nos enfrentamos a un gran desconcierto, no sólo en nuestras sociedades en proceso de desarrollo sino en el “primer mundo”, como lo revelan casi a diario las informaciones de la prensa mundial acerca del comportamiento de sus capas dirigentes. Nosotros, como latinoamericanos, estamos enfrentados al desafío de lograr sociedades sustentables e inclusivas, lo que implica conseguir excelencia de los cuadros de conducción en todos los niveles sociales: Político, empresario, ONGs, sindicatos, educación, etc. Para tal fin necesitamos educar y educarnos como líderes auténticos; de esa manera poder enriquecer la vida social de nuestros países. Obvio que esto se refiere a la capacidad de abordar y actuar en la complejidad, pero fundamentalmente a la asunción de valores comunitarios. Lo que implica, a partir de la experiencia que vivimos en la mayoría de nuestros países, una revisión a fondo de la forma que nos educamos y elegimos a nuestros líderes.

Por supuesto, creemos que es posible realizar cambios trascendentales para el mejoramiento de nuestras sociedades si logramos que en éstas se corporicen determinados valores, como por ejemplo: el libre pensamiento, la solidaridad social, la tendencia al cambio, el pensamiento crítico, la igualdad de oportunidades y el concepto de falibilidad.

Un aspecto muy importante de asumir es el valor de la falibilidad, ya que este hecho nos conduce a una actitud de aprendizaje permanente. Desde nuestra concepción, si logramos que los futuros líderes asuman el conjunto de valores considerados claves, tanto en sentido personal como para los conjuntos humanos a guiar, es posible que nuestras sociedades se tornen más transparentes y confiables. Se trata de generar liderazgos que comprendan y defiendan la importancia de sociedades de carácter libertario e igualitario. Comunidades abiertas al conflicto y a la diferencia, en aras de privilegiar aspectos fundamentales de la vida social, tales como el aprendizaje permanente, los sentimientos de caridad, solidaridad y bienestar creciente del conjunto de la sociedad.

Todos nos damos cuenta que el mundo de la ciencia y las aplicaciones tecnológicas se desarrollan sin límites aparentes y a un ritmo vertiginoso, pero la paradoja es que las sociedades no saben dónde van ni a qué nos conducen dichas transformaciones. Mientras los desequilibrios sociales y económicos se profundizan, las dificultades para sostener el fruto de las conquistas económicas son crecientes dentro de un mundo globalizado, aun para los países de mayor desarrollo relativo. Esto se ve claramente analizando las crisis políticas en los países centrales en estos últimos decenios. Un caso más que paradigmático es la crisis de los partidos políticos en Francia, además de los problemas de carácter político y económico de los Estados Unidos.

Imposible ignorar las recurrentes crisis de carácter mundial y los consecuentes bolsones de pobreza que el propio desarrollo tecnológico provoca. A la vez, es el activo de la humanidad hacia un mundo impredecible por los niveles de cambios que estos procesos generan. Tiempos de desequilibrios y difíciles de prever.

En suma, lo anterior nos significa la importancia de regenerar o crear liderazgos que se sustenten en visiones trascendentes y actitudes para la acción. Situación que exige que estén consustanciados y sean responsables de contribuir al concepto de sociedad abierta; dentro de un mundo que, si bien nos demanda cambios fundamentales para no perder el tren de la historia, también nos solicita el sentido crítico necesario para percibir los peligros de un sistema unitario y en cierta medida violento. Fundamentalmente, en lo que respecta al valor del consumo, como objeto esencial de la vida de las personas y de las sociedades.


Los sistemas educativos como cimiento

Es importante que pudiéramos capturar, y hacer realmente nuestro en la práctica, el concepto de interés social en contraposición al materialismo individualista desprovisto de límites (en muchos casos, cuando nos referimos a nuestros gobernantes, culminan en proceso de corrupción). Característica que se motoriza con el fuerte incentivo de los procesos comunicacionales que la propia globalización incentiva. Esto horada los conceptos de identidad y destino de nuestros países. De hecho, cuando los sectores marginales acrecientan su significación poblacional, implica una destrucción del concepto de elite y del principio de igualdad de oportunidades, ambos forjados a fines del s. XIX y principios del s. XX. Todo tiende a que se copien modelos de crecimiento y desarrollo que terminan alienando el concepto de ciudadanos pensantes, sacrificando el ser por el tener. Dicho de otra manera, nuestros actuales dirigentes, en su mayoría, transcurren sin autonomía intelectual.

Por cierto, lo peor sería responder a dichos desafíos con fundamentalismos ajenos a la necesidad de integrarnos al mundo. Porque ello sería condenarnos a la pobreza y seguramente a la pérdida de los mejores cuadros políticos y sociales. Se trata, en cambio, de lograr una clara visión y una mejor concepción de los modelos posibles de desarrollo productivo, que conlleven a proteger los intereses del conjunto social. Esta realidad, tan compleja, habla por sí sola de la importancia de la educación de nuestros líderes y principalmente del cambio de valores necesarios para reconducir nuestras sociedades y organizaciones.


Último libro de Eduardo Dalmasso:
"Liderarse para liderar".
2012. Comunicarte
¿Cómo generar líderes diferentes?

No podemos seguir permitiendo la existencia de sociedades fracturadas o de estructuras duales. Muchos de nuestros países han sufrido procesos de retrocesos sociales, al no poder hacer sustentable su desarrollo. También, enfrentamientos como consecuencia de divisiones que frenan las posibilidades de un sano e integrador desarrollo económico. A veces, lo que es peor, detrás de discursos políticos, que aparecen como progresistas, se esconden círculos de corrupción que terminan demoliendo las bases de sustentación de modelos cuyo origen pudiera ser la defensa de los sin voz.

