19 de marzo de 2018

Un laboratorio de ideas en 3 pasos



Una nueva voz, tecnológica y creativa se suma a nuestro blog. Un egresado que le pone música innovadora a la banda estratégica. Hablamos de Guido Comesaña, quien recientemente se graduó en Management Estratégico. Curioso por naturaleza, ha estudiado temas de Gestión, Marketing, Marca, Pensamiento de Diseño, Estrategias de Crecimiento  y realizado investigaciones en AI, IoT, Cognitive Computing, I4.0, Data Science, Blockchain, Cloud Technology y Transformación Digital. Combina su pasión por la tecnología con su experiencia en la interacción con clientes y un interés por cambiar los paradigmas de gestión.

En este artículo nos propone un cambio para producir nuestro propio laboratorio de ideas. 


Laboratorio de ideas en 3 pasos

La creatividad puede sorprendernos en cualquier momento y sin previo aviso. Una idea magnífica se desata dentro de nuestro cerebro en una fracción de segundo y desencadena una reacción gratificante y estimulante. Pero ¿Qué pasa si la dejamos pasar?, ¿Qué si no le damos el tratamiento que amerita?. Al cabo escasos segundos se desvanece sin ninguna garantía de volver y adiós a una nueva forma de dar un servicio, adiós a un nuevo producto, a una canción, a una acción que podría potencialmente producir o mejorar algo sino todo.



Voy a enseñarte 3 simples pasos para que tu laboratorio de ideas empiece a producir ya mismo.

Más rápido que una tormenta de verano una idea puede invadirnos y sorprendernos (hasta hoy) desprovistos de método para tratarla como corresponde. Si sabemos canalizar estos momentos en la forma adecuada nos transformamos en una usina vibrante de producción. Y como las ideas no saben de horarios ni turnos, si es de día o de noche, si estamos en nuestro escritorio, agazapados debajo de la cama buscando el control remoto o eligiendo el cereal en el supermercado, vamos a incorporar tres hábitos para hacerle justicia a la genialidad y no permitir jamás que se nos escape algo podría haber sido maravilloso.

La creatividad, denominada también inventiva, pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente o pensamiento creativo, es la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales.

Aparentemente, las ideas originales surgen en momentos en que nos encontramos relajados. La historia dice que Arquímedes descubrió que la densidad de cualquier cuerpo puede ser calculado midiendo el volumen de agua desplazada cuando el cuerpo es sumergido. Este descubrimiento lo hizo mientras se encontraba en la bañera, tras lo que salió a las calles de Siracusa desnudo y gritando "¡Eureka!".

Vamos a imitar a Arquímedes sin la parte de andar corriendo, gritando y todo eso porque se trata de mejorar el mundo y no de andar espantando a los vecinos.

En mi artículo “¿Se Puede Adquirir La Creatividad?” hablé sobre el Ser Creativo y sobre porque cada uno de nosotros sin excepción somos creativos por naturaleza. Otras investigaciones se han cuestionado ¿Qué suelen tener en común las personas creativas? Concluyen que sus principales rasgos son: confianza en sí mismo, valor, flexibilidad, alta capacidad de asociación, fineza de percepción, capacidad intuitiva, imaginación, capacidad crítica, curiosidad intelectual, características afectivas de sentirse querido y protegido, soltura y libertad, entusiasmo, profundidad y tenacidad. 

¿Alguna de esas características te resulta ajena? ¿Verdad que no? Todos somos creativos y tenemos ideas. La clave está en la búsqueda y en la ejecución. Esta última etapa empieza cuando la idea se manifiesta y ese momento es el que vamos a salvar con nuestro primer hábito:


Anota

Tan simple como eso. Cuando una idea se atraviese entre tu nariz y la ropa girando dentro de la lavadora tenés que estar preparado para atraparla al instante. Escribí tus ideas, garabatealas y conservalas. Con suerte vas a estar en tu escritorio y vas a tener a mano un papel y un lápiz. Cuando no, en la mayoría de los casos, tenés que contar con alguna herramienta que te permita hacerlo. Hoy día todos andamos por la vida con el compañero perfecto para estas tareas, nuestro móvil. En los app stores existen cientos de alternativas gratuitas que te permiten rápidamente dejar un registro de esas ideas en tu teléfono sea escribiendo algunas palabras que te sirvan más tarde como referencia, haciendo un simple dibujo con la punta de tu dedo sobre la pantalla, grabando un audio o simplemente tomando una foto de algo que más tarde te lo haga recordar. Para cubrir ese espectro yo elegí Easy Voice Recorder y Keep de Google, este último sincroniza automáticamente nuestras notas entre todos nuestros dispositivos.

