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6 de julio de 2008

El Nuevo Liderazgo y el Trabajo en Equipo

El sábado pasado el Lic. Eduardo Krestol, nos visitó para exponer sobre un tema muy importante del Management Estratégico: El Liderazgo y el Trabajo en Equipo. Si las empresas no son más que un grupo de personas que toman decisiones y realizan tareas para llevar adelante a las empresas para lograr ganar dinero, crear riqueza en su entorno y generar empleo, la conducción y el trabajo coordinado y comprometido son ejes fundamentales de su desarrollo.

La clase fue muy amena y participación. A continuación transcribo algunas de las ideas de Eduardo y de lo que dijo en su disertación:
Lic. Fernando Cerutti

HACIA EL LIDERAZGO REQUERIDO
El actual modelo de gestión, en aplicación en gran parte de nuestras empresas, surge cuando el tipo de trabajo preponderante era manual. Es un modelo de gestión que se sustenta en la resolución que Taylor le dio al problema de la productividad del trabajo manual a comienzos del siglo pasado. Su mecanismo fundamental de gestión es lo que se ha dado en llamar “el mando y control”, y su figura principal es el “gerente capataz”. La empresa tradicional, tal como la conocemos, se articula en torno a este modelo.
Sus rasgos principales, en pocas palabras, son los siguientes. Se trata de un modelo cuya palanca fundamental es la autoridad formal. El gerente tradicional pareciera decir: “Concédanme la autoridad formal y moveré el mundo”. En efecto, una de las tareas más importantes de este gerente es lograr que el trabajador cumpla con las metas establecidas, para lo cual el gerente le dice lo que tiene que realizar, supervisa lo que hace, evalúa sus resultados y lo sanciona correspondientemente. A tal efecto, se apoya en su autoridad. Para asegurar que este modelo funcione, para que el trabajador cumpla con lo que el gerente le ordena, la empresa instituye un sistema basado, directa o indirectamente, en el miedo. El incumplimiento de las órdenes del jefe se paga caro. Consecuentemente, hay un importante enemigo del que hay que hacerse cargo: el error. Si no son eliminados, los errores deben ser, por lo menos, evitados a toda costa. El número de errores es el mejor indicador de una gestión inefectiva.
Este modelo está en crisis. Es posible hablar de esta crisis de muy distintas formas. Por un lado, puede abordársela reconociendo la rigidez de este modelo en un entorno que cambia aceleradamente y que exige alta flexibilidad. El modelo del gerente-capataz muestra ser extremadamente inadecuado para este entorno. La mirada al entorno, sin embargo, no nos permite reconocer la raíz de la crisis, ni menos sus alternativas de resolución. Para poder hacerlo es preciso mirar al interior de la propia empresa y no hacia el entorno. Es necesario observar lo que ha acontecido en relación con el carácter del trabajo.
Pues bien, si nos preguntamos por el carácter que hoy asume el trabajo, comprobamos que el trabajo manual, origen del modelo tradicional de gestión, dejó de ser preponderante. Hoy en día, el trabajo más importante es el llamado “trabajo de conocimiento”. En un número creciente de empresas, éste ha devenido en el trabajo cuantitativamente mayoritario. Pero incluso en aquellas en las que esto todavía no se logra, el trabajo de conocimiento es aquel que incide en mayor grado en la capacidad de agregación de valor de la empresa.
El gerente-capataz, que exhibió gran efectividad en la gestión del trabajo manual, es muy inefectivo en este nuevo escenario. Warren Bennis nos indica que en un estudio realizado en los Estados Unidos, al preguntárseles a los trabajadores intelectuales el porcentaje de su potencial de trabajo que entregan a sus empresas, la respuesta es sorprendente. En promedio, estos trabajadores sólo entregan el 20% de su potencial de trabajo. Y cuando se les pregunta, cuál es el obstáculo que les impide entregar el 80% restante, la respuesta no puede sino desconcertar: “¡Mi jefe! ¡Si éste me permitiera hacer lo que yo puedo!”. La gerencia, que tiene como uno de sus objetivos más importantes el garantizar la mayor efectividad del trabajo, se ha convertido en el principal obstáculo para lograrlo. Esta es la raíz de la actual crisis de la gerencia.
Ello, sin embargo, no es de extrañar. En el modelo tradicional, la orden del jefe define el grado óptimo de lo que puede hacer el trabajador. Sin embargo, con el desarrollo del trabajo de conocimiento, el jefe suele saber menos que muchos de sus subordinados. Si se sigue haciendo lo que éste ordena y tal como lo ordena, no es de extrañar que perdamos el 80% del potencial productivo de estos trabajadores. Así de simple.

