10 de julio de 2009

Management Estratégico = Espíritu Curioso. Reflexión

En tiempos de Formación y Cambio, conviene reflexionar sobre la de-formación que trastorna cambiar. Hay creencias sobre la formación que al no ser sistémicas dejan fuera parte de la realidad, echan afuera la culpa y no se proyectan en el tiempo. La prevalencia de los paradigmas panaceicos de la formación han sido provocados por educadores, educandos y papás (gobiernos, empresas, familia)
Todo proceso de conocimiento necesita la implicación del otro, ya que es provocado por el aprendizaje. Y la formación (entendida como transferencia) es sólo uno de los disparadores de este aprendizaje, que a su vez se completa con la acción y vuelve a comenzar un círculo de refuerzo con la reflexión sobre los resultados, la colectivización de los aprendizajes obtenidos y la propuesta de nuevas trayectorias.
Los formadores, especialmente los que hablamos de Responsabilidad como un valor clave de Desarrollo, debemos ser claros en nuestras promesas y proponer el necesario compromiso de nuestros interlocutores para que la información se transforme en tecnología, a partir de la voluntad individual y grupal enfocada en el cambio.
Es por esto que desde Management Estratégico nos presentamos como "Anfitriones de nuevas miradas".
Para pensar sobre este tema les dejamos un gran artículo del atrayente blog que es Optima Infinito. Y los invitamos a pensar en sus situaciones actuales y sus posibilidades futuras y a ejercer cambios concretos en su entorno. Estaremos aquí (personal y digitalmente) para estimularlos y facilitarles la senda de transformación profesional, empresarial y personal.

- Mariano Morresi



Desarrollo Organizacional: El Mito de la Formación

Decía recientemente Yoriento que "la Formación no forma" y yo, cuando por Formación entendemos la transmisión hablada de conocimientos, soy de la misma opinión.
Creo que seguimos anclados en buena medida en el viejo paradigma de la Formación como proceso de transferencia de conocimiento, proceso en el que el poseedor de dicho conocimiento ("el que sabe") lo transfiere ("enseña") a los receptores ("los que aprenden") durante la sesión formativa.
La Formación, y esto lo digo desde mi experiencia profesional como formador, es además un remedio muy socorrido en el entorno empresarial. Qué el vendedor no vende: se le envía a un curso de ventas; que el jefe es un paquete: necesita un curso de liderazgo... Así, si el vendedor sigue sin vender o el jefe sigue siendo un paquete la culpa es del curso, lo que permite la opción de probar con un curso distinto mientras el tiempo pasa...
Hablamos en realidad de una variante algo más refinada de la Consultolabia de siempre y que al final se resume en pagar por transferir la responsabilidad a un tercero si algo sale mal.
La realidad es que no se enseña, en el sentido de que nadie "es enseñado", sino que se aprende y eso lo sabemos todos los que hemos trabajado en Formación, sea esta del tipo que sea. Una frase que ejemplifica esto magistralmente es la que oí hace tiempo a una maestra ya retirada: "hay niños que aprenden con cualquier maestro; niños que aprenden con un buen maestro y niños que no aprenden ni con el Divino Maestro".
Y esto es así porque al final aprender es un acto volitivo. No se puede enseñar al que no quiere aprender. Además, aprender requiere acción, sea esta física o intelectual. Aprendemos cuando hacemos algo, sea física o intelectualmente.
Un curso de Formación tradicional "informa" pero no "transforma". Un curso sobre ventas o liderazgo no convierte a nadie en un buen vendedor o en un buen jefe, aunque sí da acceso a la información sobre las posibles acciones a tomar para mejorar como vendedor o como jefe. Sin embargo es necesaria la voluntad para, construyendo sobre esa información, aprender a ser mejor vendedor, o mejor jefe, y eso sólo se consigue practicando, es decir, "haciendo" o, en este caso concreto, "siendo".
La palabra Formación en realidad es, al igual que Flexibilidad y tantas otras, una palabra aditivo más. Una palabra sujeta a un uso impostor por las connotaciones positivas que posee. En lugar de Formación deberíamos hablar de Divulgación, porque en eso consiste en realidad, por más que esta palabra esté infravalorada.
La Divulgación nos permite tener acceso a información desconocida, descubrir nuevas alternativas y posibilidades, contrastar lo que conocemos o desconocemos sobre un área y despertar en nosotros la inquietud o el interés por aprender más sobre un tema concreto. Es además el mejor incentivo para impulsar a aprender, sobre todo si se divulga bien. ¿Se le puede pedir más?
¿Por qué entonces decir Formación cuando queremos decir Divulgación? La respuesta es sencilla. Porque la Formación implica un compromiso tácito, aunque fraudulento por incumplible, de cambio. Y digo incumplible porque no está en la mano del formador asegurar el cambio, sino del "alumno", que es quien en última instancia decidirá aprender o no y, por tanto, cambiará o no.
Una de las razones por las que el coaching serio funciona es porque el compromiso de cambio procede de la persona a la que se le hace coaching. El coach profesional no promete cambio porque es honesto y sabe que es algo que no está en su mano garantizar.
Pienso que hay que acabar con el Mito de la Formación como panacea y para ello lo primero es dejar de usar la palabra Formación a no ser que hablemos de una actividad eminentemente práctica que realmente produzca un cambio medible en cuanto a la adquisición de habilidades o competencias.
Creo que ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre y empezar a hablar de Divulgación, Información o Facilitación como procesos de valor añadido desde los que se provee, con honestidad y sin prometer incumplibles, el acceso a información relevante orientada a posibilitar, facilitar e incitar al verdadero aprendizaje.
Es parte del cambio necesario para que se acepte de una vez por todas que el camino a la solución se puede facilitar desde el exterior pero que la solución final a los problemas debe surgir de las propias personas.



