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28 de abril de 2026

La vaca púrpura y un rebaño arcoíris

"La Vaca Púrpura" es un libro y concepto ideado por Seth Godin en el 2002. Es uno de esos libros que te vuela la cabeza y te hace ver el marketing de otra manera. La idea central es simple pero poderosa: en un mundo lleno de vacas comunes, necesitas ser una vaca púrpura para destacar. O sea, hacer algo extraordinario que llame la atención, porque si no sobresalís, te volvés invisible.

Godin usa ejemplos súper claros y directos para explicar cómo las empresas que logran ser diferentes (y memorables) se llevan la atención y el éxito. Habla de que no basta con ser bueno o «normal», sino que hay que arriesgarse y ser creativo. Eso sí, también advierte que no es para cualquiera: ser una vaca púrpura implica salir de tu zona de confort y apostar fuerte.

Es un concepto que te da un buen sacudón si te quedaste atrapado en lo típico. Te invita a pensar fuera de la caja y a buscar esa chispa que haga que vos o tu negocio sean inolvidables. Ideal si querés innovar y dejar de ser “una más del montón”.

Pero, ¿qué pasa hoy en 2026 con este concepto? ¡Claro! con el avance de la comunicación y la facilidad de crear y des-crear promociones, de probar, de medir, de corregir y de hacer, todos buscan crear su Vaca Púrpura.
En un contexto de hipercompetencia, ya la Vaca Púrpura dejo de ser atractiva para los consumidores, ya que el mercado esta repleto de Vacas de todos los colores, formas y características. Ya no se trata de ver una Vaca Púrpura porque al consumidor no le llamará la atención. Al lado de la Vaca Púrpura, hay una Jirafa color Arcoíris, un Elefante Robótico y un Dinosaurio que cambia de colores y formas.

Hoy, en 2026, no se trata de llamar la atención con las características del producto o servicio, sino de CONECTAR y de generar EXPERIENCIAS, SENSACIONES y EMOCIONES que supuren en el consumidor su deseo de elegirte.

Tal vez, una vaca normal, con forma de vaca, con color de vaca, no llame la atención por cómo es, sino por cómo se comporta. Y no me refiero a que la vaca baile, cante o haga cosas atípicas para ser vista o distinguida, sino que la vaca conecte.

Imagina entonces que la vaca, ESA VACA, que es normalita, te mira de una forma diferente, te invita a conectar, se muestra simplemente bondadosa, amistosa, a tal punto que eso te atrae. Te acercás y la vaca con su mirada te invita a que la acaricies, y eso hacés. Te animás, te sentís desafiante y la vaca mueve su cabeza y para que la acaricies más cerca. Te SORPRENDE, te hace reír, te rememora a tu niñez y aparecen en ti emociones relacionadas con el contacto con animales, con la naturaleza. Te CONMOVÉS, la vaca te transmite cariño. Ni piensas en lo que la vaca te puede dar, ni cuánto vale. Sólo CONECTÁS. Tu mano sobre su pelo y el movimiento de ella. Le sacás una foto con tu mano acariciándola, para recordarla, para mostrarle a tus amigos qué tan increíble es lo que estás haciendo. Es algo que no te olvidarás jamás, estás acariciando a una vaca y una explosión de sensaciones invade todo tu ser.

Aprendizaje:

NO IMPORTA DE QUÉ COLOR ES LA VACA, SINO LO QUE LA VACA HACE CONTIGO.


Autor: Migue Cané (Migue es egresado del Posgrado en Management Estratégico)
Fuente: Ser Gerente

18 de junio de 2024

¿Las habilidades empresariales caducan?

Hablemos de habilidades empresariales que no necesariamente se adjudican a los empresarios, o a emprendedores y profesionales en carrera. Son aquellas habilidades que permiten distinguirse y triunfar, hacer carrera, ganar, dicho de un modo pseudo exagerado.

