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9 de diciembre de 2025

Competitología: La nueva especialidad imprescindible

Me defino como Competitólogo y defino a la Competitividad así: 
La Competitividad es una capacidad sistémica: de todas las actividades internas de la empresa y externas de todas sus cadenas de valor y clusters en los que está inserta.
También es una capacidad dinámica que evoluciona en el tiempo a través de constante investigación, desarrollo e innovación anticipatoria a la de los competidores.

El "Rango de Competitividad" va de (-1) si al menos un competidor nos domina a (+1) si nuestro producto domina a todos los demás competidores, siendo (0) el punto de indiferencia de un commodity.

La Competitividad es un instrumento para lograr el Propósito Ontológico de crear valor económico sostenible, entendido por la rentabilidad mayor al costo del capital invertido.

La Competitividad depende de la capacidad del producto o servicio de lograr un grado superior de preferencia estable por comparación con los productos o servicios de los competidores en función de la mayor correspondencia con los atributos esperados por el o los segmentos de mercado elegidos, siendo un segmento de mercado un conjunto recortado de atributos esperados o subdemanda homogénea como fracción de la demanda heterogénea del mercado total.

Todos los factores políticos, económicos, sociales, tecnológicos, ambientales, legales y geopolíticos del entorno tienen un mínimo o máximo impacto en esta capacidad de crear valor económico sostenible.

Todos los factores internos tangibles e intangibles de la empresa tienen un mínimo o máximo impacto en esta capacidad de crear valor económico (por lo menos, el “óctuple impacto” que promuevo como Capitalismo Consciente requiere, además: social, ambiental, gobernanza, ético, cívico, emocional y espiritual)


9 de agosto de 2022

Marketing digital sin estrategia

Muchas veces la estrategia se pierde entre las luces de la táctica. Y aunque se ponga el mote de "estratégico" a las cosas para dotarlas de importancia o privilegios, se nota que en la definición no se tuvo en cuenta "lo estratégico". En el mundo del marketing digital, o publicidad digital, sucede esto a menudo, potenciado por la variedad y dinámica de las opciones. Y en la medida que lo digital empieza a ser ejecutable mediante algoritmos pareciera que pudiera hacerse sin estrategia que lo enfoque, proyecte y problematice. 

Contamos con la palabra de Alberto Levy, para dar una provocadora introducción a esta situación. Levy es uno de lo más destacados pensadores argentinos en estrategia y marketing, autor de varios libros de importancia internacional, consultor experto y profesor emérito de la UBA. 


En muchísimos excelentes artículos, papers, libros y videos sobre Marketing Digital (a pesar de que la mayoría se refieren exclusivamente a publicidad digital) se muestra un muy avanzado y actualizado nivel profesional desde lo técnico-táctico, salvo algunas sobrepromesas sobre Inteligencia Artificial (imposibles de implementar tales como incorporar en un algoritmo a todas las intenciones, incluyendo engaños y mentiras de todos los competidores) y salvo el foco en el “Comportamiento” de la demanda en lugar de la “Cognición” (la llamada “Economía del Comportamiento” que debe migrar su orientación pavloviana hacia la “Economía de la Cognición”).
 
Sin embargo, en general, estas propuestas técnico-tácticas sólo se refieren en apenas tres o cuatro renglones al plano de lo verdaderamente estratégico (a pesar del empleo profuso del término “estrategia” en todo el trabajo). 
 
Invito al lector a detectar y discriminar en esos trabajos esas confusiones entre lo realmente estratégico (problemas y dilemas inestructurables no algoritmizables) y lo técnico-táctico (problemas estructurables pasibles de transformar en algoritmos) y a evaluar su contribución en cuanto a la necesidad de configurar la Estrategia Competitiva en base a verdaderas ventajas competitivas y capacidades distintivas (ambas cada vez más transitorias y commoditizables), ya que todo el resto puede ser implementado por todos los competidores frontales, laterales y sustitutivos en modelos Business-To-Business (B2B), Business-To-Consumer (B2C) o Business-To-Trade (B2T).
 