LIDERAZGO EFICAZ
Para que un líder sea eficaz, debe reunir ciertos atributos, entendiendo por ellos no sólo las cualidades personales, lo que son (rasgos, carácter); sino también aquello que saben (destrezas, habilidades, rasgos); y hacen (conductas, estilo, competencias).
Sin embargo, considerar los atributos del líder no garantiza su eficacia.
El trabajo del líder exige algo más que carácter, conocimientos y acción. Exige vincular sus atributos con los resultados deseados.
Los líderes que demuestran atributos sin resultados tienen ideas sin sustancia. Los atributos se transforman en su finalidad, y ejercen un liderazgo basado en lo qué ellos son y hacen, más que en aquello que logran.
Por el contrario, los líderes que alcanzan resultados pero carecen de atributos no pueden perdurar. Como logran resultados sin saber por qué, no pueden repetir sus éxitos ni aprender de ellos.
En síntesis, los líderes exitosos son los que logran resultados duraderos alineando sus atributos con los resultados deseados.
Generalmente, los términos "líder" y "liderazgo" tienden a relacionarse con los términos "gerente" y "gestión". La gestión es algo que se hace con las cosas: se puede gestionar un inventario, un sistema de calidad, un talonario de cheques o los recursos. La gestión no es algo que se haga con la gente. A los seres humanos se les lidera.
El liderazgo se puede definir como: "el arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo, en la consecución de objetivos en pro del bien común". El liderazgo consiste en una serie de destrezas que cualquiera puede aprender y desarrollar, si une el deseo adecuado con las acciones apropiadas.
Muchas veces, el liderazgo se confunde con poder y autoridad. El poder es "la capacidad de forzar o coaccionar a alguien para que éste, aunque preferiría no hacerlo, haga tu voluntad debido a tu posición o tu fuerza". Por el contrario, autoridad es "el arte de conseguir que la gente haga, voluntariamente, lo que tu quieres debido a tu influencia personal".
Se puede estar en una posición de poder y no tener autoridad sobre la gente. Y a
la inversa, se puede tener autoridad sobre la gente y no estar en una posición de poder. El poder su puede comprar y vender, se puede dar y quitar. La autoridad tiene que ver con lo que uno es como persona, con el carácter y con la influencia que ha ido forjando en la gente.
Si se recurre al ejercicio del poder, es porque ha fallado nuestra autoridad. El liderazgo consiste en lograr que la gente haga una serie de cosas. Cuando se pretende esto, se combinan dos dinámicas: la tarea (o los resultados) y la relación humana (las personas). Si se centra solo en la tarea, y no en la relación humana, se encontrará con cambios permanentes de personal, rebeldía, falta de calidad o bajo nivel de compromiso. La clave del liderazgo es llevar a cabo las tareas asignadas, fomentando las relaciones humanas. Los grandes líderes de verdad poseen el arte de construir relaciones que funcionan.
El ingrediente más importante para que una relación funcione es la confianza. Sin ella, es difícil, por no decir imposible, mantener una buena relación. La confianza es lo que permite cimentar los distintos elementos de una relación.
El papel del líder no es mandar. Su trabajo es quitar los obstáculos que le impiden a su gente brindar un buen servicio a los clientes. Sin embargo, hay demasiados ejecutivos que, más bien, son un estorbo permanente. El líder es alguien que identifica y satisface las necesidades legítimas de su gente y elimina las situaciones que dificultan un buen servicio al cliente.
Una vez satisfechas las necesidades básicas, tales como el alimento, seguridad, identificación y autoestima (jerarquía de las necesidades, según Maslow), lo siguiente es la realización personal, que consiste en lograr que la gente pueda llegar a ser lo mejor que puede ser o que es capaz de llegar a ser. El líder debe empujar y animar a su gente a dar lo mejor de sí misma.
Lic. Eduardo Krestol


