Vivimos tiempos donde el cambio es inevitable, constante y permanente... pero no todas las organizaciones avanzan al mismo ritmo. Algunas evolucionan, otras tropiezan. ¿Por qué? Porque el entorno condiciona, pero la cultura determina. Y quienes se ven interpeladas por ello son las PERSONAS.
¿Qué entendemos por cultura organizacional?
A menudo la confundimos con el clima. Pero mientras el clima se relaciona con cómo se siente trabajar en una organización (lo visible y medible a corto plazo), la cultura es lo que se respira, lo que moldea decisiones, comportamientos y creencias...es profunda, invisible, y muchas veces...no gestionada.
El World Economic Forum revela que sólo 1 de cada 4 trabajadores está realmente feliz en el trabajo, mientras que la inversión estratégica en bienestar podría agregar US$11.7 billones a la economía. A su vez, un estudio global identifica que solo un 23 % de los empleados cree firmemente que su organización se preocupa por su bienestar.
Carol Dweck, con su trabajo sobre mentalidad fija y mentalidad de crecimiento, nos ofrece una clave: "Las creencias individuales afectan la disposición al cambio". Lo mismo ocurre a nivel organizacional. ¿Qué creencias colectivas sostenemos que nos impiden evolucionar?
Desde mi experiencia como psicóloga organizacional, debemos repensar la transformación cultural desde las 5C:
🔹 Contexto: lo que nos rodea, cambia y desafía.🔹 Comunicación: lo que decimos, cómo lo decimos y lo que callamos.🔹 Compromiso: cómo nos implicamos y hacemos carne los valores.🔹 Capacidad: la posibilidad real de accionar, aprender, crecer.🔹 Cultura: el sistema invisible que define qué es posible y qué no.
La cultura no es un cartel en la pared. Es una conversación permanente entre lo que hacemos, lo que pensamos y lo que permitimos. Y sí, los líderes tenemos un rol ineludible: modelar, inspirar, contagiar, conversar y generar entornos donde no se silencie aquello que la cultura organiza.
Gestionar la cultura no es una moda, es una necesidad estratégica.
Autora: Marina Gómez (Marina es egresada del PBA)
Fuente: LinkedIn de Marina Gómez
Gracias por seguir sumando cada semana. Y por darle ese valor estratégico a la cultura.
ResponderEliminarAgradecemos tu comentario Andrea. Y seguiremos trabajando la cultura estratégicamente y conectada a la estrategia.
EliminarEl entorno importa, sí.
ResponderEliminarPero la cultura —y cómo habilita a las personas— es lo que marca el ritmo.
Marina Gómez
Gracias Marina por el artículo y la aclaración. Para seguir profundizando en la emergencia cultural.
Eliminarmariavaleria.ghersi@gmail.com
ResponderEliminarEl entorno sí importa, sin embargo no lo acotaría solamente a las 5C. Un liderazgo real que tome decisiones, incluir la tecnología ante un entorno tan cambiante. Poder, incentivos, mercado y competencia.
ResponderEliminarGracias por el articulo nos ayuda a seguir deteniéndonos a reflexionar sobre aspectos que aveces se dan por sentado.
Gracias Valeria por este agregado: la tecnología como habilitador, "fluidor" y potenciador, hacia adentro y afuera.
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