Google presentó hace unos meses nuevas features de ecommerce que acortan la distancia entre la búsqueda y la compra. Entre las funciones nuevas aparecen: la posibilidad de buscar de una forma conversacional y natural (algo como: quiero un calzado para trabajar desde casa que sea cómodo, barato pero que no sean chancletas), se suman herramientas de comparación de producto y de monitoreo de precio, incluso se va a poder hacer compras sin salir de Gemini y programar compras (esto se hace con IA agéntica, o sea que podés decirle al agente que trackee el precio de la sombrilla que querés y cuando llegue a $10.000 que la compre automáticamente), entre las novedades está la opción de que Google haga llamadas a un local en nombre de los usuarios con consultas de productos.
Punto de vista
Plataformas como Google, OpenAI, Amazon e incluso TikTok están trabajando en simplificar los procesos de compra online. Esta búsqueda de simplificar procesos mundanos y eliminar barreras a la compra va a llevar a los consumidores a cambiar la forma y los espacios en los que compran.
A priori lo que vemos es que va a caer el tráfico a sitios web de las marcas, incluso va a reducirse el intercambio 1-a-1 con la marca cuando los agentes se encarguen de resolver por su lado las compras. Esto convierte a estos momentos de consumo en transacciones más frías y deshumanizadas. Las marcas dejan de tener voz en el proceso de compra, lo que importa es el producto, cómo lo presenta e interpreta la plataforma de discovery y el precio.
¿Para qué sirve una página web que no visita ningún ser humano? Tal cual dicen en FTSG, en breve las páginas web no van a estar hechas para los hombres, sino más bien para los agentes. Si bien esto plantea un gran desafío para las marcas, también es una oportunidad para crear relaciones más sólidas y personalizadas con los consumidores.
En este contexto, va a ser cada vez más importante explorar y explotar todos los otros puntos de contacto con los consumidores. Si el sitio web deja de ser relevante para el contacto, las marcas van a necesitar rediseñar su embudo de marketing y de ventas, van a necesitar repensar el rol y la forma de la publicidad y, sobre todo, van a tener que repensar para qué sirve y qué forma tiene la tienda.
La tienda se va a convertir en un espacio de conexión comunitaria y cultural, un espacio para el disfrute centrado en la experiencia. La conversión va a ser secundaria en estos espacios. Acá lo esencial va a ser construir un vínculo permanente y duradero con los consumidores. Las empresas tienen que empezar a explorar estas nuevas funciones de la tienda y canales de comunicación alternativos. A su vez, es esencial trabajar en cómo las IAs entienden y exhiben nuestros productos.
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Autora: Gaba Najmanovich
Fuente: Exprimido de Tendencias