Eduardo es:
Licenciado en Psicología (UBA).
Consultor especializado en el área de Creatividad e Innovación aplicada al desarrollo de nuevos productos y servicios, el mejoramiento y cambio de procesos y culturas organizacionales sustentados en la construcción de equipos innovadores y liderazgos participativos.
Profesor Titular de la asignatura Creatividad Aplicada en la Graduate School of Business de la Universidad de Palermo. Profesor del Posgrado de Management Estratégico de la Universidad de Belgrano.
Profesor de la Diplomatura Superior Universitaria en Dirección General, Economía y Negocios para PyMES de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín.
Disertante en diferentes Universidades, Fundaciones y Centros de Capacitación: Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional del Sur, Instituto Nacional de la Administración Publica (INAP), Asociación de Desarrollo y Capacitación de la Argentina (ADCA), Fundación CANE.
Miembro de la Asociación De Recursos Humanos de la Argentina (ADRHA).

12 de julio de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Casos

Esteban Wanrooy, alumno de la edición semanal del Curso de Posgrado en Management Estratégico, nos acercó uno de esos casos que circulan en los márgenes, de esos competidores renegados que muchas veces las grandes empresas no ven en su mira y los gurúes no saben cómo explicar. Se trata de los alfajores "Capitán del Espacio", un modelo de negocios basado en la intuición secreta de su dueño y cuya fórmula abre el debate. Mariano Morresi

El misterioso antimarketing de los alfajores Capitán del Espacio

"Me tienen podrido los alfajores Capitan del Espacio" dice Jorge, un joven que atiende un kiosco en Corrientes y Pueyrredón. "Hace años que me preguntan dos o tres veces por semana, y no consigo que nadie me traiga esos alfajores"."
Lo que le sucede a Jorge es bastante habitual en muchos kioscos de Capital, Luis, encargado de una distribuidora de golosinas de la zona de Once dice con un poquito de bronca: "Siempre me los piden, pero cada vez que los conseguí, fue porque los compré a un revendedor. No abren cuentas nuevas" Pero ¿qué pasa? ¿Son artículos selectos?
minutouno.com se comunicó con la fábrica de alfajores y además de la previsible negativa de don Angel de Pascalis, el dueño, a conceder una entrevista, obtuvimos la confirmación de un dato: "La empresa no tiene buena distribución en Capital porque somos una fábrica chica y no damos abasto con los pedidos.
La empresa ubicada en un alejado barrio del partido de Quilmes, trabaja desde hace años en su máxima capacidad y vende (siempre) la totalidad de su producción. Uno puede encontrar los alfajores en las estaciones de tren de Monte Grande, de Lanús o de Avellaneda pero no los va a encontrar jamás, digamos, en Cabildo y Juramento. Hace algunos años, un kiosco cercano a la intersección de Avenida de Mayo y Piedras tenia un cartel que decía "No tenemos alfajores Capitán del Espacio".
Martín trabaja como desarrollador de software, tiene 30 años y vivió en la sureña localidad de Bernal hasta los 23 años: "Mientras estudiaba sistemas, empecé a trabajar en un Videoclub de Quilmes así que venir a Capital era, para mi, una salida: Venia al cine, a recitales, a tomar algo, pero recién cuando me vine a vivir a Capital me di cuenta que los Capitán del Espacio, mi golosina preferida, no se vendían en los kioscos de acá. Yo pensé que eran universales"

