Lo que aprendí cuando renuncié como director sin plan, volví al sistema… y me reinventé en serio.
No es raro que quieras irte. No es locura que estés harto. No estás fallado si soñás con algo propio después de los 40.
Pero sé realista: no es natural querer saltar. Porque fuiste domesticado. Sí, esa es la palabra.
Fuiste entrenado desde chico para que alguien te marque la cancha: que te dicten objetivos, te pongan metas, te exijan resultados, y te paguen la obra social.
Ese es el sistema. Y te convenció de que eso era seguridad.
Yo me fui. Renuncié a MAPFRE siendo Director. Cansado. Agotado. Harto. Pero si me soy absolutamente sincero, no tenía un proyecto. Tenía una fuga.
Mi mujer se descompensó. Mis amigos me dijeron que estaba loco. Y lo peor: no estaban tan equivocados.
Me comí los ahorros. Fui valiente, sí. Pero también improvisado. A los tres años, tuve que volver al mundo corporativo. Golpeado. Pero con la frente limpia.
No avances huyendo. Hacelo por algo. No contra algo.
Primero, ponete en contacto con vos: ¿En qué sos bueno? ¿Qué querés realmente? ¿Podés sostenerte en silencio? ¿Estás listo para estar solo?
Porque esa parte es real: vas a estar solo. Al principio, al menos.
Y lo vas a comprobar rápido: tu entorno no va a celebrarte. Tu pareja puede entrar en pánico. Tus amigos van a preocuparse. Y muchos te van a decir que estás tirando todo por la borda.
Y tal vez lo estés haciendo. Si no tenés plan, lo estás haciendo.
Cambiar de vida implica cambiar de círculo. Y eso no es traición. Es supervivencia. Rodeate de quienes ya están en el camino. El entorno anterior no te sirve. No ahora.
Y no te enamores del verso de la innovación. No estás para reinventar la rueda: estás para convertirte en especialista.
¿En qué podés ser realmente bueno? No hace falta que inventes un unicornio. Hace falta que seas contundente. Simple. Claro. Valioso.
Y sí, tenés que planificar la salida.
📌 De 9 a 18, trabajá por tu sustento. 📌 De 18 a 21, construí lo tuyo. 📌 Y cuando tengas claro qué, cómo, para quién y cuánto te lleva… entonces, sí. Saltá.
¿Tenés ahorros? ¿Podés vivir 3 a 5 años sin depender de un sueldo fijo? Entonces no estás en crisis. Estás frente a una oportunidad enorme.
Los tiempos cambiaron. El sistema no colapsará en un noticiero. Ya colapsó. Solo que lo maquillan con bonos, KPIs y puestos con nombres cada vez más largos.
Y sí, siempre habrá empleo. Pero las balsas no dan para todos.
Si tenés +40 y seguís esperando que el sistema te cuide… estás en peligro. No sólo estás perdido. Estás solo en alta mar.
Esto no es un consejo. Es un espejo. No te estoy diciendo qué hacer. Te estoy diciendo lo que yo no hice a tiempo.
📌 Y la pregunta final, esa que no podés esquivar:
¿A quién le estás cediendo el diseño de tu vida? ¿Quién marca el rumbo de tus días? ¿Quién decide cuánto valés?
No te mientas. Que las sirenas no te seduzcan. Hacelo. Pero planificá.
Porque una cosa es ser audaz. Y otra, muy distinta, es ser un loco sin timón.
Si sentís que tenés el deseo, pero no la mentalidad, no estás solo.
Transformar ese chip es parte del proceso. Yo lo viví. Y hoy, felizmente, me dedico a ayudarte a cruzar ese puente.
Autor: Martín Contreras (Martín es consejero estratégico, egresado del Posgrado en Management Estratégico)
Fuente: Reinvención Profesional +40





