¿Cómo proponer el caos? ¿Cómo incitar al cambio como valor? ¿Cómo pasamos de palabras a imágenes a acción? Una historia real, una idea transmitida desde el corazón y la imaginación seguramente puede ayudar. El espíritu curioso que alentamos desde Management Estratégico nos lleva a encontrarnos con perlas de conocimiento como ésta, con cápsulas para pensar extraordinariamente directas.
Muchas veces debatimos entre nosotros y los alumnos el por qué de la inclusión de temas como Caos y Complejidad. en los posgrados. Creemos en un entorno y en una forma de ser y pensarnos que puede ser diferente, en un cambio empieza por la persona y su mirada, en mundos sistémicos, dinámicos, no lineales, con muchas variables interactuando y modificándose entre sí, compitiendo y colaborando simultáneamente, en paradigmas a ser cuestionados... Por eso es necesario hablar en primer lugar de Caos. Por eso requerimos comenzar nuestro modelo estratégico por los Preconceptos y Realidades que tenemos en nuestra mente. Por eso afirmamos que el aprendizaje y el desaprendizaje constantes son la base del desarrollo personal, profesional y empresarial. Para gestionar el futuro hay que ser adictos al caos, para aprender a cambiar hay que estimular la estupidez.
Encontramos el discurso resumido y traducido en el blog "Liderazgo Auténtico", aunque la fuente original es el blog escrito por la gente de la agencia de Londres "Welcome to Optimism".
- Fernando Cerutti y Mariano Morresi
"Cuando empezamos, nadie en su sano juicio quería venir a esta pequeña extraña ciudad al borde del Willamette (Portland, Oregon) alejada de todo tipo de cultura. Una ciudad sin vida nocturna. Sin historia. Las únicas personas de publicidad que remotamente considerarían mudarse aquí eran aquellos que habían sido despedidos de todas las agencias legitimas e ilegitimas del país. O chicos recién salidos de la universidad que no sabían lo que hacían. Empezamos como un barco de tontos. Y creo firmemente que esa es la razón por la que tuvimos éxito. Estábamos luchando por entender que era realmente una agencia de publicidad. Y nuestro único cliente, Nike, estaba tratando de entender que debía hacer un cliente con una agencia. Ambos fuimos increíblemente estúpidos. Esa fue la clave. Cuando no sabes, intentas desesperadamente entender. Pero en el momento que crees que sabes, en el momento en que dices “sí, conozco esto, no hace falta reinventar la rueda”, dejas de aprender, de cuestionarte y empiezas a creer en tu sabiduría, estás muerto. Ya no sos estúpido, estás totalmente muerto.
Bueno, en 23 días dejaremos nuestra casa. Y en 36 días, cuando lleguemos a Pearl (nuevo edificio), mucho de lo que creíamos que sabíamos –como donde están los baños- no lo sabremos más. Buena suerte con los teléfonos, las fotocopiadoras, la habilidad de enviar y recibir, de mandar tus camisas a la tintorería, encontrar un bar con pool, un lápiz, un amigo, ese guión aprobado o un momento de paz y tranquilidad. Lo que solía venir fácilmente llevará trabajo. Todas esas pequeñas cosas de las que ni te dabas por aludido pero que te daban comodidad habrán desaparecido. La vida se volverá un poco menos rutinaria, nuestra acciones un poco menos inconscientes. No puedo esperar. Saben, tengo adicción al caos. Me encanta cuando estoy un poquito ansioso. Es una enfermedad, OK, pero a mi me funciona. Y cuando más viejo me pongo, mas necesito lo que me altera, me shockea, me hace temblar o enojarme. Cuanto más viejo me pongo, más valoro aquello que me hace ver las cosas de otra manera. Más respeto a la gente que no me respeta automáticamente. Quiero a esta agencia aun mas cuando está desequilibrada. Moviéndose a 7000 millas por hora, tratando de tomar un cerrado giro a la derecha, todos conteniendo el aliento, riéndose a morir, ocasionalmente vomitando pero sonriendo y corriéndose a la izquierda para asegurarse que la cosa no se dé vuelta. El caos hace algo maravilloso que el orden no logra: TE COMPROMETE. Se te aparece delante y así no más te tira un desafío. Te pide cosas que el orden nunca te pedirá. Y te muestra cosas, todas esas cosas extrañas que el orden trata de esconder. El caos es la única cosa que honestamente quiere que crezcas. El único amigo que realmente te ayuda a ser creativo. Te demanda que seas creativo. Ahora, claramente, hay algunas disciplinas en esta organización que no necesitan tener al caos como política operativa. Por ejemplo, finanzas o transporte. Pero aún en esos departamentos que necesitan operar con precisión alemana, aún ahí, necesitamos suficiente incertidumbre que nos fuerce a pensar cómo hacemos lo que hacemos tan eficientemente. E incluso, por qué lo hacemos.
La otra cosa que hace el caos es cuestionar la autoridad. Le importa más la verdad que el poder. Varios políticos están fascinados con la agencia e incluso vienen con cierta frecuencia, sólo para compartir una comida, para llevarse nuestro sentido de las cosas. Recuerdo una vez que un senador vino a visitarnos. Cuando lo lleve al aeropuerto me dijo: “Que grupo increíble de gente. Tan jóvenes, tan brillantes, tan bien informados. Pero debo decirte que lo que más me impresionó fue la absoluta ausencia de deferencia hacia mi, hacia ti, hacia todo…” No se estaba quejando, sólo estaba sorprendidísimo por la informalidad, la falta de autoridad.
(...)
Entonces… ¿A dónde vamos ahora? A absolutamente cualquier lugar que nuestro corazón desee. Y lo digo en serio. Mírennos. Somos nuevos de nuevo. Nueva gente, nueva casa, nuevos clientes. Un balance sano, oficinas en todo el mundo, la mejor reputación creativa. Somos independientes. Y estamos más locos que el diablo. Es interesante escuchar hablar de los buenos viejos tiempos, pero la vieja agencia ya no existe. Todo lo que necesito es esa extraña cosa que anda por el éter aquí. Esa insana afición a soltarse de la baranda. A tirarte por el acantilado. Estamos inventando esto a medida que avanzamos. Todos nosotros. Es un chiste, lo sé. Pero ésta es la más plástica de las organizaciones. Te necesita a ti para realizarse completamente. Pero intentaré lo mejor que pueda contarte el sueño que estoy teniendo.
Veo imágenes de caos y a veces de barbaridades. Imágenes de salvajismo y furia. Imágenes de gente enredada y separada. Imágenes de gente gritándose muy enojadas. Y veo imágenes de gente besándose, de pasión, amistad, locura o quizás porque les ofrecieron suficiente dinero. Es como un jardín de las delicias terrenal. Veo imágenes de cambio futuro y rápido, del tipo que te marea y deja sin aire. Veo creatividad en otras personas que supera mi mayor imaginación. Y en medio de toda esta agitación de imágenes y emociones borrosas, exóticas, fuertes, veo cuatro imágenes casi cursis, sentimentales, estereotipadas, tipo “Norman Rockwell”, muy claramente:
Constancia, Coraje, Fe y Amor duradero."
Fuente: Liderazgo Auténtico. http://liderazgoautentico.blogspot.com/2008/10/el-caos-segun-dan-wieden-wiedenkennedy.html
Fuente original (con el discurso completo en inglés): Welcome to Optimism. http://wklondon.typepad.com/welcome_to_optimism/2005/02/words_from_wied.html