Autor: José Miguel Bolívar
Fuente: Optima Infinito
http://www.optimainfinito.com/2009/07/desarrollo-organizacional-el-mito-de-la.html

15 comentarios:

Cristina dijo...

Muy buenas reflexiones especialmente viniendo de personas del mundo de la "formacion". Ahora a hacer lo nuestro (lo mío, lo tuyo y lo grupal), sin renunciar al pensamiento.
Parafraseando a Ortega y Gasset "¡Humanos, a las cosas!"
Cálidos saludos,

Cristina

Mariano Morresi dijo...

Cristina,
Gracias por participar, y más por "meterte" a hacer sin verlo como opuesto a pensar.
Saludos,

Mariano

Anónimo dijo...

Mi opinion al respectos es que en la actualidad ya no se envia a un vendedor a hacer un curso, si no que desde el liderazgo debemos convencer a las personas de las habilidades que requiere para ese puesto, y ofrecerle un abanico de posibles soluciones y que el decida cual es la mas importante, desde alli etaremos logrando el compromiso del educando, y si podremos establecer un proceso de formacion, que desde mi punto de vista es mucho mas productivo que hablar de informacion o divulgacion. Yo no se si tomaria un curso de "divulgacion de managment", creo que ya esas palabras generan poco compromiso.
Edgardo Piangatelli

Martin dijo...

Me parecen importantes dos cosas, a partir del comentario de Edgardo. Por un lado el necesario compromiso individual y organizacional con cierta idea en pos de una visión futura. Por el otro, el lenguaje tiene mucha influencia en la construcción de la realidad, no sólo formación parece más importante que divulgación, sino también posgrado que curso, y aquí terminamos yendo a una cultura de "títulos" más que de contenidos, a una elevación de la superficialidad en lugar de tomarnos el tiempo para reflexionar, conocer, hacer y volver a empezar (será por qué requiere más esfuerzo? o porque vendedores y compradores hoy estamos de acuerdo con estas transacciones)
Por esto creo que es arriesgada la propuesta de Mariano y José Miguel Bolívar, ya que al plantear estos temas pueden afectarse a sí mismos. Pero como todo cambio, tiene que empezar por uno mismo.
Nos encontramos,

Martín K

owo dijo...

Muy buen escrito, me quedo con lo de IN FORMACIÓN y lo separo a propósito porque hace al kid del enfoque del autor, la necesidad de formarse desde adentro y adentro mismo. Sin dudas el compromiso personal es el mejor motor para la adopción de nuevas y mejores técnicas de aplicación del conocimiento en cualquier esfera. Soy de los que cree que la chantocracia en los ámbitos académicos (sea dentro o fuera de estos) restan mas de lo que suman, y creo estar seguro de que tarde o temprano también ahi van a tener que hacerse ciertos ajustes que acomoden al pensamiento teorico de interes sectorial en ambitos de colaboracion masivo y comprometido con los tiempos que vivimos (siglo xxi)

Saludos a todos

Mi Blog dijo...

Me pareció un buen artículo como disparador de temas. Tuve un profesor que sostenía que los adultos no aprendemos como los niños (con cursos sobre X tema...), sino intercambiando con otros adultos que hacen, o saben sobre un determinado tema (acá se incluirían cosas como: referentes / expertos del tema, hasta gente interesada en el tema que quiere compartir su experiencia o enriquecerse con la nuestra).
Y esto de "adultos compartiendo conocimiento" me lleva a pensar a lo que en management se llama Gestión del Conocimiento: las Comunidades de Práctica son grupos de personas, que comparten un interés sobre un determinado tema; y es en este contexto de la comunidad donde se da la divulgación de conocimiento (de la que hablaba el artículo) y el aprendizaje del adulto.
Saludos a todos,
Lorena

Miguel dijo...