Si tuviésemos que hacer un stock de estas habilidades por solo nombrar las más importantes, serían:
  • Capacidad de trabajo: dícese del volumen de trabajo que puede ejecutar una persona en un tiempo determinado, haciéndolo bien por supuesto. Incluso la cantidad de tiempo que una persona puede estar aferrado a sus responsabilidades.
  • Inteligencia: sí, lo considero una habilidad o más bien una capacidad pero no tiene que ver con un atributo de nacimiento, más bien con la inteligencia aplicada al negocio (título para otro posteo).
  • Liderazgo: refiero con este punto a la capacidad de una persona de convocar, armar y administrar a un equipo de trabajo.
  • Negociación: es y debe ser permanente. Interna y externamente, incluso consigo mismo.
  • Visión a futuro: es la planificación y la ejecución correcta de dicho plan, teniendo en cuenta las vicisitudes de los imprevistos.
  • Creatividad: fundamental para idear, para innovar y para encontrar dentro de la infinitud el mejor camino.
  • Resiliencia al fracaso: es la habilidad de entender el fracaso como un aprendizaje, como he dicho en mi libro «Ideas y Claves para Emprendedores», la capacidad de «desfracasar».
En fin, podríamos listar muchísimas más capacidades y habilidades directivas. El leitmotiv de este post, es romper un paradigma. La mayoría de las personas sostienen que estas habilidades SON de determinada persona, como si fuesen atributos que vienen anclados a una persona en particular: «Diego es creativo», «Laura es líder», etc. y yo sostengo que de ninguna manera esto es así.

Probablemente una persona puede, a partir de sus acciones, generar que el resto piense que es de una manera u otra, en función del resultado de dichas acciones. «Diego es creativo porque en cada reunión plantea ideas innovadoras», «Laura es líder porque su equipo la respeta y la sigue». Sin embargo, ni Diego nació creativo ni Laura nació líder. Dichas etiquetas fueron asignadas por el resultado de sus acciones y, lamentablemente, tendemos a grabar a fuego las etiquetas y confundimos habilidades puntuales momentáneas con formas de ser.


Confundimos SER con ESTAR.

No es lo mismo decir que SOY INTELIGENTE a que ESTUVE INTELIGENTE. Probablemente si logro «estar» en un buen nivel de alguna habilidad durante mucho tiempo, podríamos acordad que «soy». Sin embargo para ello es fundamental sostenerlo y procurar mantener dicho grado alto de efectividad en dicha habilidad.


Es necesario ENTRENAR y CAPACITARSE para sostener cada habilidad.

Así como un jugador de fútbol profesional debe entrenar todas las semanas arduamente para sostener su etiqueta de «goleador» o de «buen jugador», es que los profesionales, empresarios y emprendedores deben entrenar y capacitarse para desarrollar al máximo sus habilidades ya que, cuando dejan de hacerlo, igual que los jugadores de fútbol, esas habilidades decaen.

Tal es así que podríamos incluso pensar, el mejor jugador del fútbol, por decir Messi, ¿para qué entrena? si ya es el mejor. ¿O es el mejor porque entrena, incluso más que los demás? Es para pensar, seguramente tendrá un don que tiene que ver con la inspiración, con la motivación y con el talento, pero que además es explotado y entrenado de la mejor manera.

Vos, ¿entrenas? ¿te capacitas? ¿Estás preparado para el partido?


Las habilidades empresariales caducan.

Deben ser sostenidas, entrenadas, valoradas constantemente. No hay que creer que uno es líder, sino que en determinado momento estuvo líder, y que, para sostener dicha habilidad, debe entrenarse.

Es clave, entonces, organizar la agenda y dejar tiempo para entrenarse y capacitarse, para leer, para aprender, al menos un par de horas a la semana. Cada tanto hacer un curso, un diplomado, un posgrado, una capacitación corta o lo que te ponga frente a conocimientos, experiencia, desafíos o gente.

Las capacidades se DESARROLLAN y luego se MANTIENEN, eso hará que estés o no listo para la acción.


Autor: Migue Cané (Migue es egresado del Posgrado en Management Estratégico)
Fuente: Ser Gerente

27 de febrero de 2024

Soltar el negocio

Uno de los motivos por los cuales algunos negocios se estancan tiene que ver con el hecho de que los dueños, fundadores o gerentes se aferran tanto a la idea del negocio que pierden la posibilidad de ver oportunidades de mejora. Aferrarse al negocio es abrazar el concepto, el producto, el servicio y no soltarlo por nada, defenderlo ante toda crítica y quedarse con la idea de que no tiene nada para mejorar. Esto lleva a cuestionar a los clientes que eligen la competencia sin hacer la autocrítica necesaria para descubrir las razones detrás de las decisiones.


Soltar el negocio es dejarlo ser, evolucionar, cambiar, con posibilidad de equivocarse, pero también de acertar. Soltar el negocio es dejarlo libre, adaptándose a los nuevos mercados, a los nuevos canales de comunicación, a los nuevos tipos de marketing. La empresa DEBE acompañar la evolución del negocio, esto significa colaborar en todos los cambios que suponen una mejora, aunque escape del gusto de los dueños o de la idea inicial del negocio.