¿Cuál es el misterio?
Esos alfajores acompañaron la infancia de miles de habitantes de la zona sur del Gran Buenos Aires desde que la empresa fue fundada hace 40 años por don Ángel, un hombre que siempre tuvo un perfil ultra bajo, nunca hizo publicidad del producto y no acepta ser entrevistado por la prensa.
Pero entonces ¿cómo sobreviven en este mundo ultracompetitivo, con varias multinacionales de la golosina jugando fuerte en el mercado? En principio, parece una victoria del "antimarketing". Esta son algunas de las leyes de la economía moderna que estos alfajores desafían desde hace años:
* La diversificación para apuntar a diversos públicos: Las marcas tradicionales tienen al menos 4 tipos de alfajor con relleno de distintos tipos, en versiones light, con cobertura de chocolate negro o blanco, etc. Esto les permite balancear las ventas, ser mas dinámicos y flexibles a la demanda del producto, segmentar mejor a su publico. Bueno, los Capitán del Espacio vienen en sabor Chocolate o Dulce de Leche. Y punto.
* Pensar en el cliente y llegar siempre a satisfacerlo es fundamental para retenerlo: Muletilla repetida hasta el cansancio en cuanto seminario cursillo o carrera de marketing haya dando vueltas. La producción limitada de Capitán del Espacio implica que, muchas veces, uno llegue al kiosco en el que siempre lo compró y no hay. ¿Que hace el consumidor de este alfajor? Se compra otro, pero la próxima vuelve a insistir.
* Invertir más para ampliar la producción. Otra de las 20 verdades del management. Sobre todo, si existe una demanda latente tan grande, la inversión para ampliación de la producción es una verdad de manual. Don Ángel se resiste desde hace años a ampliar la producción. Con esto, dice, nos alcanza.
* La consabida ley de la oferta y la demanda: Si un artículo escasea y es muy requerido, dicen los economistas desde Adam Smith en adelante, su precio sube. Pues bien, los Capitán del Espacio cuestan $0,40 es decir entre un 60 y un 80% menos que los demás alfajores.
* Sin inversión en publicidad los productos que apuntan al público masivo no sobreviven: Nunca, jamás, la empresa apostó un peso en publicidad. Todos los consumidores conocieron el alfajor por conocidos o por simple curiosidad.
* La industria del diseño y el packaging son aliados irreemplazables en la industria de las golosinas: (¿) La foto que acompaña esta nota nos exime de mayores comentarios. Desde hace años que los Capitán… tienen el mismo papelito. Eso si, ahora vienen sellados.
Entonces, ¿cómo hacen? Probablemente, la respuesta a esta pregunta esté en una mezcla de razones: El precio debe ser un componente. El sabor, es otro: Hace 40 años que los alfajores tienen el mismo gusto, que se diferencia de todos los demás:. Y sin duda alguna, el localismo debe jugar fuerte. Pero la respuesta concreta y contundente, aun está por escribirse.

Jueves 5 de Julio de 2007 11:08
Roly Villani

16 de junio de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Casos

Un camino para crecer: desde Córdoba, una experiencia en red.
Somos mucho más que dos

Con sus socios, Pablo Moreno, un productor mixto, intensificó sus planteos y se lanzó a trabajar en Uruguay.