Uniendo la presentación del caracol que envió Mariano hace algunos días y esta nota sobre Formación, me pregunto si el animalito habrá tomado algún curso de capacitación o simplemente siguió su instinto.
En el ámbito en el cual nos desarrollamos, nos encontramos con personas que siguen su intuición sin importar demasiado si la misma responde a algunos de los paradigmas de moda.
Seguramente los "formadores" se espantaran con alguien asi, pero el resto de los mortales debemos estar agradecidos a aquellos que desafian lo establecido para buscar respuestas creativas.
Tal vez deberíamos atrevernos a cruzar el vacio, aprendiendo de todo, pero sin tomar el todo como verdad absoluta.
Desaprender y desafiarnos constantemente. Creo que es el mejor futuro que podemos desearnos.

Fernando Cerutti dijo...

Es muy interesante la discusión que se va armando.
Agradezco a Edgardo, Martín, José (owo), Lorena y Miguel.

Sus opiniones me disparan algunas ideas:
- La necesidad de liderar el aprendizaje, tanto personal, como grupal y organizacional, como capacidad de cada uno de nosotros como líderes.
- El reconocimiento del lenguaje como moldeador de realidades y contextos (lo que queda adentro y afuera, lo tácito y lo explícito)
- El valor del aprendizaje, como valor y/o como visión de la persona/empresa
- La in-formación como ámbito de colaboración y compromiso
- El aprendizaje como intercambio (siempre debe ser de doble vía, con lo cual va convirtiéndose en aprehendizaje)
- "aprendiendo de todo, pero sin tomar el todo como verdad absoluta" (excelente)

Sin dudas se imponen desafíos y está bueno disparar preguntas hacia nosotros mismos, sobre nuestro rol en la creación, colectivización, transformación y aplicación del conocimiento. Desde acá nos seguimos sumando!

Un abrazo,

Fernando

@Linkedin dijo...

COMENTARIO 1 EN LINKEDIN
Periódicamente subimos las notas del blog a distintos grupos de interés en LinkedIn para generar otras discusiones de conocimiento.
En función de este artículo se realizaron comentarios como el siguiente:

A LOS 4 AÑOS DE EDAD EN LOS PAÍSES CIVILIZADOS LOS NIÑOS INTERRUMPEN SU PROCESO EDUCATIVO PARA EMPEZAR A IR A LA ESCUELA. Marshall McLuhan
¿Y AHORA ME TENGO QUE IR A LA ESCUELA? (Antonio Carmona, exKetama, a la edad de 6 años cuando a las 3 h. de la tarde llegaba Camarón a su casa para componer y ensayar con su padre).

Por
ALEJANDRO GARCIA garciagarciaalejandro@gmail.com
Delegado SOCOTEC IBERIA S.A. Gerente Grandes Cuentas

@Linkedin dijo...

COMENTARIO 2 EN LINKEDIN
Periódicamente subimos las notas del blog a distintos grupos de interés en LinkedIn para generar otras discusiones de conocimiento.
En función de este artículo se realizaron comentarios como el siguiente:

Considero que para que no sea sólo transferencia se tiene que cumplir también la regla: "Cuando uno enseña, dos aprenden".
El formador también aprende.
Por
ALEJANDRO GARCIA garciagarciaalejandro@gmail.com
Delegado SOCOTEC IBERIA S.A. Gerente Grandes Cuentas

Fernando Cerutti dijo...

Alejandro,
Gracias por ambos comentarios. La simpleza de las palabras de McLuhan y Carmona las hace más potentes.
El "educador" que no está comprometido con su propio aprendizaje no sirve como disparador del aprendizaje, porque no aplica su concepto a sí mismo (pretende que otros cambien sin cambiar él) Creo que su lugar debe empezar a difuminarse para no estar tan separado del "educando", o que dependiendo del momento de la conversación todos los participantes puedan jugar ambos roles.
Un abrazo,

Fernando

José Francisco Cervini (h.) dijo...

La formación, para ser tal, es un cambio en el "formado". Pero todo cambio, debe ser "admitido" por el "formado", que de lo contrario, actuará en forma reactiva y rechazará la "novedad" transmitida por el "formador".
"el cambio empieza por uno". Vale el ejemplo de la maestra. El conocimiento no entra si la puerta del entendimiento no se abre desde dentro.
Un cordial abrazo,
Pancho Cervini

Mariano Morresi dijo...

Pancho,
Gracias por el comentario.
Me gustó la metáfora de la puerta, creo que si no hay disposición a desaprender no se puede aprender (salvo que consideremos a las personas como depósitos inertes de información)
Saludos,

Mariano

ek dijo...

Muy interesante el artículo. Mientras lo leía lo relacioné con otro que leí hace un tiempo sobre el tema de "hacerse responsable por la propia formación". Lo comparto con ustedes. La metáfora de la derivada me parece divertida.

http://www.ericsink.com/Career_Calculus.html

Mariano Morresi dijo...

@ek,
Gracias por pasar y por el link. El autor hace un buen puente desde un conocimiento técnico (cercano a los profesionales de sistemas) hacia un nivel más aplicado y global del aprendizaje.
Saludos,

Mariano