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18 de octubre de 2009

A mis madres

Un día especial para mi génesis, un día especial para recordar y tener presente a la protagonista más importante de la vida: ¡La mujer!
Fui nómade por voluntad del destino, y esa carretera llamada vida me fue acercando a muchas mujeres, que me dieron todo lo que soy, y fueron mis madres aunque tengo la mía.
Ana fue mi madre aunque madre de mi madre fue primero y es a ella a la que más quiero por su grandeza, amabilidad, dulzura, sufrimiento, compañerismo, ternura y la que me narró los cuentos más desopilantes del mundo procurando mi sueño en esas siestas de verano para que ella pudiera hacerlo. Mi abuela fue lo más hermoso que me pasó en la vida y todavía hoy la extraño a pesar de los años que pasaron desde que decidió contarles cuentos a los ángeles.
Ana también fue mi madre aunque le decía tía y es la madre del que escribe el poema de más abajo. Ella fue maestra, compañera, consejera, fue la que me educó en el arte de la relaciones. Por ella tuve primos y tías que todavía hoy los reconozco como tal. A ella le debo la infinita gratitud de prestarme su familia.
Teresa se llamaba, como la monja de Calcuta, y era así como esa monja siempre al lado de los necesitados, era la hermana de mi padre. Me esperaba siempre con una copita de jerez, cuando ya avanzada la madrugada, la finalización de una salida de adolecente me depositaba en el living de su casa, y ella estaba allí para acompañarme en último tramo de conciencia antes del reparador sueño de esas noches de invierno en el suelo pampeano.
Amelia fue la mama de un amigo que el destino quiso que se fuera muy pronto, a ella le estaré agradecido el haberme adoptado como uno más de la familia.
Elsa... ¿qué puedo decir de mi madre? Decir por ejemplo que es más joven que yo, que se lleva por delante la vida y lo que venga, que no para de andar y andar y andar, que fue mi madre y madre de mi hijo, que es muy bonita, que rezonga permanentemente, que la comparto con el cariño de mi hermano y con el cariño de otros, que me dio la vida, que veló mis estudios y mis lecturas, que vigila mis pasos con preguntas inocentes, que me ama y la amo, que es mi familia, que es mía, que es y siempre está. ¡Gracias Mamá!
Y para todas las madres que conozco les trasmito un poema, no muy conocido, de Alberto Cortez que escribió a su madre (mi tía Ana) y yo fui testigo la noche que se lo cantó.
Para todas:
¡Feliz día de la Madre!
Fernando Cerutti
A mi madre (Alberto Cortez)

Es bella…, más bella…, muy bella...
es hoy..., es mañana..., es ayer...
es roca... y es mirlo..., es estrella...
es irse..., quedarse..., volver...

Es hierba y es rama…, da sombra...
es agua que calma la sed...;
lejana..., es mía..., me nombra...
me espera..., me sabe..., me ve...

Estalla..., se esconde..., se aleja...
es ser o no ser..., ella es...
y es tanto, que siempre regresa...
y el antes..., se vuelve... después...

Me conoció, cuando tuvo sospechas de que vendría...
y ella sabía que llegaría... ¡Ah si sabía!...
y luego..., tiempo..., corrieron los años y me fui un día...
y ella sabía que volvería... ¡Ah si sabía!... mi madre...

Es bella..., más bella..., muy bella...
es hoy..., es mañana..., es ayer...
es roca... y es mirlo..., es estrella...
es siempre y es más..., es mujer...

20 de julio de 2009

A mis amigos

Al igual que el año pasado les pido permiso para poder saludar a mis amigos, en lo que quizás también se convierta en un saludo a la amistad.

Recién llegado de Formosa he pasado por la experiencia de reencontrarme con los nuevos amigos cosechados luego de la siembra de la mitad del año pasado y parte de este.

Estos nuevos vientos, como dije, me han dejado nuevos vínculos que se suman a los viejos y a los de siempre. Se han agregado nuevas vivencias y nuevos descubrimientos como las bondades, la cordialidad, la munificencia y la incondicionalidad de todos ellos.

Y en medio de esos vientos también sopló una brisa y ella me ha traído un nuevo amor, un verde brote de pasión y de simpatía, que renuevan mi espíritu y mi vida. Resulta que ha golpeado a mi puerta la gracia, la frescura y la utopía de un futuro, que a partir de ahora se sumará a la creación de la realidad que empezare a construir a partir de nuestra relación.

Quiero también recordar a los de siempre, los distintos, los que me ayudan en los momentos difíciles, los fiacas, los intelectuales, los que me dan paz, los originales, los que necesitan de mis cuidados, los que me llevan, los que siempre están atentos por si necesito algo, los que consiguen siempre lo que quieren, los insólitos, los arriesgados, los que me sorprenden con sus novedades, los que invaden mi casa en cualquier momento, los que no me doy cuenta de que están pero que siempre están ahí, los colgados de siempre, los que me protegen, los lejanos, los que son parte de mí como mi hijo, los que no paran de trabajar, los que son capaces de hacer cualquier cosa por evitarme un mal momento, los que necesitan de mi protección, los sorprendentes, los que me hacen reír a cualquier precio, los despistados, los que siempre me están esperando. A todos ellos les mando una abrazo en la lejanía y decirles que los quiero. (Gracias Horacio por hacerme recordar de esta lista)

Y como recuerdo de mi Rancul natal a continuación les transcribo un verso hecho canción de un coterráneo al que le tome prestado su madre para hacerla mi tía durante mi niñez y parte de mi adolescencia:

"A mis amigos" de Alberto Cortez.

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.

A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme las espinas más agudas
los arrebatos del humor
le negligencia, las vanidades
los temores y las dudas.

Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón, un corazón, mi corazón.

A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbaba alguna vez nuestra armonía
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por una amiga.

A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra
y entre los versos olvidados de un poema
Mi pobre alma incorregible de cigarra.

Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad
porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón
por capitán y timonel
un corazón, un corazón, mi corazón.

Amigo mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama
serás plural porque no exhibe el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.