En nuestro entender, cuando estas cosas ocurren, se van cercenando las propias bases filosóficas de la democracia, que sustentan el funcionamiento del mercado y de la propia fuerza del Estado como eficaz mediador de los diferentes intereses. Suele ocurrir que éste se transforma en botín de guerra, perdiendo el sentido de redistribuidor del poder y de la generación de un crecimiento de sus estructuras productivas, genuino y sustentable.

La propia mecánica de la globalización implica la necesidad de alianzas e inteligencias estratégicas entre Estados y regiones, para readecuarse no sólo al mundo en que nos insertamos sino para provocar resultados que permitan reconstituir el concepto de virtud ciudadana desde otra perspectiva. Además, se requieren liderazgos que contribuyan a sortear lo nebulosa de la etapa de transición hacia otro salto estructural, que exigirá de ellos mucha capacidad de acción, mucha capacidad para entender la complejidad y más capacidad aún, para ganarse la confianza de la mayoría que hace al conjunto social. En suma, habilidad de luchar para que sus resultados sean positivos en términos de civilización. Es decir, defender la dignidad del conjunto, cuyo punto de partida es la paz. Hacerlo a partir de la capacidad de persuadir dentro del juego democrático.

El proceso para generarlos, creemos, será largo. De esto entendemos bastante los que nos ocupamos del mundo de las organizaciones. Su resultado dependerá de la íntima vinculación de la actitud del pueblo y de las élites para ir entendiendo las dificultades del proceso. No sólo hay que encontrar el rumbo adecuado, sino los liderazgos apropiados al momento histórico. Surge el supuesto de la necesidad del aprendizaje continuo y enfoques diferentes para responder a desafíos de un mundo cuya tasa de cambio es casi insoportable. Esto exige líderes que, además de lo dicho, sean conscientes de los elementos aleatorios, las derivas y las bifurcaciones posibles dentro de procesos de transformación que la propia complejidad puede oscurecer.


Autor: Dr. Eduardo Dalmasso
Fuente: Diario Alfil

23 de enero de 2013

¿Hacia dónde va la educación ejecutiva en 2013?

Frente a un contexto globalizado, turbulento y complejo, las Universidades deben poder responder y proponer nuevas formas de aprovecharlo y defenderse, recurriendo a opciones creativas para el cambio de paradigmas profesionales. Es aquí donde las maneras de comprometerse a realizar estudios ejecutivos se consiguen armando programas más dinámicos que relacionen las transformaciones de las ideas y las acciones. Los profesionales del 2013 tienen frente a sí muchas oportunidades de desarrollar nuevos negocios, escalar en sus empresas, cambiar radicalmente de industrias, crear emprendimientos propios, trabajar en proyectos sociales, armar nuevos equipos, en definitiva crear valor para sí, para sus organizaciones y para el contexto.

Con un menú de opciones financieras que no ofrece gran posibilidad de rendimiento del dinero, especialmente para los pequeños ahorristas, la educación se muestra atractiva como chance de aprovechar los recursos disponibles. Mucho más si es espera un ligero crecimiento de la economía argentina, sin devaluación y con aumento de salarios.

Con estos desafíos por delante, cinco cuestiones marcan la agenda esencial de nuevas tendencias de aprendizaje en negocios para el año próximo.

- Formatos: se abre el espacio para nuevos formatos de cursada, con distintas opciones adaptadas a distintos perfiles de alumnos y con mayor flexibilidad en cargas horarias. Así, toman valor alternativas como cursadas súper-intensivas (de 3 a 5 días completos consecutivos), mensuales en fin de semana (sábados y/o viernes, una vez por mes) y combinaciones entre cursadas presenciales y en entornos virtuales. Hay una tendencia hacia lo más corto, específico y personalizable.
 

- Temas: para un entorno político-económico diferente y cambiante, los contenidos deben variar haciendo hincapié en algunos temas que se complementen con este perfil del contexto. De este modo son fundamentales los programas que trabajen transversalmente temas como innovación, desarrollo estratégico, management del cambio, equipos de alto desempeño, resolución de conflictos, identidad empresarial, redes sociales y gestión del talento. 

- Metodologías: el cambio de edades de los alumnos y la sobreutilización de técnicas didácticas como la exposición magistral y los casos “tipo Harvard”, provocan que se deba recurrir a nuevas formas de conectar con el alumno y lograr el aprendizaje. Surgen como valiosas metodologías como el uso de películas, casos en vivo, simulaciones, ejercicios de rol, materiales propios de lectura, trabajos de cambio personal-empresarial, talleres y “cápsulas para pensar”. 

- Perfiles docentes: es más necesario que nunca que quienes comuniquen frente a los alumnos sean profesionales que puedan combinar experiencia en empresas, emprendimientos propios y capacitación docente, para poder respaldar sus palabras y ejemplos y vincularse mejor con los equipos de asistentes.

 - Beneficios: además de los tradicionales beneficios de aprendizaje, desarrollo de carrera y redes de contactos, las demandas de los alumnos hacia nuevas ventajas se agranda. Se piden materiales de estudio en múltiples formatos, tutorías con los docentes, recomendaciones bibliográficas, extensión en la web y redes sociales, posibilidad de usar las instalaciones de las sedes académicas, conectividad wi-fi, y sugerencias de alojamientos, paseos turísticos y resolución de trámites (para estudiantes extranjeros)

La Universidad de Belgrano se encuentra trabajando en estos sentidos, con programas renovados y nuevas propuestas, incluyendo cursos de posgrado en temas como Management Estratégico, Community Management, Liderazgo y Gestión del Cambio, Business Administration, Multichannel Management y Dirección Estratégica, con enfoques internacionales e intensivos.

Lic. Fernando Cerutti


PD: Un mensaje educativo de la pluma del siempre provocador El Roto