Hay [personas] de extraordinaria mentalidad, capaces de discurrir con lógica inexorable acerca de los resortes más delicados de la política, para quienes la ciencia de gobernar carece de secretos [pero] no saben poner orden en su propia casa (...), economistas hay que discurren con suficiencia insuperada sobre problemas de la riqueza e ignoran el arte de ganarse la vida.
El ejercicio precoz de la voluntad es aconsejado. Ella es la podadora eficaz de las inclinaciones románticas. El entrenamiento de la personalidad no hace la vida necesariamente adusta. Se suele hablar de individuos de voluntad indomable: la voluntad es esencialmente domable; la que es indomable por ser ciega es la emotividad. El hombre que lleva adelante una empresa a sabiendas de que va a la ruina, por puntillo de honor o de amor propio, el que mantiene una decisión que ha tomado después de apercibirse de que es ella errada, sólo por no dar su brazo a torcer, se dejan llevar de su impulsividad, no de su voluntad. La voluntad es lógica, racional y por tanto flexible.
Fuente original: conferencia dada a los estudiantes el 4 de abril de 1932 en: "Patria y libertad: selección de discursos, artículos y documentos" de Eusebio Ayala (obra póstuma). Buenos Aires, 1952, p.p. 338-344 / Recopilación y adaptación de Eduardo Nakayama.
Fuente: LinkedIn de Eduardo Nakayama (Eduardo es egresado del Posgrado PIDE)