Al igual que el año pasado les pido permiso para poder saludar a mis amigos, en lo que quizás también se convierta en un saludo a la amistad.
Recién llegado de Formosa he pasado por la experiencia de reencontrarme con los nuevos amigos cosechados luego de la siembra de la mitad del año pasado y parte de este.
Estos nuevos vientos, como dije, me han dejado nuevos vínculos que se suman a los viejos y a los de siempre. Se han agregado nuevas vivencias y nuevos descubrimientos como las bondades, la cordialidad, la munificencia y la incondicionalidad de todos ellos.
Y en medio de esos vientos también sopló una brisa y ella me ha traído un nuevo amor, un verde brote de pasión y de simpatía, que renuevan mi espíritu y mi vida. Resulta que ha golpeado a mi puerta la gracia, la frescura y la utopía de un futuro, que a partir de ahora se sumará a la creación de la realidad que empezare a construir a partir de nuestra relación.
Quiero también recordar a los de siempre, los distintos, los que me ayudan en los momentos difíciles, los fiacas, los intelectuales, los que me dan paz, los originales, los que necesitan de mis cuidados, los que me llevan, los que siempre están atentos por si necesito algo, los que consiguen siempre lo que quieren, los insólitos, los arriesgados, los que me sorprenden con sus novedades, los que invaden mi casa en cualquier momento, los que no me doy cuenta de que están pero que siempre están ahí, los colgados de siempre, los que me protegen, los lejanos, los que son parte de mí como mi hijo, los que no paran de trabajar, los que son capaces de hacer cualquier cosa por evitarme un mal momento, los que necesitan de mi protección, los sorprendentes, los que me hacen reír a cualquier precio, los despistados, los que siempre me están esperando. A todos ellos les mando una abrazo en la lejanía y decirles que los quiero. (Gracias Horacio por hacerme recordar de esta lista)
Y como recuerdo de mi Rancul natal a continuación les transcribo un verso hecho canción de un coterráneo al que le tome prestado su madre para hacerla mi tía durante mi niñez y parte de mi adolescencia:
A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas
los arrebatos del humor
le negligencia, las vanidades
los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón, un corazón, mi corazón.
A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbaba alguna vez nuestra armonía
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por una amiga.
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema
Mi pobre alma incorregible de cigarra.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón, un corazón, mi corazón.
Amigo mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama
serás plural porque no exhibe el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.