La actualidad se destaca por el dinamismo, por el cambio intempestivo de condiciones, de formas. Por un avance tecnológico que exige actualización permanente de canales, de comunicación, de imagen, de diseño, de logo, de slogan, de estrategia. No acoplarse al cambio y defender un modelo sostenido en una idea vetusta es, básicamente, una condena a muerte del negocio.

Pensar en lo clásico y en la solidez de los valores pasados no tiene nada que ver con actualizar atributos del producto y servicio para que el mismo se adapte a la realidad, al hoy que cambia día a día. Por eso soltar el negocio es liberarlo con creatividad y dominio.


¿Qué debemos cuestionar todos los días?
  • ¿El logo representa hoy lo que somos?
  • ¿El slogan es acorde a los nuevos mercados?
  • ¿Nuestra imagen está adaptada a los nuevos canales en redes sociales?
  • ¿Nuestra estrategia comercial es adecuada al tipo de consultas?
  • ¿Los clientes actuales (que tenemos) representan al mercado real?
  • ¿Los clientes potenciales (que no tenemos) por qué no nos eligen?
  • ¿Qué puedo cambiar para llegar a los nuevos mercados?
  • ¿Qué red social debería incorporar?
  • ¿Qué formato de venta podría adaptar a la nueva realidad? ¿Qué cambios debería hacer?
  • ¿Qué cambios internos en la empresa me ayudarían a flexibilizar el negocio?
  • ¿Qué cosas debo cambiar yo para acompañar el crecimiento del negocio?

Tener en cuenta que para que los negocios crezcan no debemos anclarlos a nuestras propias ideas, más bien regarlos con libertad y que las ideas evolucionen y acompañen siempre la adaptación del negocio al día a día.


¿Qué sería lo ideal?

Qué los dueños, emprendedores o gerentes inviertan esfuerzo y tiempo en pensar y estrategar esta adaptación, contemplando lo que pasará a futuro, lo que queremos que pase. Esto es adaptar el negocio al mercado que viene, de esa forma el negocio espera al mercado y no viceversa. A esto se lo llama innovación.


Autor: Migue Cané (Migue es egresado del Posgrado en Management Estratégico)
Fuente: Ser Gerente

29 de septiembre de 2016

La evolución del marketing

Hacer marketing implica evolucionar. En los caminos del mundo, esta joven disciplina ha atravesado cambios sociales, culturales, políticos, tecnológicos y económicos y sus propios ciclos empresariales. Las herramientas no son buenas o malas per sé, sino relativas al contexto. Desde nuestros posgrados postulamos una visión del marketing propia, definida por todo aquellos que hagamos con el mercado, a través de decidir sobre variables que influyen o son influidas por el mercado y de interactuar con jugadores, con el propósito de conectar y/o vincular. 
Para expandir este punto de vista y aplicarlo organizacionalmente necesitamos de embajadores. Migue Cané es uno de ellos. Formado en ingeniería pero dedicado a los negocios desde siempre, ha sabido buscar nuevos horizontes donde desarrollarse. Paulatinamente, tras formarse en Management Estratégico, ha ido sumando desafíos creativos a negocios de salud, turismo, tecnología y marketing. Es baluarte de una empresa argentina reconocida internacionalmente como La Posada del Qenti y ha fundado un portal reconocido en temas de gestión. Hoy apunta a su primer libro y ha convertirse en un mentor del conocimiento.
La propia carrera de Migue muestra en sí misma la evolución del marketing, concepto que aquí desarrolla y ejemplifica gráficamente.


El #marketing ha evolucionado desde los comienzos. Me refiero a #marketing a toda actividad cuyo objetivo final sea promover la venta de un producto o servicio. Todos aquellos artilugios y estrategias, métodos y procesos, que se utilizan coordinadamente para una sola finalidad: Posicionar.

