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14 de julio de 2026

Del empleo al proyecto propio después de los 40

Lo que aprendí cuando renuncié como director sin plan, volví al sistema… y me reinventé en serio.

No es raro que quieras irte. No es locura que estés harto. No estás fallado si soñás con algo propio después de los 40.

Pero sé realista: no es natural querer saltar. Porque fuiste domesticado. Sí, esa es la palabra.

Fuiste entrenado desde chico para que alguien te marque la cancha: que te dicten objetivos, te pongan metas, te exijan resultados, y te paguen la obra social.

Ese es el sistema. Y te convenció de que eso era seguridad.
¿Querés irte? Bien. Pero no repitas mi error.

Yo me fui. Renuncié a MAPFRE siendo Director. Cansado. Agotado. Harto. Pero si me soy absolutamente sincero, no tenía un proyecto. Tenía una fuga.

Mi mujer se descompensó. Mis amigos me dijeron que estaba loco. Y lo peor: no estaban tan equivocados.

Me comí los ahorros. Fui valiente, sí. Pero también improvisado. A los tres años, tuve que volver al mundo corporativo. Golpeado. Pero con la frente limpia.

No avances huyendo. Hacelo por algo. No contra algo.

Primero, ponete en contacto con vos: ¿En qué sos bueno? ¿Qué querés realmente? ¿Podés sostenerte en silencio? ¿Estás listo para estar solo?

Porque esa parte es real: vas a estar solo. Al principio, al menos.

Y lo vas a comprobar rápido: tu entorno no va a celebrarte. Tu pareja puede entrar en pánico. Tus amigos van a preocuparse. Y muchos te van a decir que estás tirando todo por la borda.

Y tal vez lo estés haciendo. Si no tenés plan, lo estás haciendo.

Cambiar de vida implica cambiar de círculo. Y eso no es traición. Es supervivencia. Rodeate de quienes ya están en el camino. El entorno anterior no te sirve. No ahora.

Y no te enamores del verso de la innovación. No estás para reinventar la rueda: estás para convertirte en especialista.

¿En qué podés ser realmente bueno? No hace falta que inventes un unicornio. Hace falta que seas contundente. Simple. Claro. Valioso.
Y sí, tenés que planificar la salida.

📌 De 9 a 18, trabajá por tu sustento. 📌 De 18 a 21, construí lo tuyo. 📌 Y cuando tengas claro qué, cómo, para quién y cuánto te lleva… entonces, sí. Saltá.

¿Tenés ahorros? ¿Podés vivir 3 a 5 años sin depender de un sueldo fijo? Entonces no estás en crisis. Estás frente a una oportunidad enorme.

Los tiempos cambiaron. El sistema no colapsará en un noticiero. Ya colapsó. Solo que lo maquillan con bonos, KPIs y puestos con nombres cada vez más largos.

Y sí, siempre habrá empleo. Pero las balsas no dan para todos.

Si tenés +40 y seguís esperando que el sistema te cuide… estás en peligro. No sólo estás perdido. Estás solo en alta mar.

Esto no es un consejo. Es un espejo. No te estoy diciendo qué hacer. Te estoy diciendo lo que yo no hice a tiempo.

📌 Y la pregunta final, esa que no podés esquivar:
¿A quién le estás cediendo el diseño de tu vida? ¿Quién marca el rumbo de tus días? ¿Quién decide cuánto valés?
No te mientas. Que las sirenas no te seduzcan. Hacelo. Pero planificá.

Porque una cosa es ser audaz. Y otra, muy distinta, es ser un loco sin timón.

Si sentís que tenés el deseo, pero no la mentalidad, no estás solo.

Transformar ese chip es parte del proceso. Yo lo viví. Y hoy, felizmente, me dedico a ayudarte a cruzar ese puente.


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Autor: Martín Contreras (Martín es consejero estratégico, egresado del Posgrado en Management Estratégico)

8 de diciembre de 2016

Mermelada para hoy

La pluma vuela frente a un café caliente. Nuestro egresado Martín Contreras, empresario y experimentado gerente nos invita a reflexionar frente a una taza. Y recurre a variadas referencias literarias y espirituales para disparar el pensamiento sobre el condicionamiento de los tiempos. ¿Cuándo actuar, cuándo pensar? ¿Por qué preocuparnos en vez de ocuparnos? ¿Cómo usar lo negativo a favor? Todas preguntas atrayentes para lograr cambios, para ejecutar una vida más energizada. 



"Mermelada... hoy!!!" (Y la Reina al cadalso)

He retomado mis libros de Alicia y he quedado reflexionando lo que la Reina Blanca de su mundo de fantasía decía imperativamente- “La regla es: mermelada mañana y mermelada ayer, pero nunca mermelada hoy”– El gran filósofo francés Montaigne, vivió la recomendación de la Reina y reconoció su gran error. “Mi vida -dijo- ha estado llena de terribles desdichas, la mayoría de las cuales nunca ocurrieron”. 

De lo único que somos dueños realmente es “hoy”. Me ha servido leer al gran Dale Carnegie al respecto de lo dañino que son las preocupaciones. Todos soñamos con un mágico jardín de flores que miramos al horizonte, en lugar de disfrutar de las las flores que tenemos vivas hoy en nuestro jardín.

Tu y yo estamos en este preciso instante en el lugar que se encuentran dos eternidades: el inacabable pasado que ya no volverá y el futuro que avanza más allá de nosotros. No nos es posible vivir en ninguna de estas dos eternidades. Pero, por intentar hacerlo, podemos quebrantar nuestros cuerpos y nuestros espíritus.

La vida está en vivir en el tejido de cada día y hora. Decía Dante, "pensad que este día nunca volverá a amanecer”. Una de las peores características de la preocupación es que destruye nuestra capacidad de concentración y perdemos toda facultad de decidirnos. El miedo causa preocupación. La preocupación pone a uno tenso y nervioso, afecta los nervios del estómago. Afecta al corazón, la alta presión está alimentada por la preocupación. El reumatismo puede tener por causa la preocupación. Causa resfríos, problemas en las tiroides y la diabetes.

Somos más fuertes de lo que creemos. Poseemos recursos internos a los que probablemente nunca hemos recurrido. Como Thoreau dijo en su libro Walden, “no conozco hecho más alentador que la incuestionable capacidad del hombre para elevar su vida mediante un empeño consciente…Si uno avanza confiadamente en la dirección de sus sueños y se afana por vivir la vida que se ha imaginado, triunfará en una forma que no cabe esperar en las horas corrientes”.

El ya fallecido Dr Alexis Carrel decía “aquellos que no saben cómo combatir la preocupación mueren jóvenes”.

No sé que pueda estar ocurriéndonos, pero en mi caso he sido muy estúpido al respecto, pero busque y aprendí de Carnegie algunas cuestiones al respecto de plantearme estas sensaciones recurrentes. Aprendí a analizar cada situación con honradez y me contestaba, “¿qué es lo peor que puede sucederme? Luego de imaginarme lo peor, aceptaba el impacto que generaría tal cosa. Luego aprendí a dedicar con calma mi tiempo y energía a tratar de mejorar lo peor que mentalmente ya tenía aceptado. Creo que esto de aceptar lo peor que puede ocurrir trae paz de espíritu, creo que ocurre una liberación de energía.

Tenemos hasta que caiga el sol para atender los asuntos sólo de hoy y contemplar y hacer lo que queremos y lo que amamos, de disfrutar lo que tenemos y de hacer algo por que este día sea único.

Y ahora te dejo, porque se queman mis tostadas. Porque hoy seguro, sólo por hoy ….”tostadas con mermelada”.

Recibe un abrazo,