24 de octubre de 2007

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Casos

A estas alturas del año, el Curso de Posgrado en Management Estratégico se está dictando en varios lugares, días y modalidades, por lo cual nos pareció bueno buscar un caso que sirviera para complementarse con varios de los temas que estamos tratando en cada curso. La reseña de los emprendimientos de la empresa Biosidus sirve para unir conceptos de innovación, diversificación y cartera de negocios, complementación y valor, conocimiento y cambio. Además se enriquece al ocurrir en el fantástico e inexplorado terreno de la biotecnología. - Fernando Cerutti

Con el futuro bajo el brazo

¿Qué pasaría si lográramos que la leche que producen las vacas incluyera la hormona del crecimiento o la insulina? Es una pregunta que muchos científicos, técnicos y empresarios buscan responder desde hace tres décadas.
Por esto, el mérito del presidente de GEFS (Grupo de Empresas Farmacéuticas Sidus), Marcelo Argüelles (61), reside en haber dedicado cerca de 20 años a responder esta pregunta. En abril pasado, Biosidus –la compañía centrada en biotecnología del grupo– anunció públicamente que ya tenía cuatro terneras de raza Jersey “que poseen en su material genético el gen del precursor de insulina humana”.
Si bien la leche con tal precursor “es sólo una etapa intermedia del proceso de producción”, su obtención puede provocar una revolución en ese segmento de la industria.
Con apenas 25 animales la empresa puede cubrir el total de la demanda de insulina del millón y medio de diabéticos de Argentina. De más está decir que en la pampa húmeda hay espacio para contener bastante más que dos docenas de vacas. Con una expansión proyectada a nivel mundial de 400 millones de enfermos en 15 años, su uso seguirá creciendo, al menos hasta que aparezca la cura, que también tendría que venir de la mano de la ingeniería genética.
Algunos analistas ya han estimado que –de universalizarse el nuevo proceso productivo– los precios de la insulina, a nivel planetario, podrían descender hasta un 30%.
Con una facturación en 2006 de US$ 60 millones en Biosidus –en tanto que el laboratorio madre, Sidus, vendió US$ 210 millones en 2005–, Argüelles ha declarado que en esta fase de su expansión “buscamos socios estratégicos para expandirnos en el exterior”. Por ahora ya están presentes en Brasil y en China. Lo cual, en este último caso, le costó “cuatro años de paciencia y 40 viajes”.
Pero no ha sido fácil. El camino recorrido ha sido largo desde que, en 1939, su padre y tío, Antonio y Miguel Argüelles, fundaron Sidus y en 1980 decidieron darle una oportunidad al joven Marcelo e iniciar Biosidus.
La diversificación ha sido la estrategia principal del grupo. En 1995 creó Lasifarma, compañía focalizada en los medicamentos y productos de venta libre, en tanto que poco antes –en 1992– la apuesta fue por Tecnoplant, empresa que está dedicada, por medio de tecnología de tejidos, a la propagación de especies vegetales.
Sostener este enfoque diversificado, que incluye un mix de productos masivos tradicionales aggiornados e innovación fuerte (Biosidus ya posee vacas que producen hormonas del crecimiento), obliga a reinvertir entre el 15 al 18% de las ventas en investigación y desarrollo. Y estar atentos al avance en áreas conexas. Para esto ha resultado fundamental la posición de Argüelles como presidente del Foro Argentino de Biotecnología, que le ha permitido relacionarse con muchos investigadores que trabajan en distintos aspectos de la biología.
Aunque la empresa no lo confirma, en el mundo de los investigadores se dice que Biosidus, aparte de acuerdos formales con equipos de investigación, suele apoyar a estudiantes de postgrado y a grupos interesados en el tema de manera más o menos informal, para promover, de esta forma, una red de investigadores que permita la existencia de una masa crítica de expertos a los cuales, eventualmente, reclutar o asociar a su propio grupo.
No es extraño entonces que Argüelles declare que el grupo se encuentra en busca de mejoras en enfermedades de alto impacto social. Aquellas que no interesan a los grandes laboratorios, como el mal de chagas o el dengue, o también dé oportunidades en el área emergente de productos y técnicas destinados a la terapia genética.
El enfoque innovador del empresario –y no es un dato menor– también se dirige a ámbitos menos críticos, aunque sí masivos: en mayo Sidus lanzó al mercado local el primer champú con dos productos activos contra la caspa y una alta concentración de aloe vera. Es que Argüelles, coleccionista de autos antiguos y devoto de la pintura moderna, sabe que la estética no es algo superficial, sino también es salud.

Autor: Rodrigo Lara
Fuente: AméricaEconomía, edición nº 348
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