En los inicios las estrategias se concentraron básicamente en el producto. Esta etapa orientada al producto, responde a la pregunta ¿Qué es?. Las publicidades apuntaban directamente a la descripción básica del producto o servicio y sus características técnicas, mostrando con lujo de detalles el producto con el objetivo de que el cliente lo vea y entienda qué es. Por ejemplo, en el caso de un par de zapatillas, ésta sería la imagen ideal de aquella etapa:
Se muestra la zapatilla tal cual es

Luego, con la aparición de la competencia a partir de la copia, todas las publicidades eran iguales. Entonces las empresas evolucionaron el concepto y entraron en la etapa de los beneficios, que responde al a pregunta ¿En qué me ayudará?. Ésta etapa fue muy importante dado que a partir de aquí, se incluyó al cliente como parte del producto, se empezó a tener en cuenta su opinión a partir de encuestas. ¿Para qué sirve el producto -o servicio-? es una pregunta clave que ayudó a las empresas a presentar sus productos a partir de los beneficios de sus características, y no de las características por sí mismas. Siguiendo el ejemplo de la zapatilla, la siguiente imagen demuestra la evolución en la estrategia publicitaria:
Se trata de mostrar algún beneficio, como la comodidad

La tercera etapa, orientada a las soluciones, avanza por sobre los beneficios y responde a la pregunta ¿Qué problemas resuelven esos beneficios?. Una inclusión del cliente todavía más importante que la anterior planteando en la estrategia la comunicación de soluciones específicas a problemas específicos. Así a partir de aquí cada producto o servicio estaría orientado a resolver un problema o necesidad. La imagen representativa de esta etapa sería algo así:
Se muestra solución a necesidades, como por ejemplo resolver el problema de un calzado que sirva para caminar sobre cualquier terreno

Luego llegó la etapa del servicio que no responde a ninguna pregunta, simplemente agrega a la etapa anterior, el valor de la empresa y su equipo humano, al producto o servicio. Es la etapa en la cual se desarrollaron la posventa y la política de atención de reclamos y se incluyeron los procesos de venta y pos venta como parte del producto. Aquí se entendió que el producto es mucho más que el producto tácito y que abarca también el comportamiento de la empresa.
Una imagen que representa ésta etapa, siguiendo el ejemplo de la zapatilla, podría ser ésta:
La imágen transmite más que el producto, variedad, cajas, prolijidad, dedicación en la vidriera, etc.

Desde hace muy poco, se empezó a hablar de experiencias. Básicamente se responde a la pregunta ¿Qué le pasa al cliente con el producto? y busca brindar un servicio, además del producto, que genere una experiencia inolvidablemente positiva. Se empezó a tener conciencia del costo que implica cada cliente nuevo y la conveniencia de retener a los clientes que ya conocen la marca, buscando enamorarlos. El producto o servicio en sí mismo no alcanza, ni las soluciones ni los servicios, entonces se busca la experiencia, generar “algo” en el otro.
Fue un gran cambio en la comunicación, en muchos casos se dejó incluso de mostrar el producto. Una imagen representativa de esta etapa sería esta:
Relaciona en la imagen la experiencia de usar el producto

Recientemente la etapa de las emociones que está en auge actualmente responde a la pregunta ¿Qué le hace sentir a las personas el producto o servicio? y el objetivo principal es, a través de la etapa de la experiencia, buscar un vínculo emocional que conecto a las personas con la marca. Hacer sentir sería el objetivo y los resultados todos indirectos asociados a esto, pero de gran magnitud. A diferencia de la primera etapa en la cual uno medía la cantidad de ventas, aquí mediríamos la cantidad de personas conectadas emocionalmente con el producto.
Por ejemplo:
Se imprimen imágenes de las mascotas en las zapatillas de lona, logrando una conexión emocional con el producto

Finalmente llega la etapa de la felicidad, del amor. Responde a la altruista pregunta ¿El producto hace más felices a las personas?
Evoluciona por sobre la etapa de las emociones concentrándose fundamentalmente en la felicidad de las personas. Se detecta aquí que la carencia de un estado de felicidad busca ser reemplazado a través del consumo y, que la marca que llena ese vacío y se conecta emocionalmente, genera un vínculo por más perdurable… casi clientes que duran para siempre, tolerantes y grandes embajadores de la marca. El posicionamiento acá no se da en el mercado, sino en la persona. ¿Ésta tu marca en el Top10 de las marcas que ama tal o cual persona?
Una imagen aquí seria esta:
Felicidad relacionada al producto, alegría. Vida.

Todas las etapas son muy importantes para la evolución de cada producto o servicio. Detenerse en cada una a pensar en el posicionamiento nos ayudará a mejorar nuestra estrategia marketinera.

He aquí un resumen de la evolución del marketing:



Sobre el autor: Migue Cané es Ingeniero, diplomado en conducción gerencial y management estratégico; embajador en Córdoba de la Red Global de Mentores y Gerente General de La Posada del Qenti Medical Wellness. Es además fundador del portal Ser Gerente.