Quisiera recalcar que la viabilidad o la vulnerabilidad de una marca (como significante con valor para un target) sigue dependiendo, cómo siempre, de la Estrategia Competitiva versus cualquier otra marca que compita para luego, pero jamás exclusivamente, hacer ingresar a la marca en un funnel que permita, gracias al exponencial desarrollo tecnológico digital, demostrar su diferenciación focalizada en los requerimientos de su target versus las marcas oponentes, para ser preferida por ese target y generar lealtad.
 
 

15 de junio de 2016

Esta es mi postura. Un legado de marketing y negocios

Alberto Levy es uno de los maestros del marketing de Argentina y en habla hispana. Autor de numerosos libros, creador de conceptos, dueño de un enfoque propio y formador de generaciones de marketineros y estrategas. Luego de décadas de camino recorrido y con ganas de dejar un legado, recientemente subió esta enumeración personalísima sobre su forma de encarar los negocios y el marketing.  



LO SIENTO MUCHO – por Alberto Levy

Las cuatro Ps están obsoletas y además no son variables controlables.

La matriz de la vaca lechera no sirve.

Las tres estrategias genéricas de Porter son una sola.

El modelo de Porter de las fuerzas competitivas es incompleto.

Las empresas no segmentan el mercado.

Lo que muchos llaman segmentos no son segmentos.

Las empresas no posicionan a sus marcas.

Muy pocas marcas tienen posicionamiento basado en una proposición de valor.

Lo que la gente llama posicionamiento no es posicionamiento.

No sirve cómo se usa el concepto de ciclo de vida del producto.

El uso irrespetuoso de la neurociencia es vergonzoso.

La microeconomía debe ser simbólica en lugar de sintética.

La gente se cree que es sistémica porque leyó La Quinta Disciplina.

Los océanos azules son una barbaridad epistemológica ingenua.

Muchos hablan de estrategia y de táctica y no saben la diferencia.

Al incluir el tercer nivel, Operaciones, junto con Estrategia y Táctica lo incluyen mal.

Muchos hablan de diferenciación y no saben qué significa.

Muchos creen que diferenciación es solo Marketing.

Muchos dicen “primero la gente” y generan morgues de almas.

Algunos creen que un curso de liderazgo te transforma en líder.

Muchos toman cursos de liderazgo y nadie de seguidorazgo.

Muchos están enseñando lo que deberían estar aprendiendo.

No existen los consultores en estrategia. Si ve uno, métalo en el zoológico.

El change management no es un cursito para vencer la resistencia al cambio.

Casi todos creen que la realidad es la realidad y no la realidad que construyeron en sus mentes.

Quienes dicen que los problemas personales deben ser dejados fuera de la empresa deben ser dejados fuera de la empresa.

Algunos creen que para parecer un ejecutivo importante hay que poner cara de guerra.

Tener una cartelera, un house-organ, una webpage y una cartelera con los valores no es tener valores.

Si la estrategia la sabe sólo el Directorio, no tenés estrategia.

Si no tenés involucrados a los mandos medios no vas a ejecutar la estrategia.

Si no tenés una visión comprendida, compartida y comprometida no tenés una visión.

Si competís por precio te fundís.

Si no tenés una ventaja competitiva no compitas.

Si tenés una ventaja competitiva la vas a perder.

Si no sos el mejor en lo que hacés no lo vas a seguir haciendo mucho tiempo.

Cambiá antes de que tengas que cambiar.

Cada vez es tarde más temprano.

Hay líderes, gerentes y geretes (que son una cruza).

El capitalismo sin mercado no existe y el mercado sin bienestar general no es mercado.

Capitalismo es cuando Don Chicho, que es un gran tipo y que tiene un kiosco se pone una librería.

Capitalismo es cuando don Chicho, que sigue siendo un gran tipo, que tiene un kiosco y una librería agrega un locutorio.

Capitalismo es cuando Don Chicho, que sigue siendo un gran tipo, que tiene un kiosco y una librería y un locutorio y agrega un autoservicio y ahora algunos empiezan a pensar que debe ser un gran hijo de puta a pesar de que sigue siendo un gran tipo. Aunque haya miles de hijos de puta con kiosco y sin kiosco. Con empresa grande y sin empresa grande. 

El nuevo capitalismo se llama capitalismo consciente y se basa no sólo en crear valor económico sino también en crear valor social, ambiental, público y emocional.

Al final del día, si querés ser líder, merecete que te quieran.

Tus hijos te están mirando.