Pablo Moreno es un productor de Noetinger, en el sudeste cordobés, que a partir de la construcción de redes de confianza e incorporación de tecnología apuntala el crecimiento de su empresa en el tiempo. La región en la que Moreno se desempeña se encuentra a unos 50 kilómetros al noroeste de Marcos Juárez. Sin embargo, poco tiene que ver con los suelos agrícolas que caracterizan al corazón agropecuario argentino (ver Suelos overos y poquita agua). Allí, Moreno administra la empresa familiar, arrienda otros campos vecinos y gestiona un fideicomiso construido a base de confianza entre un grupo de productores amigos.
Pero vayamos por partes. En el terreno estrictamente productivo, el establecimiento "El Chañar" posee 1.570 hectáreas, de las cuales 750 son agrícolas (capacidad de uso III), 490 corresponden a suelos overos (capacidad de uso V, VI y VII) y las 330 restantes con monte natural. El esquema productivo es mixto, combinando agricultura con ganadería de cría e invernada; todo en siembra directa continua desde hace 14 años.
Desde entonces, su estrategia fue intensificar el sistema productivo, a la vez que se tornaba más sustentable económica y ambientalmente. En la campaña 87/88, la ganadería era extensiva, sobre campos naturales y pasturas de pasto llorón y grama rhodes, lo cual llevaba a una sobreoferta de pasto en verano y un déficit muy marcado en invierno. La consecuencia final era un ajuste permanente de carga y un sobrepastoreo de rastrojos en invierno.
Sin embargo, Moreno se anima a incorporar la alfalfa, en mezcla con cebadilla y festuca, a lo que sumó "un manejo del pastoreo con boyeros eléctricos y reservas de forraje", contó el profesional.
Productivamente, logró disminuir el bache de oferta de forraje invernal, bajando la presión de pastoreo sobre rastrojos. Por otro lado, la inclusión de un cultivo como la alfalfa, con raíces profundas que llegan hasta la napa, independiza la oferta de forraje de las precipitaciones primaverales.
"Desde que incluimos pasturas con base alfalfa, la escasez de lluvia primaveral que esporádicamente ocurre no se siente. Sirva como ejemplo que desde el 96 los índices de preñez nunca bajaron del 85%", agregó.
Cinco años después incorpora la suplementación estratégica con grano y silaje de planta entera de maíz. "El tener un manejo ajustado en maíz nos permitió aumentar la producción y por ende, la carga", destacó. Finalmente, desde hace 3 campañas, generalizó "el uso de verdeos intercalares en la rotación agrícola".
Específicamente, en los lotes agrícolas que tienen una rotación trigo/soja de segunda, maíz, soja de primera "incluimos verdeos de raigrás entre el maíz y la soja", destacó. El objetivo es doble. Por un lado, aumentar la oferta forrajera, con su consecuente aumento de carga. Y, por otro lado, mantener todo el tiempo los suelos cubiertos con cultivos.
La inclusión de sojas y maíces precoces -que se cosechan a fines de febrero- permitió adelantar la siembra del raigrás, favoreciendo la recarga hídrica del perfil con las lluvias otoñales. "Es más, en algunos casos hacemos siembras aéreas de raygrás, cuando el maíz está en madurez fisiológica", agregó Moreno.
Si a ello se le suma una acertada fertilización nitrogenada y una fecha temprana en la siembra del verdeo, fácilmente se comprenderá que el resultado es una mayor oferta forrajera invernal. Todo "sin afectar negativamente la productividad del cultivo siguiente", enfatizó.
Pero no todo es tecnología agronómica. El otro pilar en que se apoya la empresa de Moreno es la construcción de capital social, a partir de la generación de confianza con un grupo de productores, de diferentes escalas, de la región.
"Lo primero que hice fue sumarme a un grupo de Cambio Rural para intercambiar conocimientos y experiencias", destacó.
De a poco fueron aprendiendo que la diversidad de tamaño productivo y la variedad de actividades (desde propietarios hasta inquilinos y prestadores de servicios) sinergizaba el intercambio de conocimientos.
"El productor grande aprende la gestión de los detalles del más pequeño. Y éste accede a tecnologías que de otra manera le serían casi restrictivas", destacó Moreno.
Poco a poco el grupo ganó en confianza. Tal es así "que nos animamos a constituir una regional de Aapresid, ampliando el abanico de productores que conformaron la red", enfatizó. Y esa red no sólo aumentó el volumen de conocimiento intercambiado, "sino que comenzamos a realizar emprendimientos conjuntos", agregó Moreno.
El primer paso fue constituir una sociedad de hecho, para alquilar campos en la zona. "Lo interesante es que de entrada construimos una cultura de trabajo basada en una visión de largo plazo, en la cual la renta priorizada no era la estrictamente inmediata", afirmó.
El segundo paso fue formalizar esa sociedad, armando un fideicomiso. "Cada uno aporta su fortaleza: algunos las tareas agrícolas, otros la gestión y otros el capital", explicó el productor cordobés.
Y no todo termina en el país. "Con parte del grupo diseñamos y emprendimos un negocio agrícola en Uruguay, basado en el alquiler de campos", narró Moreno (ver Uruguay).
Además, los conceptos aprendidos y vividos en el grupo "los apliqué dentro de mi propia empresa", afirmó. Así, los empleados pasan a ser socios del proyecto, siendo la capacitación el punto de partida.
El último paso en esta línea fue la incorporación de un residente en "El Chañar". Aprovechando el proyecto educativo de Aapresid, que consiste en que jóvenes profesionales hagan una residencia de un año en campos de productores, "me sumé al desafío", destacó Moreno.
Específicamente, Federico Sampaoli comenzó a trabajar en septiembre de 2006, con el objetivo agronómico de aumentar la productividad de los suelos overos. "En menos de un año, descubrimos que la potencialidad forrajera de estos suelos se puede aumentar incorporando Grama rhodes", agregó Moreno.
Es más, parece que Sampaoli "se quedará a trabajar en la región, asesorando a un grupo de productores", concluyó.
Está claro que tecnología, conocimiento y construcción de capital social son las claves en los negocios. Y más si se los encara con visión de largo plazo.

Santiago Lorenzatti.
Fuente: Diario Clarín, Suplemento Rural, 16/06/2007
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2007/06/16/r-01439116.htm