🌟 ¡Hola a todos!
Cuanto más observo desde mi silla de Observador, más claro se vuelve para mí que las organizaciones necesitan desesperadamente conversaciones genuinas, lazos de confianza y transparencia para afrontar las conversaciones difíciles.
He notado que los líderes ejecutivos están buscando cada vez más espacios de introspección, silencio y alineación de mente, corazón y cuerpo. La receta para alcanzar estados de coherencia parece ser la introspección, el autoconocimiento y el enfrentamiento con nuestras sombras antes que con nuestras luces, para recordarnos que somos humanos y construir desde ahí.
La perspectiva es totalmente diferente cuando uno sale de su silla ejecutiva y observa. Al observar, podemos activar nuestro escucha y hacer intervenciones en forma de preguntas abiertas. Al traer otras miradas y perspectivas, podemos ver la película en lugar de la foto, pero necesitamos salir de la ejecución del corto plazo y adoptar una apreciación compasiva del mediano plazo para articular cambios que conduzcan a transformaciones profundas en el largo plazo.
Desde esta silla más contemplativa, podemos hacer preguntas abiertas en lugar de dar las cosas por supuestas. Podemos preguntar a nuestro equipo: ¿Cómo están? ¿Son felices? ¿Qué necesitan para desbloquear su potencial? ¿Qué necesitan para salir a la cancha y dar lo mejor de sí mismos? ¿Cómo podemos tocar corazones?
Es verdad, estas no son las preguntas que solemos hacer, ¿verdad? Es más fácil centrarse en los números y los objetivos cuantificables, pero cuando llegamos a esos objetivos, nos encontramos sin un sustento sólido para las conversaciones más profundas.
Te invito a que te sientes en la silla del observador y hagas preguntas abiertas que activen tu curiosidad de ida y vuelta. De esta manera, podrás desbloquear tu propio potencial primero, antes de pensar en tu equipo.
¿Te animas a dejar huella?
Con cariño,
Ceci Giordano
Autora: Cecilia Giordano (Cecilia es líder, mentora y autora, invitada al Posgrado PIDE)
Fuente: Influencia