Sé lo suficientemente claro en la descripción, garantizate de saber de qué se trata tu nota cuando vuelvas a verla u oírla más tarde. A veces no basta con una simple palabra, hacelo como si fuera para que otra persona lo entienda. Te sorprendería saber con qué velocidad nuestra mente deja ir las ideas y lo difícil que puede ser recuperarlas sin las referencias adecuadas. Podría recomendarte un bloc de notas y un lápiz si me prometés no olvidártelo pero nadie vuelve a su casa si olvida su bloc de notas pero sí regresa si olvida su móvil. Haz lo que sea necesario, mandate mails a vos mismo, dejate mensajes en tu contestadora. Dejá registro de tus ideas para poder volver sobre ellas si es que no podés atenderlas en el momento.

Cuando una idea se atraviese entre tu nariz y la ropa girando dentro de la lavadora tenés que estar preparado para atraparla al instante.


Habla

No importa lo simple, tonta o inútil que te resulte una idea, comunicala. Si, así funciona: tu idea es la parte que hace falta para encajar con otras y transformarse en algo grande. Nada surge del silencio. Saca a pasear tus ideas, llevalas al parque con tu amigos, ponelas en la mesa con la familia, en el gym, trabajá tus ideas en grupo. Tenés que estar preparado para recibir todo tipo de feedback, apatía, aportes, críticas y aplausos. Esto tiene varias ventajas. Al compartir tus ideas vas a generar nuevas conexiones entre conceptos y rutinas de pensamiento alternativas que van a ayudar a descubrir mejoras hasta llegar a la mejor versión. Por otro lado, al comunicar tus ideas y debatirlas en tus círculos vas a generar automáticamente un compromiso de constancia con vos mismo porque eventualmente alguien va a preguntarte que pasó con ese proyecto y, si cumplís con estos tres hábitos, vas a dejar gratamente sorprendida a mucha gente. “Eso ya existe”, “no lo vas a lograr”, “se parece a...” ignóralos pero escúchalos. No queremos desarrollar la rueda otra vez. Pero si querés hacer la mejor rueda, ¡seguí!

Trabajá tus ideas en grupo. Tenés que estar preparado para recibir todo tipo de feedback.


Juega

Se trata de eso: finalmente ejecutar ese plan, probar, llevar la idea a la acción, hacerlo. Pero ¡atención!, es muy tentador llevar un buen registro de ideas y procrastinar o postergar su ejecución hasta que llegue “el momento adecuado”, “el recurso que falta”… son excusas. Volvé al punto anterior, conversa con la gente, ahí pueden estar los recursos que creés que te faltan. Se trata de mejorar el mundo no solamente de agrandar las memorias de los celulares, ¡vamos!

Revisá tus registros diariamente, ordenalos por categorías (para hacer, haciendo, hecho), asignales valores según criterios que te parezcan convenientes. Investigá, prototipá, medí, preguntá, escalá, invertí la idea, comunicala y ponela en práctica.
Finalmente todo se trata de eso, a poner las ideas en marcha.


Las ideas en acción

Tras un largo y duro día de caza por las montañas suizas alguien observó al regresar a su casa que su ropa estaba llena de pequeños capullos de cardo alpino.

Cuando fue a sacudirse comprobó que eran muy difíciles de despegar por lo que su extrema curiosidad hizo que las observase en un microscopio, con el fin de descubrir qué era lo que hacía que estas flores fueran tan extraordinariamente adherentes.

A través de los aumentos del microscopio comprobó cómo los pinchos que tenían estas flores no acababan en punta, sino que finalizaban en una especie de pequeño garfio, lo que hacía que se enganchasen con tremenda facilidad a la ropa.

A raíz de ese descubrimiento ideó un sistema de cierre y fijación basándose en de la planta, algo revolucionario por su resistencia y por su facilidad para abrirlo y cerrarlo.

Llegó a concluir que la mejor fórmula serían 2 tiras de diferentes materiales, una de ellas unos “ganchitos” de nylon y en la otra unas fibras enmarañadas de tal manera que con una pequeña presión sobre ambas se consiguiese un cierre perfecto. Así el velcro fue inventado por un ingeniero suizo llamado George de Mestral.

En definitiva:
  • Si va a fallar que sea rápido.
  • Si no sirve hoy no descartes que sirva mañana.
  • Todas las ideas son valiosas aún si no funcionan todavía.
Pensalo, todo lo que vemos a nuestro alrededor fue una idea primero.


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